viernes, 16 de agosto de 2013

Wilson S.L. 97


A media mañana, otro gran portón se abría para Anna. Ahora el de mansión Wilson y esta vez, no viajaba sola. Su hija le mantenía la mano agarrada, mientras miraba curiosa por la ventanilla.
El recuerdo de sus planes para esas tierras, hizo que Anna sonriese,  mostrándolos a su hija.
An: Esa parte de la finca- señaló a lo lejos, llamando la atención de Adriana- quiero que sea para uva moscatel.
Ad: No sirve.
La contestación de Adriana, pese a su voz y carita triste, la lleno de orgullo.
An: Ujum, servirá. Sólo hay que recuperarla.
Ad: Son años, Mamá.
An: Aja. Para los frutos de las primeras cepas, unos veinte años.
Ad: ¿Ya habré crecido?
An: Si, ya lo habrás hecho.
Hace apenas unos meses, Anna habría aprovechado la ocasión, para llevarse a la niña a su terreno, separándola de que llevase el sello Wilson. Ahora, a sólo horas de enterrar al viejo zorro, Anna toma de conciencia de como sus prioridades van cambiando según lo hacen sus circunstancias.
Wilson esta pasando de ser una autentica aberración para ella, a convertirse en un negocio.
Negocio de la mujer que ve en la entrada de la vivienda, de riguroso luto, seguro saludando a conocidos que acuden a dar sus condolencias y velar el cuerpo del difunto. La señora, aquella que fue manipulada y maltratada por su padre, aquella que heredó Wilson demostrando su valía ante el viejo zorro y Montoya, aquella que fue traicionada por su propio hermano y aquella, a la que piensa devolver lo que era suyo, Wilson SL, Macarena.
La misma que sonríe abriéndoles la puerta del coche. Un tímido saludo a Anna, ayudanda a salir del coche, un suave beso dejado en su mejilla y una niña, que se abalanza sobre ella.
Ad: Mami
M: Ven aquí
Niña y madre se abrazan, y Anna queda a un paso atrás mirándolas. El beso dejado por Maca en su mejilla, aun parece cosquillearle. Por algo, la naturalidad siempre gusta y que fácil, puede ser acostumbrarse a ella. Pensando en ella, entra en la gran Mansión y se detiene cuando al poco Maca regresa sin la niña.
M: Estaban todos deseando mimarla- explica Maca avanzando hacia ella, sin saber que los latidos de dos corazones se aceleran, a cada centímetro de distancia que sus pasos reducen- No deberías estar aquí. El médico dijo reposo absoluto- centrada en su salud y la del niño, Maca no es consciente del estado en el que poco a poco se sumerge Anna. Maca avanza hacia ella, no hay ni un ápice de rencor en sus ojos, estos no están dilatados y se cabello, comienza a recobrar el brillo que antes de la coca tenía- Que no es querer discutir, es simplemente que no haces caso, vas a tu aire.
An: ¿Vas a besarme?
M: Eh- la pregunta de Anna la coge por sorpresa y se detiene a tan sólo un paso, de la mujer a la que si, iba a besar- Pues...si...la respuesta es si. ¿Por?- su pausada respuesta, le da el tiempo que necesita. Ahora si observa a Anna y ve su paralización. Puede que Anna tanta naturalidad la sobrecoja e incluso la sorprenda. Pero no ha conseguido llegar hasta este punto, para dar un paso atrás- Espera
An: Ay Maca, no empieces con los espera.
M: No, sólo que...nos quedamos en el punto tres- el nerviosismo de Anna ante el paso que termina por acercarlas, supone un subidón para Maca. La mujer controladora y altanera, cede terreno y es hora de apropiárselo.
An: Si
M: Punto uno, nada de relaciones abiertas, punto dos nada de espías, punto tres otro tipo de club y llegamos al punto cuatro.
An: Maca- los avances de Maca sobre Anna, hacen que está haya ido dando pasos atrás, hasta topar con la barrera que le supone su propio coche.
Todo baja la furtiva mirada de Pepe, su conductor y de María.
Pe: Ahora es, cuando se lanzan como lobas una contra la otra.
Ma: Que esta el difunto, ahí mismo. No creo yo.
Pe: En peores plazas, las han liado estas dos.
Ma: Jajaja, ains...me acuerdo yo las primeras veces. Que te encontrabas ropa interior en cualquier sitio.
Pe: Sush, calla que no oigo.
Ma: Serás cotilla.
An: ¿Y el punto cuatro es?- acorralada entre Maca y el coche, decide sobreponerse a la emoción de vivir aquello, que parecía impensable entre ellas. El sano y dulce coqueteo.
M: Podré besarte cuando quiera- decidida a todo, sus manos se apoyan en el coche. La racial Anna, queda entre ellas y sin escapatoria. Es una gozada empaparse de su aroma de a poco, sin prisas, malos modos, ansias ni nada, que lo precipite. Para Maca es como si los saltos al vacío, se hubiesen transformado. Ahora no salta a ojos cerrados, ahora sus ojos están abiertos y su cuerpo planea disfrutando de la caída.
An: Admite discusión- fiel así misma, no desaprovecha la ocasión. El tira y afloja propio de este matrimonio, es como la pizca de sal necesaria en toda ensalada. A Anna esa pizquita le da vida y por la cara que pone Maca, tampoco a ella le desagrada- No vas a estar todo el día como una lapita.
M: Jajaja, pero a ver- encantada con el tira y afloja, pretende en su particular juego, separarse un poco de Anna, pero la mano de esta atrapando su camisa, pronto lo impide.
An: A ver nada. Por ejemplo, necesito mi espacio.
M: Jums
An: No me gusta eso de un besazo en cualquier sít
Y hasta ahí puede hablar Anna, sus labios son atrapados por Maca en un beso que les hace cerrar los ojos y suspirar, reteniéndose ambas.
Desde fuera el beso entre ambas se ve como es, un beso cargado de pasión contenida.
Pe: ¿Qué te decía yo?
Ma: Madre mía, pero que siguen llegando visitas. Estas niñas, ains.
Conscientes de las especiales circunstancias, ambas sujetan sus instintos y un fuerte suspiro conjunto detiene el beso. Pero sólo el beso, sus cuerpos parecen negarse a soltarse, las sonrisas prosiguen y  el ronroneo, también.
An: De este tipo de beso, puedes cuando quieras- dice Anna, buscando una distracción para sus manos. Esas que sueñan con arrancar una camisa pero que ahora, la planchan arreglándola.
M: Lo extraño, es que Adriana no nos haya interrumpido.
Ad: Mami
An: Ahí la tienes. No lo está pasando bien. ¿Y tú?
M: Bueno, era un hijo de puta...pero era mi padre.
An: ¿Entramos?
M: Si, estaban preguntando por ti.
Finalmente se separan, lo que les hace poner cómicas muecas. Adriana llega hasta ellas y Maca la sostiene en brazos. Con ella en brazos, Maca acompaña a Anna colocando una mano en su cintura y las tres, se introducen en la Mansión.
Pe: Pues
Ma: Ha sido
Pe: ¿Raro?
Ma: Si...ains...pero que bonito.



jueves, 15 de agosto de 2013

Mi cincuenta cláusulas 27


El buen ambiente entre amigos de toda la vida se daba sin necesidad de forzar nada. El tema protagonista de la noche, era la inminente boda de Fátima y Cayetano. Boda para la que apenas faltaban días.
Sentada en un cómodo puff, Minerva olvidó su dolorido culo, pero algo había cambiado.
Teniendo a sus más allegados amigos en su terraza, no había necesidad de estar pegada a su móvil. No era una adicta a las redes sociales, sus amigos estaban con ella, los mensajes que podría recibir o bien eran de su madre, de su hermano o de algún amigo más lejano. Pero, y aún así, esta noche su móvil era un apéndice más de su cuerpo.
Fatima, enfrascada como estaba en contarles los últimos detalles para su enlace, no era consciente de como la mano de Minerva no terminaban en unas coquetas uñas adornadas con mariquitas y si, en un iPhone de funda lila.
A Marga le preocupaban más otras cuestiones que esa extensión del cuerpo de Minerva, aunque guardaban mucha relación.
- ¿Qué supiste más de Julia?- despistada como es, Marga sorprendió a Manu y Minerva. Marga había preguntado lo suficientemente bajo la pregunta, como para que el resto de chicos no la escuchara.
- Es...eh...pues- dudo Minerva. El sólo hecho de escuchar el nombre de esa mujer, le hacía sentirse volar en aeroplano. Poco que decir, esa mujer estuvo en mi casa y me llevó a la gloria, con tres caricias y dos mordidas. Demasiado, para soltarlo así sin más, mejor menguarlo un poquito- Me regaló fruta.
- ¿Fruta?- preguntó Marga, totalmente decepcionada. Esperaba horas de intenso y puro deseo, no recibir fruta. Estaba claro que el mundo estaba cambiando a nada bueno. Las grandes pasiones de antes se definían en películas como Nueve semanas y media y ahora toda la pasión imaginable, era la saga de Crepúsculo.
Enredada en sus cavilaciones, Marga no pudo observar el intenso interrogatorio visual, al que Minerva estaba siendo sometida por Manu.
- Oh, por favor- se rinde Minerva. A mantener la mirada Manu siempre le ganará, pero si además le une, desviaciones hacia el móvil, y le escenifica mordidas, no puede callar mas y acepta la derrota.
- ¡Lo sabía!. Por eso estás pegada al móvil.
La conclusión acertadísima de Manu, propicio que las tres buscasen intimidad en la cocina. En verdad, Marga las siguió por pura inercia.
- Tardas en contarnos- apremio Manu, antes de que nadie más se les uniese o acudiese a servirse más hielo.
- Buf
- ¿Buf? ¿Y que debe contarnos?
Manu la apremiaba y Marga no pillaba ni media. Pero Minerva necesito unos segundos. Cuando Julia se marchó de su ático su estado era completamente eufórico, si entonces le hubiesen preguntado por Julia lo hubiese soltado todo e incluso hubiese mostrado las pruebas del delito. Horas después, Julia esta guardada como un secreto; loco, ferviente, apasionado y como todo secreto, muy privado.
Pero las dos mujeres que tiene enfrente, son expertas en sacarle el secreto más íntimo. Mejor, resumir lo ocurrido sin presiones.
- Ya sabéis que pasó en Girona- Minerva hace una pausa obligada por Marga y su "dios Girona, eso fue salvaje, si"- después...pues...no se como pero empezamos a jugar con los correos.
- ¿Correos calientes? ¡Ay dios!
Acostumbradas a las interrupciones de Marga, Minerva continuo, mientras sus uñas, sufrían su nerviosismo. ¿Cómo resumir tanto en tan poco?
- Me regaló bananas y aquí, mejor no hagáis chistes. La cosa es, que me sube en segundos. Es oírla, es leerla, es la mera mención de su nombre y ardo.
- Joder, joder...joder- Marga no da para mas, Crepúsculo pierde adeptos y Nueve semanas y media, los gana.
Manu no puede más que reír, la fiebre de Minerva por esa mujer aumenta, pero todo intento de mantener una conversación seria al respecto, es abortada por Marga.
- Habrá más regalos, eso es segurísimo. Pero a lo importante, en la cama
- Luego decís de los tíos. Si vosotras estáis igual- la entrada en la cocina de Mauro calla a las tres, sólo que a dos de ellas, la interrupción les hace gracia y como de peques, se sonríen intentado no reír. Mauro ríe contagiado sin saber en verdad por qué y se cuelga de los hombros de Minerva- ¿Qué haces mañana?
- Pues...pues- sin saber que contestar, Minerva duda y trata de ganar tiempo. Al final no quedó nada claro con Julia. Ella hablaba de que el día sería muy largo, pero en ningún momento específico que lo pasasen juntas. Ahí estaba, sólo el pensar en esa posibilidad y Minerva arde- Aún no se.
- ¿Trabajas?
- No, eso el martes.
- Podrías acompañarme a por el traje.
- ¿Aún estas así?
Mauro contesta explicando su tardanza para elegir el traje con el que acudirá a la boda de Fátima y Cayetano, pero Minerva no puede escucharle y mucho menos prestarle atención. Su móvil ha sonado por Adele, y Adele en su móvil, sólo suena por una persona. Julia.
Como puede Minerva improvisa y los cuatro regresan a la terraza. Manu la cubre llevándose a Mauro por delante y a Minerva le falta tiempo para consultar el correo recibido.
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De Julia
Para Minerva
Asunto: ¿Reacciones?
Salga a su terraza y verá una reacción.
Pd. No se me pasan las ganas de usted, Minerva.
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- ¡La leche!- el esperadísimo correo de Julia, sube a más de cien mil pies a Minerva. Sus ojos se empapan de la posdata una y otra vez, parada en el gran ventanal que une su salón con la gran terraza. Ya no importa que Julia sea un secreto, no importa que Manu la interrogue, que Mauro se extrañe, ni que Fátima de repente este muy sería. Tiene correo de Julia, le escribe sobre no se que reacciones y lo más importante, Julia confiesa sus ganas.
- Wau, son una pasada.
Ajena a todo, menos al correo que relee, Minerva no escucha el ruido de cohetes y mucho menos los ve. Pequeño ruido de pólvora quemándose al inicio, suave despegue a continuación y allá en lo más alto, un fuerte ruido que anuncia un maravilloso espectáculo de colores.
- ¿Qué fiesta es hoy?
Los chicos en pie disfrutan del espectáculo pirotécnico, sin saber a que se debe y a Minerva se le detiene el corazón, cuando sus ojos topan con la amalgama de colores que muestra el cielo. Justo entonces, Adele vuelve a sonar mediante su móvil.
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De Julia
Para Min
Asunto: Usted es mucho más impresionante.
Nos conocemos, más de lo que creemos.
¿De copas pasará al local?
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Es el correo que Minerva contesta al segundo, con la emoción quemándola. Correo que inicia una cadena sucesiva.
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De Minerva
Para Julia
Asunto: Ha sido precioso.
Me está malcriando, señora Arango.
Pd. Aún en casa.
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De Julia
Para Min
Asunto: Aún despierta.
En treinta minutos, podría estar aquí. Yo también tengo copas y música.
Pd. Usted desea y yo la complazco.
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De Minerva
Para Julia
Asunto: Están todos aquí
Me encantaría, pero no encuentro excusa.
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De Julia
Para Min
Asunto: Usted deseó
En quince minutos, la recogerán.
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Es el último correo que Minerva lee, mordiéndose los labios. En quince minutos el coche de Julia estará en su casa para recogerla y ella tiene la terraza llena de sus amigos.
- Di que es tu madre, Min. No le des más vueltas, lo de los cohetes ha sido brutal. Que si no vas tú, puede que vaya yo.
- Jajaja dios Manu...es....es....ni se explicarlo.
- No pierdas el tiempo. ¿A caso no te vas a cambiar?



Encuentros 38


Oh, oh...esta cabreada.....que cabreada esta. Clarísimo que vio la foto o fotos, porque si miro para atrás me da vértigo. El puñetero recibidor esta lleno de fotos mías y de Javi. Sumado a lo pésimamente mal que ha sido tratada, en la casa de quien se supone mas me quiere. Ya lo dice el refrán, “quien mas te quiere, te hará sufrir”, no falla.

- Deja que coja el bolso, me despido y nos vamos- le digo a Miranda, pero ni ladeando la cabeza para que me mire, lo hace.

- Prefiero que te quedes.

- Pues yo prefiero irme contigo.

- Y yo que te quedes.

Borrica es, cuando se pone así. Pero, ¿qué le pasa? ¿Por qué le tiemblan los labios? No....no...eso no, Miranda no llores, que eres notaria por dios.

- ¿En todas las fotos tenía que sobarte?

Me cagó en la madre que parió a quien invento el papel fotográfico, las impresoras y hasta la puñetera tinta, las ha visto. Mas claro, agua.

- Es...son...era....es...Joder- me trabó, me trabó porque ver llorando a Miranda, me desquicia y estoy a punto, de echar abajo todo el recibidor. Esto era sólo una cena, mi ojos miel no tenía porque pasarlo tan mal- Sólo son unas fotos y es pasado, cariño- no me mira, por mucho que agache la cabeza, por mucho que intente agarrar su carita, Miranda no me mira y mis adorados ojos miel, están a un paso de llorar y como eso ocurra, mi madre me oye pero a base de bien.

- Se os ve genial, juntos.

Joder, no es lo que dice es el dolor que veo en mis ojos miel esquivos. ¿Cómo puedo hacerle entender que esas imágenes son pasado por mucho que se nos vea genial?

- Si no hubieses contactado conmigo, ahora

Se acabó, no pienso dejarla hablar mas, porque jamás me gustaron los madres mías, ni las lapidaciones. Javier fue mi marido y fue alguien a quien quise mucho. Pero es pasado, mi pasado, ese que ni puedo ni quiero borrar.

- Ahora, ¿qué mas da lo que pasaría?- me deja cogerle la carita y dios, no hallo mejor forma de consolarla que besándola lentito, por cada trocito de piel que forma su cara- Lo que pasó es que me cite contigo, que encuentro a encuentro me enredaste mas y mas, tanto que un día sin ti, no era día. Tanto que deje de quererle, por el simple motivo, de que tu y solo tu, ocupabas todo. Mi pensamiento, mis sueños, mis deseos, mis anhelos, todo. Te convertiste en mi todo. Y ahora, vas a dejar de llorar.

- No lloro.

- No claro, tu no lloras, son tus ojos.

- Dani

- Ay mi niña, melosa.

- Dani, joder.

Protesta escondiéndose en mi y me encanta, me la como y lo hago, pero de mi madre no me olvido.

- Ve al baño, te limpias las no lagrimas y me esperas a que me despida.

Mírala, todo lo borrica que estaba y ahora se va echa un corderillo. Mi corderillo, si es que.

- Creí os habíais ido.

Mi madre, esa santa mujer, que a veces es de un cerrado y un narcisismo que no hay quien la aguante. Pero, a pesar de todo la entiendo. El cambio ha sido radical. Paso de verme casada y con proyectos de aumentar la familia, a verme de nuevo soltera y presentándole a una mujer como mi pareja.

- Ha ido al baño, ahora nos iremos- le contesto de muy mala follá, que a mi morena ojos miel, no se le dan disgustos, así como así. Y por si no le ha quedado claro, me cruzo de brazos, no sin antes, haber recogido todas las fotos.

- Es una mujer.

- No me digas.

- Con sus uñas, sus pechos, su vestido, una mujer Daniela. Mujer, mujer.

- Dios mío, la perra que has cogido. Ya te lo dije, ¿qué esperabas?- desde luego, a veces es para perder, la poquita paciencia que tengo con ella. Se sorprende porque es mujer, vamos y vamos.

- Como madre es....Daniela que tu nunca habías dado muestras y de repente, divorcio y esto, pues es como para alucinar, y no me dejas.

- Te he dejado meses y solo debías comportarte en una cena. Se lo has echo pasar canutas y has tenido suerte de que Miranda, es una señora de los pies a la cabeza, otra en su lugar se hubiese marchado muchísimo antes- hago una pausa para respirar, que el geniazo me esta ganando, que mi morena ojos miel ha estado a punto de llorar y ya no me callo- Por no hablar, de que otra hija no le hubiese importado dejarte como la egoísta que has sido. Solo una cosa te voy a pedir en adelante y es que te grabes esto, es mujer y es mi mujer, así la siento y con ella ni papeles que lo rubriquen me hace falta- vamos ya, el cabreo que al final me han hecho coger.

- Ains, que imagen le hemos dado. Que es notaria- me salta mi madre y por la cara que pone, se que esta arrepentida. Que es otra borrica, con lo fácil que es la vida, siendo como yo, una persona calmada y muerta de hambre.

- Con notaria y todo

- Jajaja- ahora me río, porque mi abuela se une y esto de la notaria ya parece coña con lo serio que es para mi chica. Que por cierto, ¿no piensa salir del baño?

- Parece muy formal y educada- mi abuela prosigue, y ya podía haber dicho todo eso antes. Y mi padre llegando hasta nosotras. Pues nada, que me traigan la lasaña aquí, que me ha entrado hambre de nuevo.

Pero no, este llega aun cabreado, si es que, tanto Javi, y así desde que lo conoció, pues normal que mi padre algo de celos sienta. Es así.

- ¿Miranda?

¿Qué hace?, ¿por que llama a mi Miranda?

- Dígame

- ¿Te vienes a echar un carajillo?

- No que nos vamos- le contesto yo. Vamos que si, después del antojazo de Miranda que he cogido como para dejar que se la lleve al bar y que vuelvan a las tantas, ¿no ves que no?

- Si, ya salgo.

La madre que la parió. Tanto lloro, tanto pobrecita de mi, ¿y me deja por un carajillo? Si además, no le gustan.

- Yo hice natillas- dice mi madre y ya no veo mas, que un tazón repleto de ellas. Que lo he pasado muy malamente. Por esta vez, dejare que se vaya con el.

- Ains, no tardéis en volver.

- Pero le dejas alguna, ¿eh?- me pide mi padre y....

Jejeje, dependerá de lo que tarden en regresar, ¿no?






miércoles, 14 de agosto de 2013

Wilson S.L. 96


El gran portón de la Casona Paredes se abría, para dar paso al largo y oscuro coche de Anna, conducido por su siempre fiel chófer, Pepe.

Hacia apenas unas horas que había abandonado el Hospital y ya estaba preparada para un largo día de duelo. Parapetada con una grandes gafas de sol, con el pelo sujeto por un serio recogido y vestida con traje oscuro de vestido y chaqueta, se giró en el asiento, observando como dos chicos con apariencia matones cerraban de nuevo el gran portón.

Pe: Son dos de los chicos de la señora.

An: Uhm- fue su breve contestación, volviendo a la correcta posición en el asiento. Acudía a la casona para recoger a Adriana, pero los dos chicos le recordaron sus planes y avivaron sus curiosidades, antes inexistentes. Cuando Pepe detuvo el coche y le abrió la puerta. No se lo pensó más y así preguntó- ¿Podrías llamarlos?

Pe: ¿A los chicos?- podían pasar años y años, trabajando para ella, que esa mujer, siempre lograba sorprenderlo.

An: Si, diles que se acerquen- exigió a Pepe arrugando sus gruesos labios. Pepe no fue nada disimulado e imitando el clásico silbido de la señora, llamó a los chicos, provocando el oculto ruede de ojos en Anna. ¿Había necesidad?

Pe: Eh...jejeje perdone es que

An: Nada déjalo- viendo venir a los chicos la idea no le parecía tan estupenda. Gritaban a lo lejos chicos del Satanás y le parecía mentira, estar a punto de entablar una conversación con ellos.

A pocos pasos de Anna, los chicos parecían discutir entre ellos y antes de llegar, arreglaron sus trajes aparentemente nervosos.

- Bue...buenos días, señora- el más mayor de ellos hablo dubitativo. Si para Anna era extraño tratarse con ellos, para ellos el trato que estaba a punto de producirse también lo era.

An: Buenos días- contestó educada y sonriente. Queriendo no poderse detalle se retiró las gafas y esperó a que ambos le prestasen atención- ¿Cuál es su cometido?

La pregunta de Anna hizo que los dos muchachos se mirasen entre sí, no entendiendo a que se refería Anna.

Pe: A ver si espabilamos, os están preguntando- la mirada de Anna sobre surtió efecto y Pepe siempre presto, los apremio.

- Ya...bueno, custodiamos la Casa, así lo pidió la señora.

An: Obvio, pero me refería más en general.

- Ah- el segundo muchacho con más desparpajo abrió su americana, colocando las manos en su cinturón y Anna volvió a rodar los ojos. Un uso muy inteligente de ellos, no podía hacer Maca- la señora siempre nos manda labores de protección. Somos muy de perder los nervios

- Si, la coca nos dejó medio así. Y- pausa del otro muchacho, al recibir una regañina visual por parte de Pepe-  y somos buenos en lo nuestro. Ella quiere que aquí no entre nadie y por mis cojones que no entra nadie.

- Perdónele, pero es que es un zopenco y no sabe más que soltar malas palabras.

- ¿Eso quien lo dice?

- Te lo dice la señora, a diario. No me jodas.

- Ya estás picado, porque recurre más a ti que a mi.

An: A ver- totalmente sorprendida por los modales de los chicos, decide poner calma entre ellos. Aunque no lo consigue.

- Estabas aquí solo. Pero en cuanto supo que su chavala dormiría aquí, ¿a quien llamó? Te lo digo yo, al Franki, porque sabe que yo con ella, con su chavala y su parienta voy a muerte.

- Venga ya tío. Cuando te haya llevado a Galicia, hablamos.

El parienta y el chavala usado por los chicos tenía a Anna escandalizada y nuevamente Pepe se prestaba a intervenir.

Pe: De eso discutís en el bar- calma a los chicos Pepe y al ver Anna mirándolos sin reacción, prosigue ahora para ella- Los saca de la calle y no dan pa más.

An: ¿A todos?- Anna no pudo evitar que un gallo se le escaparse de su garganta. Años ajena a todo aquello que era Wilson y ahora es que tomaba conciencia de que no tenía nada del glamour que cuentan las novelas.

- A mi si. Veinticinco años y quemado de la vida. Ahora míreme- el muchacho mostraba el clásico traje Wilson, “somos una marca y así se vende”- Pero hágalo, míreme. Y tenía que ver como están mis tres chaveas.

An: ¿Tienes tres hijos?- veinticinco años, según él mismo quemado y con tres hijos. El escándalo de Anna aumentaba, sin vistas a aminorar.

- Si, son mi orgullo. Al Colegio que van y todo. El más pequeño, se deshace con la señora.

An: Maca- el nombre de su mujer broto solo de sus labios. Tantas veces escuchados chismes, sobre los usos y desusos de la señora en el viejo gueto y era a estos críos a los que sacaba de allí.

- La señora, claro.

An: ¿Tú también tienes hijos?

- Uno más guapo que la guapura. Pasa que está en la trena con la madre.

An: Que está en...en- la pregunta a Anna se le atragantó, el muchacho lo relataba como si nada y para ella era de autentico pavor.

- En la cárcel, esta la señora metiéndomelo pa que lo tenga yo, mientras ella sale. Me ha buscado una casita y todo, de lo mas apañada.

Tanta información de repente dejó a Anna sin aliento para investigar más por ahora. La excusa de Estefa se removía en su interior, “Wilson es mas que la madera”, sin duda la vida de estos chicos lo era. ¿Hasta que punto le resultaba ético? Todos camuflaban la palabra cocaína bajo el de madera, pero todos sabían a que se referían. Permitir que esa “mierda” pasee libre por las calles, incluso introducirla, para que otros si dispongan de medios y vida. No tenia tiempo para continuar discerniendo. Era el duelo del viejo zorro, quería verlo en el ataúd, acompañar a la señora en el recibimiento de todo aquel que hoy visitase la Mansión y sobre todo, quería estar al lado de la mujer y mayor victima del difunto, Macarena. Pero antes, estaba Adriana.

Se despidió de los chicos al poco y entró en la Casona sin llamar. Dejó el bolso en una de las mesas del recibidor y sonrió al escucharla reír junto con Estefa. Suspiro dos veces, recargando energías. Para su hija había muerto no un viejo zorro sino su abuelo y como tal, había que darle la noticia.

Saludo en alto avisando que había llegado y en nada, la niña estaba corriendo hacia ella. Fue ver a su madre vestida de oscuro y Adriana no necesito más. Lo había visto enfermo, había escuchado conversaciones aquí y allí, unido a la forma en que su madre la estaba mirando ahora mismo, le dio la información por anticipado. Corrió mas, hasta llegar a donde su madre se agachaba para abrazarse a ella, llorando.

Ad: ¿El abuelo ya se fue?

An: Si

Ad: ¿Y Mami?

An: Deseando verte y que la abraces.

Ad: Mami siempre me dice que no la suelte y el abuelo me dijo lo mismo. Sin él aquí, Mami solo nos tiene a nosotras....y...y.....y a Martha.

An: Por favor

Anna no puede evitar la protesta al escuchar ese nombre y menos, cuando la nombrada saluda a lo lejos con un guiño un tanto chulesco. En otras rebatiría pero es hora de mimar a Adriana, de acompañarla en su duelo y de vestirla, para acudir al duelo.

Minutos mas tarde, cuando peina a la niña en la habitación que ocupase ella por mucho tiempo, Estefa se sienta en la cama con ellas. Ambas prosiguen, intentando que la niña entienda y le sea mas llevadera la muerte de su abuelo, pero en una de esas, la Anna combativa regresa.

An: Estefania

Es: ¿Si?

An: ¿Tu de quien eres cosita?

Es: ¿Yo? Jejejeje, ay Anna pero

An: Dímelo y recuerda que estoy embarazada con todo lo que ello implica.

Anna utiliza todas las armas habidas y por haber, para coquetear a su hermana y que en la extraña competencia de quien es la dueña de la cosita, sea ella la vencedora. Claro que, no cuenta con la oportuna pregunta de su propia hija interrumpiéndolas.

Ad: ¿Le gustare en vestido a Martha?

An: Por favor

Es: Oye enana, ya te estas pasando.