En medio del llanto, camino de mi habitación, me cobijo en ella, para renacer las dos.
Y no podré recordar quien desnudo primero, ni el recorrido que en su cuerpo realice, ni cómo naufragaron nuestras ganas una y otra vez.
Lo recordaré por siempre, fue la entrega mutua que mojo mis ojos sin poder evitarlo. Tanto tiempo esperando, tanto tiempo soñando, que cuando tanto pude sentirlo, tanto así me emocionó.