Mostrando entradas con la etiqueta Madrina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrina. Mostrar todas las entradas
sábado, 17 de mayo de 2014
sábado, 5 de abril de 2014
Madrina 23 (F)
Pajita
de albahaca en la boca, que el calor va apretando, gorrilla cayéndole
hasta los ojos y retrepada en las viejas maderas del porche. Candela
disfrutaba del sol de medio día, escuchando a sus nietos jugar por
los verdes césped del Cortijo. Pero sería mentir, decir que solo en
ellos, tenia puesta su atención. La maestra, movía las piernas
intranquila, muchas horas hacían desde que la Doctora, se marchara
al pueblo, sin todavía regresar. A su lado, su fiel apoderado,
sonriendo por los juegos de los críos y porque no, de los nervios
celosos de su Candela por la doctora.
jueves, 3 de abril de 2014
Madrina 22
Que
sabe nadie, de mis secretos deseos, de mi manera de ser, que sabe
nadie. Porque nadie lo puede saber. No, no continúa así la canción,
pero podría hacerlo si esa canción, hablase de Candela. Ser una
niña, llegar a un Cortijo, entregarse por completo a una mujer de
las de antes. Mujer de pies a cabeza, mujer capaz de embrujar a la
misma luna, tejiendo bajo ella. Candela había rozado la gloria,
mojaita en un río, y siendo aun niña, se la robaron sin ningún
sentido.
domingo, 23 de marzo de 2014
Madrina 21
Apenas
podía abrir los ojos y hasta los párpados parecían dolerle a
Candela. "Algo" debía tener en la garganta obstruyendosela
y el cuerpo además de dolerle a rabiar, parecía pesarle toneladas,
como los propios parpados. Párpados, que al fin pudo abrir y
necesito enfocar varias veces hasta que la imagen de Paco, de
espaldas a la cama, la tranquilizaba.
domingo, 16 de marzo de 2014
Madrina 20
Quince
años de ausencias, quince años de pena y quince años de soñar
volver a su vera. Para la que fuese, la Niña Los Picos, había sido
demasiado tiempo penando por una promesa. Juro no dejarlos solos, ni
a Paco ni a María Mercedes. Al primero lo había hecho un hombre
como María Eugenia hubiese soñado. Un hombre en mayúsculas, que se
viste por los pies, leal, sincero y dedicado a su Cortijo y a la
familia que ya había creado por él mismo. Y María Mercedes,
pintaba canas desde una silla de la que apenas se podía mover.
Tranquila y rodeada de los críos de Paco. La abuela que a esos niños
un capataz robó, la abuela que para regodeo en la pena de Candela,
tenía la carita clavaita a la de su serrana.
sábado, 8 de marzo de 2014
Madrina 19
Quince
años de tardes de toros, de triunfos y fracasos, de salir por la
puerta grande alzada en hombros por su cuadrilla, o tardes de salir
del ruedo en ambulancia directa al Hospital con una nueva cornada,
que no le daba muerte como ella quería. Quince años buscando la
muerte en una plaza, y quince años sin encontrarla, como ya le
predijo una anciana mujer.
sábado, 1 de marzo de 2014
Madrina 18
Sabía
que al niño, ese hijo de su serrana ante el que no escondían su
querer, disfrutaría viendo las dos orejas cortadas y en el pañuelito
de su serrana se las llevaba. Oliendo con él a toro y a gloria, así
entró al Cortijo, donde como cada noche, otra gloria distinta la
esperaba. Tranquila se dirigió al salón más familiar, su Paquillo
seguro seguiría despierto esperándola llegar, María Eugenia
estaría calmando sus nervios mirando la negra noche y la hermana de
ésta, sentaita junto a ellos en su eterno callar.
sábado, 22 de febrero de 2014
Madrina 17
Las
palabras dichas por la hermana de María Eugenia, se clavaron en la
niña. Había estado perdiendo el tiempo entre celos infundados sin
caer en la cuenta, del peligro que para ambas tenía el capataz. Más,
cuando últimamente los problemas con el alcohol de este, eran muy
evidentes. Con el mal presentimiento metido en el cuerpo, fue directa
a la habitación de su serrana. Nada más abrir la puerta, la imagen
de su María Eugenia mirando por la ventana, sacudió toitas sus
entrañas. Como era posible que semejante hembra estuviera por ella,
se preguntaba la niña, prendaita de serrana.
sábado, 15 de febrero de 2014
Madrina 16
Otra
noche de insomnio maldito y otra noche mirando su ventana. La luz
prendida y una sombra tras ella. Como no reconocer el cuerpo dueño
de esa sombra si por tantas veces, lo ha recorrido con sus manos,
ojos y boca. Como no saber que es ella, la dueña el cortijo y la
dueña de sus sentíos.
sábado, 8 de febrero de 2014
Madrina 15
Yo
sé dónde vas ahora y no lo quiero saber, cuando vuelvas a la aurora
por costumbre callaré. Y dirás: Se me hizo tarde ¿Me perdonas,
compañera Y yo, como soy cobarde, te diré: Lo que tú quieras.
sábado, 25 de enero de 2014
Madrina 14 (Editada)
Salvada
la mentira, a María Eugenia de Montijo, le fue muy difícil aguantar
las ganas de niña, a todas las horas. Ya no solo en el río, si
podía y siempre guardando la espalda, la dueña del Cortijo y de
sueños morenos de una niña con alma torera, se escapaba a despertar a
su Candela.
La
niña que le había devuelto la sonrisa perdida, las ganas de reír
abrazada a ella, la ilusión por los toros y la renovación constante
de sueños. Aquellos donde paseaba con ella en libertad, aquellos
donde todo lo que tenia era puesto en los pies de la niña, aquellos
donde Candela triunfaba en los toros llenándola de orgullo, aquellos
donde su otro niño caminaba de la mano de la Niña más que como
amigos, aquellos sueños que a días, veía prácticamente
imposibles.
Cosas
del corazón, que un día te hace sentir pletórica y poderosa, y
otros como esa mañana, te hace sentir pequeñita y vulnerable. Con
solo una larga bata de fina tela, había llegado a su cama. En ella
se introdujo con un deseo visceral de atrapar su aroma, su calor, su
esencia…muy dentro de ella para guardarlo en lo más profundo de
si.
Así
se agarro a su pequeño cuerpo de lado, abrazándola no solo con el
cuerpo, y así espero, que la Niña despertara.
No
tuvo que esperar mucho, la claridad de la mañana se colaba por la
pequeña ventana y el catre donde ambas estaban se ilumina como su
misma alma, al sentirla despertar.
-
Quiero amanecer contigo- cantaba a baja voz la serrana al despertar
de Candela- ser tu amante, ser tu amiga..descubrirte paso a paso-
como a pasitos lentos dibujada caricias por el vientre despejado de
ropa de Candela al estirarse bajo su abrazo- quiero amanecer contigo,
despertarte entre mis brazos- pausaba sonriente al sentir como
Candela detenía su mano para llevarla con una propia hasta sus
braguitas- y ofrecerte sin reservas toda mi ansiedad…Buenos días,
Candelita mía- decía dejando de cantar para besarle el cuello con
devoción.
-
Quiero guardar mi pasión en tu boca…mientras despacio te quito la
ropa- proseguía Candela girándose en la cama, sin soltar su mano-
Uhm…¿ya amaneció?
-
Si- contestaba la serrana disfrutando de los movimientos del cuerpo
de Candela desperezándose- Te esperan los toros y con ellos tus
sueños- le dijo con un nudo en la garganta. Bendito corazón que
quiere salirse por la boca, gritando que a pesar de todo, sigue vivo.
-
¿Y la gloria?- bromeo Candela buscando los negros ojos con embrujo
gitano de su serrana. Y cuando los vio, nublados en lagrimas, se pego
a la dueña de esos ojos buscando ahora su boca- La gloria la tengo
en esos suyos y en como me miran.
-
Candela- la nombro la serrana al tiempo que las lagrimas se
precipitaban por su rostro y la boca de la Niña le bebía la boca y
hasta parte de esas lagrimas.
Amantes
a escondidas, que roban al tiempo tiempo, Candela se volcó en su
serrana queriendo detenerlo y detener con el, las lagrimas de María
Eugenia. Encimita suya, cubriendo su adorado cuerpo, se dejo el alma
besándola cuando unos fuertes pasos sobre la vieja madera del
porche, la hizo detener el beso y callar la boca de María Eugenia.
-
Sush- la mando callar atenta a los pasos sospechando de quien podían
ser. Cuando María Eugenia con la boca tapada por su mano, miro la
ventana entendiéndola, Candela salto de la cama y fue hasta la
ventana, puñal en mano.
-
Candela- murmuro asustada la serrana, mirando el puñal. Pero la Niña
no pudo atenderla, pendiente como estaba de los pasos del capataz. No
fue hasta que lo vio lejos que volvió a la cama, de nuevo sin puñal.
-
Anda medio loco por su querer- le dijo a su serrana sin saber toda la
verdad- preguntando si con alguien usted se ronda. Culpita de esos
ojos negros que tiene usted- piropeo callándose el mal
presentimiento que por días la estaba quemando por culpa de ese
capataz.
-
Candela-de nuevo la nombraba María Eugenia consciente de su omisión
sobre el capataz y las noches con él compartidas.
-
Mucho me nombra hoy usted- volvió a bromear no queriendo que nada
enturbiase la mirada de la mujer que con su cuerpo cubría de nuevo.
-
Candela- tomo su cara María Eugenia- algo tengo que contarte, que por
vergüenza calle.
Hay
secretos de almohada, que mejor se quedan guardados en ella. Porque
cuando se descubren, despiertan pasiones hasta ahora no sentías.
sábado, 11 de enero de 2014
Madrina 13
Que
el amor de la pena, se distancia poco, cuando hay quieren infiernos
gusta de sembrar.
A
maldad, la moza de nombre Carmela, se arranco por seguidillas, la
letra escogía a conciencia, para que Maria Eugenia, desde las
cuadras la escuchara:
sábado, 21 de diciembre de 2013
Madrina 12
Con
rabia camino la niña directa a las cuadras. Tantas veces maldecia
por su boca esa mujer, y esa mujer era la suya. Engañada y
traicionada, así se sentía la niña y así se sentían sus
enérgicos pasos.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Madrina 11
Al
monte se echaron los chavales, envenados por la pasión al toro y su
muerte. Apoyada en las maderas, que la separaban de su suerte,
Candela hinco rodilla al suelo, y santiguándose, por ultima vez así
rezo:
-
Si pa mi no esta la gloria de mojarme con la sangre de ese toro
perla, que pa mi no haya capote de oro, ni madrina que por mi toreo
pague.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Madrina 10
A
media tarde el Cortijo abrió sus puertas para recibir a las más
altas personalidades de la sociedad andaluza y del toro.
El
cortijo Malvarrosas, por muchos años guardaba y honraba la fama de
dar a sus visitas las mejores noches de zambra bajo la luna.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Madrina 9
Parada frente al estanque, la Niña los Picos, miraba totalmente quieta, el camino de polvo por donde se marchase su Madrina.
No
había un día, que no se quedase descuajaita al ver a tan poderosa
mujer. Era tanto el parecido con su serrana, que comenzaba a tener
mala sangre contra esa mujer, y la única testigo de sus malos
pensamientos, era su madre como guardiana de sus secretos. Así en
sus cartas, se lo relataba la niña:
sábado, 16 de noviembre de 2013
Madrina 8
Maria
Eugenia Campos de Pavillas, viuda y única dueña del Cortijo Las
Malvarrosas. En su cuarentena, con su vida hecha, encajada en el
mundo del toro, con hierro propio y toros de aplomo, logrado en años
y años, dedicados por su padre a ese mundo del toro de dehesa, bravo
y elegante.
sábado, 9 de noviembre de 2013
Madrina 7
Ganarse
el pan y ser ahijada de la viuda, Doña María Eugenia de Pavillas,
implicaba ayudar en las labores del Cortijo.
Amantes
con devoción del toro, a ninguno de los jóvenes amadrinados por tan
noble mujer, le suponía un esfuerzo, más allá de los consabidos
horarios del campo. Donde el día comienza con el alba y termina en
cuanto el sol se pone.
sábado, 2 de noviembre de 2013
Madrina 6
Un
nuevo día amanecía y el deseo de nuevo recorría su cuerpo.
A la dueña del Cortijo La Malvarrosa, no le bastaron las citas de
cada noche, con la niña de sueños toreros y sus ojos comiéndosela
en la distancia. Fuegos que traspasan distancias y desconocimientos.
Un solo paseo al fresco y la encontró, apoyadita en su ventana. Así
comenzó un juego, que durante días la mantenía expectante,
caliente y en espera.
sábado, 26 de octubre de 2013
Madrina 5
Día
de morirse de agotamiento. Así había sido el día para la “la
niña los picos”, en boca de su conductor sería: “Y no le queda
na, a la niña por pasar”. Porque dura es la vida del toro y dura
es la vida, de aquel, que lleva ese veneno maldito, circulando por
sus venas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
