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domingo, 16 de junio de 2013

Bang, bang Lucky Looke 2


Capítulo 2. Yo, la Cherif.

Poco pudo hacer la Cherif con sus ropas sucias y anchas para las pocas carnes que cinco días por el salvaje oeste le habían dejado. Tampoco le ayudaba, mirarse en los polvorientos cristales de Casa Moflis.

Prostíbulo, posada  y sitio preferido de reunión, de maleantes, forajidos, ociosos, parados de larga duración y jugadores de cartas.

Lugar donde ella, Cherif del condado no era muy bien recibida.

- Jem, jem, jem- pensar en los hermanos Salmón y lo mucho que a estos les gusta frecuentar Casa Moflis, le hace reír traviesa; cuanto les joderá verla entrar sana y salva. Dispuesta a ello, abre sus delgadas piernas y con una mano apoyada en su ancho cinturón, abre ambas puertas con la mano libre- Auch- no calculando que las puertas basculan y si no das dos pasos, se te cierran arreándote un golpe.

- Ya estamos todos- se queja el pobre Sam, tabernero del lugar, de enorme panza y sucios ropajes, con su inseparable bayeta anti polvo colgada del hombro y IPad, tras la barra- Por favor, por favor, que no me diga el chascarrillo de siempre- súplica a quien sea, que le haga caso.

- Tócamela otra vez, Sam...... jem jem jem- ríe la Cherif  y la penilla chiste que hace, le hacen partirse ella sola la caja, entrando al salón.

Pero entonces, siente como la adrenalina, se impulsa por su cuerpo y riega su sangre. Espatarrándose otra vez, observa de reojo el gran salón, con ambas manos apoyadas en sus pistolitas.

- ¡No ves! Si no hay nadie más que yo- rueda los ojos Sam y echa cuentas de cuanto tiempo le queda para que la Jefa de Casa Moflis, le de la jubilación o con suerte un buen "ere" remunerado. Porque aguantar a la Cherif y su manía persecutoria no tiene precio.

- Cuidaito conmigo, soy la Cherif del lugar.

- Esa frase, ya fue trending topic hace un mes.

- ¿Eh? ¿Por que me hablas en extranjero?

- Nada, ¿que le pongo Cherif?

- A mi rubia jem jem jem

- Venga si, y ahora sin soñar, ¿que le pongo?

- Esta esto demasiado tranquilo, Sam- avanza igual de espatarrada hacia la barra y la corriente moviendo un Store del Ikea le hace desenfundar en dos segundos.

- Lo que hay que aguantar con ella, no tiene nombre.

- Ponme algo duro, Sam- volviendo a enfundar sus revólveres, llega a la barra sin dejar de estar en alerta.

- Algo duro- murmura Sam, rodando por enésima vez sus ojos y le prepara su bebida dura preferida, un cola cao. Doble de cacao.

- Quieto ahí, Sam. Vengo de cinco días currándome el desierto, mejor échale sacarina, puede que el azúcar sea demasiado.

El paciente Sam, termina de prepararle el colacao a la cherif y ambos se quedan en silencio, al escuchar voces provenientes de la plaza.

- Ejem- carraspea Sam, viendo como la cherif se centra en sorber los grumos de cacao y pasa del alboroto que se escucha-ejem

- ¿Galletitas no tienes? Esto así en pelado, no se. Ponme otro doble- pide pasando del bullicio cada vez más apremiante de la plaza y las tripas le rugen de puro gusto, al divisar un nuevo cola cao, doble cacao.

- ¿No cree que debería salir?

- ¿A que?

- Pues...es la Cherif, debería

- Lo soy y sabes que no paro. Todo el día que si duelos, que si forajidos, que si paja pa Flacky. Que cansaita estoy, Sam.

La cherif, da la misma explicación de siempre y continua con toda la atención puesta en su colacao, hasta que la voz ronca y asfixiada, de uno de sus ayudantes, le hace subir las orejas y reír de pleno gusto, cuando tras la voz de - Cherif, se está liando parda aquí fuera- un pequeño ser, negro, peludo y sin raza que se pueda apreciar, restriega el hocico por sus gastadas botas.

- Se sale mi Rantamplan

Y mientras ella le da mimos al pequeño chucho sin raza ni chip que lo identifique, que no habido un solo veterinario que lo haya querido tocar, de lo feo y horroroso que es, fuera el duelo entre dos temidos hombres, esta a punto de comenzar.

Por eso Flacky, caballo astuto y galán, apura el roce con su morena yegua de nombre Luna.

- ¿A que hueles morena?

- A hembra, huelo a hembra.

Con semejante confesión, Flacky traga el nudo de paja que se le había quedado en mitad de su esófago y se olvida de su dueña y del duelo.

Pero la Cherif, en esos momentos abre las puertas de Casa Moflis, y toda la plaza guarda silencio al verla salir.

- Jem, jem, jem....no me vayáis a dejar la plaza hecha un asco llena de sangre, que luego tengo que llamar al Doc y al servicio de limpieza Municipal, ¿entendéis lo que os quiero decir?
 
 
 
 
 
 



martes, 11 de junio de 2013

Bang, Bang Lucky Looke


Capítulo 1. La dureza del camino.

La piel le gritaba sequedad hiriente en forma de dolor. Demasiadas horas castigada por el sol. La camisa, tan curtida como su propia piel, no había servido para aislarse de los rayos torturadores del desierto.

Cinco días a caballo, no sólo habían curtido y secado su piel, su propio cabello se mostraba más rubio de su apariencia normal y su culo y caderas, necesitarían de un buen baño en Casa Moflis.

A pocas yardas del pueblo, comprobó que el cuerpo que portaba en otro caballo, se mantenía con vida y sonrió de lado, leyendo el estropeado cartel de recompensa.

- Jem jem jem...no se me escapa uno, soy la leche y eso es así, es un hecho demostrado Flaky- habla con su agotado caballo y este rechinea, no había mejor dueña para él, quizás menos cansinas si las habría, pero nadie le preguntó , para poder elegir. No le quedaba otra que aguantarla.

-Agua- el cuerpo que yacía en el caballo, gimió solicitando un poco de piedad en forma líquida.

- ¿Qué agua ni que nada? Estamos en el desierto, ¿no lo sabías?

- Agua

- Agua dulce, agua salada- canturrea bebiendo de su bota de vino, regalo de su madre- agh...esta rica....que duro es ser lo que soy, ¿verdad Flaky?- le ha dado por el pobre caballo y este pones los ojos en blanco, cansina es por favor, ¿Cuándo se dará cuenta que es un caballo y no habla?- Una tía dura soy, ¿dime que no?- prosigue incansable, ajustándose los pantalones, en teoría ajustados de vaquera malota, pero que sus pocas carnes no consiguen llenar- Mira esto Flacky

- Dios mío de mi vida, esperando a la cruz a que alguien lo baje de ella, que como no llegan ya, le da la resurrección ahí colgado - se queja pa,dentro el caballo.

Mientras, la vaquera desenfunda sus dos revólveres y juega con las pistolitas, mirándose en un pequeño espejo que cuelga de la silla de montar.

- Jejeje, ya verás la rubia, ya verás cuando me vea llegar con este.

- Dale que dale, la rubia pasa de ti- el caballo decide dejar los ojos en blanco. Cuando su dueña se pone así, no hay quien la calle.

- Es hora de entregarte, forajido.

- Sii- súplica el forajido, con las costillas formando parte de la silla de montar, como un apéndice más de su cuerpo.

- ¿Cómo que si? ¿Esto que es? Deberías decirme, japuta....juro que te reventare las tripas en un duelo que perderé

- ¿Si pierde como te revienta?- pa,dentro el caballo sigue hablando pa,dentro y alucina un poco más con su dueña.

- Soy la puta Cherif del lugar, ¿es que no ves la placa?

- Así pa,bajo...no

- ¿La tengo pa,bajo?- pregunta revisando su placa y ahora no sólo el caballo pone los ojos en blanco.

- Yooooo

- ¿Tú?

- Siii

- ¿Qué placa llevas tú?

- La de donante

- Jejeje, eso es....me gusta que os hagáis donante. Espérate voy a colgarlo en twiter, estas cosas ayudan a promover la conciencia de....de....

- Donar- ayuda el caballo y abre los ojos todo lo que puede al escucharse hablar.

- Que poquilla cobertura hay aquí, Flacky- se queja la cherif y mueve absurdamente su móvil, buscando cobertura.

- Es lo que tiene el desierto de Tabernas, por no tener, no tiene ni repetidores- Flacky ya no sabe que hacer con sus ojos y sorprendido aún por su voz, carraspea y suelta gorgoritos por Sinatra- New York, new Yoooork, tan tana na, tan, ta nana.

- Agua o cuélgame ya- solicita el pobre forajido al borde de la deshidratación y de la silla de montar.

- Jejeje, ¿quieres que te twitee?

- Lo que quiere es que lo sentencies, Maca.

- Esperarse y no agobiarme, debo avisar al Gobernador pero no hay cobertura. Mejor regresamos, las chicas deben estar bañándose, ya veremos que hacemos con este.

- Jem jem jem- Flacky ríe de lado y lanza un silbido, olvidándose del forajido y acordándose de las chicas de Casa Moflis y sus baños en el río- Alguien debe cuidar de ellas, ¿que no Maca?

- See- la cherif sesea, saltando sobre Flacky y debe hacerlo dos veces, a la primera falla.

- Sed tengo yo

- Para ser donante eres muy quejica. Flacky, a galope

- Tus muelas, estoy reventado. ¿Directos al río?

- Jem, jem, jem....¿donde estará mi rubia? ¿Dónde estará mi rubia? Ande quiera que esté, mi rubia es mía, porque yo la encontré en la orilla lavando su sostén

Canta la cherif y Flacky galopa, los graznidos de la cherif son demasiado como para aguantarlos a paso lento.

Yardas más tarde, entran en plaza del pueblo y al divisar amarrada una yegua negra de largas crines, Flacky acorta paso y relincha enseñando su caja de dientes.

- Vaciloncillo eres, no ves- se queja a su caballo pero ella también se peina, haciéndose de nuevo una coleta- penilla mechas me hicieron

- Es lo que tienen las Academias de peluquería en el salvaje oeste

- Malditos recortes- se vuelve a quejar la cherif, revisando que en su monederillo sólo lleva cinco gastados pavos.

- La paguilla de navidad dicen que peligra- aporta Flacky, que el es un caballo muy informado- Tendré que poner yo hasta la paja. Ay que me está mirando

- Jejeje, paso español y de lado, que vea lo que tan alegre te cuelga. ¿Y mi rubia donde está que no sale a verme?

Pocos metros más adelante, la rubia continua sin aparecer y los paisanos que transitan por la plaza, sacan sus móviles de última generación esperando que la cherif descienda a su estilo del caballo y con suerte, se caiga como siempre.

- Baja con....nada, ya está comiendo tierra.

- Jejeje, esta vez puse las manos, Flacky.

Pero Flacky no puede escucharla, prefiere arrimar lomo a la negra yegua de larguísimas pestañas.

- Buenos días tengas, morena- seductor, como todo caballo español, Flacky además de arrimar lomo, guiña un ojo a la bella yegua.

- Holis- contesta la yegua bajando y subiendo coqueta, sus espectaculares pestañas.

- Jem jem jem, hembra tan bonita no habita este lugar, ¿de donde vienes?

- Estoy de paso

- Paso bonito, seguro que tienes, morena.

- Me llamo, Luna

- Luna,  pues no la habrá más bonita que tu. Yo me llamo Flacky y esa que se apaña las ropas es mi dueña.

- ¿La Cherif?

- La misma. Vamos a echar un traguillo, ¿te traigo algo?

- No gracias, ya bebí en la pila

- Jem jem jem, pila te daba yo

- ¿Ah si?

- Toda la que quieras, morena.
 
 
 
 
 
 
 




sábado, 30 de marzo de 2013

Aclaración

En vista de la confusión que veo generó la entrada de gemo sobre su desaparición del foro de M y E. Me gustaría remarcar sus palabras para quienes las han pasado por alto.

martes, 29 de enero de 2013

Wilson S.L.


Sola tú que estás conmigo...


Dial 107,4 de la radio F M, sonando por el hilo musical de la gran vivienda y aunque en un principio, la mujer que está parada frente al espejo de su habitación, no le presta atención, finalmente la melodía y sobre todo la letra, la atrapa.

“Realmente no estoy tan solo, quién te dijo que te fuiste, si aún te encuentro cocinando algún recuerdo en la cocina o en la sombra que dibuja la cortina. Realmente no estoy tan solo, quién te dijo que te fuiste, si uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extrañan y aquí se te extraña tanto”

Es la canción que la atrapa y le hace tomar aire, aún contemplándose en el espejo, su cabello parece haber perdido el brillo de siempre, su larga nariz parece aún mas larga y las marcadas ojeras de su rostro, le aumentan años injustamente.

Sabe que en la vivienda solo está ella y el personal del servicio, y de ese personal a su servicio, sabe quien maneja el hilo musical. Y es a quien busca, una vez se coloca su chupa.
- Señora, ¿va a salir?

- Si y te agradecería María, que en mi presencia en esta casa no pongas este tipo de música.
Mr: Lo siento, no sabía que

- No pasa nada, te ha gustado siempre ¿los regalos de mis hijos?

Mr: Donde los dejo tras envolverlos. Dele un beso de mi parte a la pequeña.

- Lo haré- aprieta las mandíbulas e intenta sonreír, acariciando el brazo, de su fiel ama de llaves.

Sin mas se dirige al gran Salón, ostentoso y decorado con retratos de sus antepasados y que ante sus ojos, se muestra como un salón frío, poco acogedor y vanidoso, por el poder que ostenta en cada mínimo detalle.

Con dos paquetes, escrupulosamente envueltos por ella misma, sale de la vivienda, saludando apenas con la cabeza, al poco personal con el que se cruza y ya junto al jeap que suele usar para sus desplazamientos, vuelve a apretar las mandíbulas al ver en el asiento de atrás la sillita de su hija.

- Señora- hasta ella llega, el hombre cincuentón dedicado al mantenimiento de los vehículos de la casa, desde hace muchos años, secundando el trabajo que antes realizara su padre- su coche no está listo, si quiero puedo

- No, iré mejor dando un paseo.

- Es ya noche, tenga cuidado y salude de mi parte a la pequeña Adriana.

- Lo haré- contesta como ya lo hizo a María, y suspira cansada- ya es lo bastante duro, como para que andeis mirándome con cara de lástima- explota cansada de las miradas que recibe por parte del servicio.


- Lo siento yo

- Dile a María, que no se a que hora regresaré, puede ahorrarse preparar cena y mañana, no quiero a nadie a menos de tres kilómetros de mis tierras.

- Pero señora, su padre.

- De mi padre me ocupare yo. Usted solo ocúpese de lo que le he pedido.

- Como usted ordene- contesta bajando la cabeza y cuando es consciente de que la señora no lo ve , niega con la cabeza encendiéndose un puro a medio consumir.

Mr: Benditas horas nos quedan por pasar en esta casa, Antonio.

An: Uhms, no se como la prefiero si enredada en sus sucios negocios o haciéndose cargo de esta casa.
Mr: ¿Y sus chicos donde andan?

An: En sus burdeles, donde sino.

Mr: Jajaja, que antiguo eres, hoy no se les llama así.

An: Uhms, si la Doña levantara la cabeza

Mr: Se daría con la tapa. Ains, no me mires así. Como echo de menos a Adriana y a su señora madre.

An: Somos masocas, en el fondo nos gusta tener a toda la familia aquí. Como en los viejos tiempos, cuando el Señor antes de dormir, me buscaba y me preguntaba....”Antonio, ¿todos en el corral?....si Señor, todos sus hijos están en casa....

Mr: Incluida Macarena jajaja

An: Jajaja, cuantas le habré tapado yo a la sin vergüenza ésta.

Mr: Y mirala ahora, ains cuanto sufrimiento trae el poder, Antonio. Lo agustito que está uno siendo obrero.

An: Coño María, no compares.

Mientras tanto la señora tras atravesar pocos kilómetros desde su casa, llega a otra mas pequeña y que antes, solo era usada por quien ahora vive en ella, como su refugio y pequeño paraíso.

Ya en la valla que delimita la casa, se detiene al escuchar un ruido cerca, mirando los arbustos cercanos, se relaja al ver salir a uno de sus hombres de confianza.

- Buenas noches, señora.

- ¿Todo bien?


- Si, todo tranquilo.

- ¿Se ha dado cuenta de vuestra presencia?

- Si y la señora ha pedido que no nos acerquemos ni a ella ni a su hija. Pero agradece la seguridad.

- Bien- contesta satisfecha y duda, si realizar la pregunta que casi se le escapa de sus labios.

- Las visitas habituales- contesta a la pregunta no formulada, que conoce de sobra a quien sirve fielmente.

- Gracias, Pablo. Y mejor entro, quiero ver a mi hija.

Pa: Claro, esa hija suya tiene ángel se lo digo yo.

- Jajaja, si que lo tiene.

Sonriendo por lo dicho, entra en el jardín de la casa y nada mas hacerlo, silba fuerte y lo vuelve hacer hasta tres veces y se agacha hincando una rodilla en el suelo, cuando advierte que la luz del recibidor se enciende y sabe, quien en nada, saldrá corriendo hacia ella.

Al: Mami, tas aquí-

Y no es otra, que su pequeña hija de apenas seis años, la que sale corriendo hacia ella, con un coqueto vestido y su rubio cabello al aire.

- Jajaja, ven aquí- la recibe con los brazos abiertos y toda la deshazon que porta hace tiempo, parece esfumarse cuando los bracitos de la niña, rodean su cuello.

A: ¿Has traído regalos?

- Si, para ti y el hermanito.

A: Puede ser hermanita, eso dice mama.

- Será hermanito, ya lo verás.

A: Jejeje, tas aquí mami- agarra su rostro con sus manitas y hace que sus frentes se unan.

- Si, te lo dije, cada día vendré a verte.

A: ¿Sabes que mami?

- ¿Que?

A: Mama no para de escribir y después lo rompe.

- Es...es...cariño es porque no le gusta y empieza otro.

A: Y esta gordita, mira así- mete sus manos por debajo de su vestido y lo ensancha simulando una barriga.

- Jajaja, no le digas gordita.

A: No se lo digo y le doy besitos en la barriguita, que mi hermanito está ahí.

- Si, lo está, como tu lo estuviste.

A: Y le pongo la música que me ponías a mi, me lo ha dicho mama. Y le doy besitos por ti y....

Y hasta ahí puede escuchar su madre, la misma que la pega a ella abrazándola para que la niña no pueda ver como sus ojos se nublan por las lágrimas que se amontonan queriendo salir. Y que salen, cuando mira hacia una ventana y ve la figura de una mujer embarazada, que trata de ocultarse sin mucho éxito entre cortinas.

Algún tiempo antes.....