Me
provocas amaneceres llenos de pasión y húmedos, muy húmedos. Mis
sabanas aparecen mojadas por ti y ese aroma a mujer deseosa de
placeres inunda mi cama. Lo haces cada vez más, te cuelas en mis
sueños y me llena el deseo por ti. Mis carnes se abren para ti,
invitándote a pasear por mi cuerpo de sea manera tórrida en que
siempre quiero tenerte.