domingo, 18 de agosto de 2013
sábado, 17 de agosto de 2013
viernes, 16 de agosto de 2013
Wilson S.L. 97
A
media mañana, otro gran portón se abría para Anna. Ahora el de
mansión Wilson y esta vez, no viajaba sola. Su hija le mantenía la
mano agarrada, mientras miraba curiosa por la ventanilla.
El
recuerdo de sus planes para esas tierras, hizo que Anna sonriese,
mostrándolos a su hija.
An:
Esa parte de la finca- señaló a lo lejos, llamando la atención de
Adriana- quiero que sea para uva moscatel.
Ad:
No sirve.
La
contestación de Adriana, pese a su voz y carita triste, la lleno de
orgullo.
An:
Ujum, servirá. Sólo hay que recuperarla.
Ad:
Son años, Mamá.
An:
Aja. Para los frutos de las primeras cepas, unos veinte años.
Ad:
¿Ya habré crecido?
An:
Si, ya lo habrás hecho.
Hace
apenas unos meses, Anna habría aprovechado la ocasión, para
llevarse a la niña a su terreno, separándola de que llevase el sello
Wilson. Ahora, a sólo horas de enterrar al viejo zorro, Anna toma de
conciencia de como sus prioridades van cambiando según lo hacen sus
circunstancias.
Wilson
esta pasando de ser una autentica aberración para ella, a
convertirse en un negocio.
Negocio
de la mujer que ve en la entrada de la vivienda, de riguroso luto,
seguro saludando a conocidos que acuden a dar sus condolencias y
velar el cuerpo del difunto. La señora, aquella que fue manipulada y
maltratada por su padre, aquella que heredó Wilson demostrando su
valía ante el viejo zorro y Montoya, aquella que fue traicionada por
su propio hermano y aquella, a la que piensa devolver lo que era
suyo, Wilson SL, Macarena.
La
misma que sonríe abriéndoles la puerta del coche. Un tímido saludo
a Anna, ayudanda a salir del coche, un suave beso dejado en su
mejilla y una niña, que se abalanza sobre ella.
Ad:
Mami
M:
Ven aquí
Niña
y madre se abrazan, y Anna queda a un paso atrás mirándolas. El
beso dejado por Maca en su mejilla, aun parece cosquillearle. Por
algo, la naturalidad siempre gusta y que fácil, puede ser
acostumbrarse a ella. Pensando en ella, entra en la gran Mansión y
se detiene cuando al poco Maca regresa sin la niña.
M:
Estaban todos deseando mimarla- explica Maca avanzando hacia ella,
sin saber que los latidos de dos corazones se aceleran, a cada
centímetro de distancia que sus pasos reducen- No deberías estar
aquí. El médico dijo reposo absoluto- centrada en su salud y la del
niño, Maca no es consciente del estado en el que poco a poco se
sumerge Anna. Maca avanza hacia ella, no hay ni un ápice de rencor
en sus ojos, estos no están dilatados y se cabello, comienza a
recobrar el brillo que antes de la coca tenía- Que no es querer
discutir, es simplemente que no haces caso, vas a tu aire.
An:
¿Vas a besarme?
M:
Eh- la pregunta de Anna la coge por sorpresa y se detiene a tan sólo
un paso, de la mujer a la que si, iba a besar- Pues...si...la
respuesta es si. ¿Por?- su pausada respuesta, le da el tiempo que
necesita. Ahora si observa a Anna y ve su paralización. Puede que
Anna tanta naturalidad la sobrecoja e incluso la sorprenda. Pero no
ha conseguido llegar hasta este punto, para dar un paso atrás-
Espera
An:
Ay Maca, no empieces con los espera.
M:
No, sólo que...nos quedamos en el punto tres- el nerviosismo de Anna
ante el paso que termina por acercarlas, supone un subidón para Maca.
La mujer controladora y altanera, cede terreno y es hora de
apropiárselo.
An:
Si
M:
Punto uno, nada de relaciones abiertas, punto dos nada de espías,
punto tres otro tipo de club y llegamos al punto cuatro.
An:
Maca- los avances de Maca sobre Anna, hacen que está haya ido dando
pasos atrás, hasta topar con la barrera que le supone su propio
coche.
Todo
baja la furtiva mirada de Pepe, su conductor y de María.
Pe:
Ahora es, cuando se lanzan como lobas una contra la otra.
Ma:
Que esta el difunto, ahí mismo. No creo yo.
Pe:
En peores plazas, las han liado estas dos.
Ma:
Jajaja, ains...me acuerdo yo las primeras veces. Que te encontrabas
ropa interior en cualquier sitio.
Pe:
Sush, calla que no oigo.
Ma:
Serás cotilla.
An:
¿Y el punto cuatro es?- acorralada entre Maca y el coche, decide
sobreponerse a la emoción de vivir aquello, que parecía impensable
entre ellas. El sano y dulce coqueteo.
M:
Podré besarte cuando quiera- decidida a todo, sus manos se apoyan en
el coche. La racial Anna, queda entre ellas y sin escapatoria. Es una
gozada empaparse de su aroma de a poco, sin prisas, malos modos,
ansias ni nada, que lo precipite. Para Maca es como si los saltos al
vacío, se hubiesen transformado. Ahora no salta a ojos cerrados,
ahora sus ojos están abiertos y su cuerpo planea disfrutando de la
caída.
An:
Admite discusión- fiel así misma, no desaprovecha la ocasión. El
tira y afloja propio de este matrimonio, es como la pizca de sal
necesaria en toda ensalada. A Anna esa pizquita le da vida y por la
cara que pone Maca, tampoco a ella le desagrada- No vas a estar todo
el día como una lapita.
M:
Jajaja, pero a ver- encantada con el tira y afloja, pretende en su
particular juego, separarse un poco de Anna, pero la mano de esta
atrapando su camisa, pronto lo impide.
An:
A ver nada. Por ejemplo, necesito mi espacio.
M:
Jums
An:
No me gusta eso de un besazo en cualquier sít
Y
hasta ahí puede hablar Anna, sus labios son atrapados por Maca en un
beso que les hace cerrar los ojos y suspirar, reteniéndose ambas.
Desde
fuera el beso entre ambas se ve como es, un beso cargado de pasión
contenida.
Pe:
¿Qué te decía yo?
Ma:
Madre mía, pero que siguen llegando visitas. Estas niñas, ains.
Conscientes
de las especiales circunstancias, ambas sujetan sus instintos y un
fuerte suspiro conjunto detiene el beso. Pero sólo el beso, sus
cuerpos parecen negarse a soltarse, las sonrisas prosiguen y el
ronroneo, también.
An:
De este tipo de beso, puedes cuando quieras- dice Anna, buscando una
distracción para sus manos. Esas que sueñan con arrancar una camisa
pero que ahora, la planchan arreglándola.
M:
Lo extraño, es que Adriana no nos haya interrumpido.
Ad:
Mami
An:
Ahí la tienes. No lo está pasando bien. ¿Y tú?
M:
Bueno, era un hijo de puta...pero era mi padre.
An:
¿Entramos?
M:
Si, estaban preguntando por ti.
Finalmente
se separan, lo que les hace poner cómicas muecas. Adriana llega
hasta ellas y Maca la sostiene en brazos. Con ella en brazos, Maca
acompaña a Anna colocando una mano en su cintura y las tres, se
introducen en la Mansión.
Pe:
Pues
Ma:
Ha sido
Pe:
¿Raro?
Ma:
Si...ains...pero que bonito.
jueves, 15 de agosto de 2013
Mi cincuenta cláusulas 27
El
buen ambiente entre amigos de toda la vida se daba sin necesidad de
forzar nada. El tema protagonista de la noche, era la inminente boda
de Fátima y Cayetano. Boda para la que apenas faltaban días.
Sentada
en un cómodo puff, Minerva olvidó su dolorido culo, pero algo había
cambiado.
Teniendo
a sus más allegados amigos en su terraza, no había necesidad de
estar pegada a su móvil. No era una adicta a las redes sociales, sus
amigos estaban con ella, los mensajes que podría recibir o bien eran
de su madre, de su hermano o de algún amigo más lejano. Pero, y aún
así, esta noche su móvil era un apéndice más de su cuerpo.
Fatima,
enfrascada como estaba en contarles los últimos detalles para su
enlace, no era consciente de como la mano de Minerva no terminaban en
unas coquetas uñas adornadas con mariquitas y si, en un iPhone de
funda lila.
A
Marga le preocupaban más otras cuestiones que esa extensión del
cuerpo de Minerva, aunque guardaban mucha relación.
-
¿Qué supiste más de Julia?- despistada como es, Marga sorprendió a
Manu y Minerva. Marga había preguntado lo suficientemente bajo la
pregunta, como para que el resto de chicos no la escuchara.
-
Es...eh...pues- dudo Minerva. El sólo hecho de escuchar el nombre de
esa mujer, le hacía sentirse volar en aeroplano. Poco que decir, esa
mujer estuvo en mi casa y me llevó a la gloria, con tres caricias y
dos mordidas. Demasiado, para soltarlo así sin más, mejor menguarlo
un poquito- Me regaló fruta.
-
¿Fruta?- preguntó Marga, totalmente decepcionada. Esperaba horas de
intenso y puro deseo, no recibir fruta. Estaba claro que el mundo
estaba cambiando a nada bueno. Las grandes pasiones de antes se
definían en películas como Nueve semanas y media y ahora toda la
pasión imaginable, era la saga de Crepúsculo.
Enredada
en sus cavilaciones, Marga no pudo observar el intenso interrogatorio
visual, al que Minerva estaba siendo sometida por Manu.
-
Oh, por favor- se rinde Minerva. A mantener la mirada Manu siempre le
ganará, pero si además le une, desviaciones hacia el móvil, y le
escenifica mordidas, no puede callar mas y acepta la derrota.
-
¡Lo sabía!. Por eso estás pegada al móvil.
La
conclusión acertadísima de Manu, propicio que las tres buscasen
intimidad en la cocina. En verdad, Marga las siguió por pura
inercia.
-
Tardas en contarnos- apremio Manu, antes de que nadie más se les
uniese o acudiese a servirse más hielo.
-
Buf
-
¿Buf? ¿Y que debe contarnos?
Manu
la apremiaba y Marga no pillaba ni media. Pero Minerva necesito unos
segundos. Cuando Julia se marchó de su ático su estado era
completamente eufórico, si entonces le hubiesen preguntado por Julia
lo hubiese soltado todo e incluso hubiese mostrado las pruebas del
delito. Horas después, Julia esta guardada como un secreto; loco,
ferviente, apasionado y como todo secreto, muy privado.
Pero
las dos mujeres que tiene enfrente, son expertas en sacarle el
secreto más íntimo. Mejor, resumir lo ocurrido sin presiones.
-
Ya sabéis que pasó en Girona- Minerva hace una pausa obligada por
Marga y su "dios Girona, eso fue salvaje, si"-
después...pues...no se como pero empezamos a jugar con los correos.
-
¿Correos calientes? ¡Ay dios!
Acostumbradas
a las interrupciones de Marga, Minerva continuo, mientras sus uñas,
sufrían su nerviosismo. ¿Cómo resumir tanto en tan poco?
-
Me regaló bananas y aquí, mejor no hagáis chistes. La cosa es, que
me sube en segundos. Es oírla, es leerla, es la mera mención de su
nombre y ardo.
-
Joder, joder...joder- Marga no da para mas, Crepúsculo pierde
adeptos y Nueve semanas y media, los gana.
Manu
no puede más que reír, la fiebre de Minerva por esa mujer aumenta,
pero todo intento de mantener una conversación seria al respecto, es
abortada por Marga.
-
Habrá más regalos, eso es segurísimo. Pero a lo importante, en la
cama
-
Luego decís de los tíos. Si vosotras estáis igual- la entrada en
la cocina de Mauro calla a las tres, sólo que a dos de ellas, la
interrupción les hace gracia y como de peques, se sonríen intentado
no reír. Mauro ríe contagiado sin saber en verdad por qué y se
cuelga de los hombros de Minerva- ¿Qué haces mañana?
-
Pues...pues- sin saber que contestar, Minerva duda y trata de ganar
tiempo. Al final no quedó nada claro con Julia. Ella hablaba de que
el día sería muy largo, pero en ningún momento específico que lo
pasasen juntas. Ahí estaba, sólo el pensar en esa posibilidad y
Minerva arde- Aún no se.
-
¿Trabajas?
-
No, eso el martes.
-
Podrías acompañarme a por el traje.
-
¿Aún estas así?
Mauro
contesta explicando su tardanza para elegir el traje con el que
acudirá a la boda de Fátima y Cayetano, pero Minerva no puede
escucharle y mucho menos prestarle atención. Su móvil ha sonado por
Adele, y Adele en su móvil, sólo suena por una persona. Julia.
Como
puede Minerva improvisa y los cuatro regresan a la terraza. Manu la
cubre llevándose a Mauro por delante y a Minerva le falta tiempo
para consultar el correo recibido.
---
De
Julia
Para
Minerva
Asunto:
¿Reacciones?
Salga
a su terraza y verá una reacción.
Pd.
No se me pasan las ganas de usted, Minerva.
----
-
¡La leche!- el esperadísimo correo de Julia, sube a más de cien
mil pies a Minerva. Sus ojos se empapan de la posdata una y otra vez,
parada en el gran ventanal que une su salón con la gran terraza. Ya
no importa que Julia sea un secreto, no importa que Manu la
interrogue, que Mauro se extrañe, ni que Fátima de repente este muy
sería. Tiene correo de Julia, le escribe sobre no se que reacciones
y lo más importante, Julia confiesa sus ganas.
-
Wau, son una pasada.
Ajena
a todo, menos al correo que relee, Minerva no escucha el ruido de
cohetes y mucho menos los ve. Pequeño ruido de pólvora quemándose
al inicio, suave despegue a continuación y allá en lo más alto, un
fuerte ruido que anuncia un maravilloso espectáculo de colores.
-
¿Qué fiesta es hoy?
Los
chicos en pie disfrutan del espectáculo pirotécnico, sin saber a
que se debe y a Minerva se le detiene el corazón, cuando sus ojos
topan con la amalgama de colores que muestra el cielo. Justo
entonces, Adele vuelve a sonar mediante su móvil.
---
De
Julia
Para
Min
Asunto:
Usted es mucho más impresionante.
Nos
conocemos, más de lo que creemos.
¿De
copas pasará al local?
---
Es
el correo que Minerva contesta al segundo, con la emoción
quemándola. Correo que inicia una cadena sucesiva.
---
De
Minerva
Para
Julia
Asunto:
Ha sido precioso.
Me
está malcriando, señora Arango.
Pd.
Aún en casa.
---
De
Julia
Para
Min
Asunto:
Aún despierta.
En
treinta minutos, podría estar aquí. Yo también tengo copas y
música.
Pd.
Usted desea y yo la complazco.
---
De
Minerva
Para
Julia
Asunto:
Están todos aquí
Me
encantaría, pero no encuentro excusa.
---
De
Julia
Para
Min
Asunto:
Usted deseó
En
quince minutos, la recogerán.
---
Es
el último correo que Minerva lee, mordiéndose los labios. En quince
minutos el coche de Julia estará en su casa para recogerla y ella
tiene la terraza llena de sus amigos.
-
Di que es tu madre, Min. No le des más vueltas, lo de los cohetes ha
sido brutal. Que si no vas tú, puede que vaya yo.
-
Jajaja dios Manu...es....es....ni se explicarlo.
-
No pierdas el tiempo. ¿A caso no te vas a cambiar?
Encuentros 38
Oh,
oh...esta cabreada.....que cabreada esta. Clarísimo que vio la foto o
fotos, porque si miro para atrás me da vértigo. El puñetero
recibidor esta lleno de fotos mías y de Javi. Sumado a lo
pésimamente mal que ha sido tratada, en la casa de quien se supone
mas me quiere. Ya lo dice el refrán, “quien mas te quiere, te hará
sufrir”, no falla.
-
Deja que coja el bolso, me despido y nos vamos- le digo a Miranda,
pero ni ladeando la cabeza para que me mire, lo hace.
-
Prefiero que te quedes.
-
Pues yo prefiero irme contigo.
-
Y yo que te quedes.
Borrica
es, cuando se pone así. Pero, ¿qué le pasa? ¿Por qué le tiemblan
los labios? No....no...eso no, Miranda no llores, que eres notaria
por dios.
-
¿En todas las fotos tenía que sobarte?
Me
cagó en la madre que parió a quien invento el papel fotográfico,
las impresoras y hasta la puñetera tinta, las ha visto. Mas claro,
agua.
-
Es...son...era....es...Joder- me trabó, me trabó porque ver
llorando a Miranda, me desquicia y estoy a punto, de echar abajo todo
el recibidor. Esto era sólo una cena, mi ojos miel no tenía porque
pasarlo tan mal- Sólo son unas fotos y es pasado, cariño- no me
mira, por mucho que agache la cabeza, por mucho que intente agarrar su
carita, Miranda no me mira y mis adorados ojos miel, están a un paso
de llorar y como eso ocurra, mi madre me oye pero a base de bien.
-
Se os ve genial, juntos.
Joder,
no es lo que dice es el dolor que veo en mis ojos miel esquivos.
¿Cómo puedo hacerle entender que esas imágenes son pasado por mucho
que se nos vea genial?
-
Si no hubieses contactado conmigo, ahora
Se
acabó, no pienso dejarla hablar mas, porque jamás me gustaron los
madres mías, ni las lapidaciones. Javier fue mi marido y fue alguien
a quien quise mucho. Pero es pasado, mi pasado, ese que ni puedo ni
quiero borrar.
-
Ahora, ¿qué mas da lo que pasaría?- me deja cogerle la carita y
dios, no hallo mejor forma de consolarla que besándola lentito, por
cada trocito de piel que forma su cara- Lo que pasó es que me cite
contigo, que encuentro a encuentro me enredaste mas y mas, tanto que
un día sin ti, no era día. Tanto que deje de quererle, por el
simple motivo, de que tu y solo tu, ocupabas todo. Mi pensamiento,
mis sueños, mis deseos, mis anhelos, todo. Te convertiste en mi
todo. Y ahora, vas a dejar de llorar.
-
No lloro.
-
No claro, tu no lloras, son tus ojos.
-
Dani
-
Ay mi niña, melosa.
-
Dani, joder.
Protesta
escondiéndose en mi y me encanta, me la como y lo hago, pero de mi
madre no me olvido.
-
Ve al baño, te limpias las no lagrimas y me esperas a que me
despida.
Mírala,
todo lo borrica que estaba y ahora se va echa un corderillo. Mi
corderillo, si es que.
-
Creí os habíais ido.
Mi
madre, esa santa mujer, que a veces es de un cerrado y un narcisismo
que no hay quien la aguante. Pero, a pesar de todo la entiendo. El
cambio ha sido radical. Paso de verme casada y con proyectos de
aumentar la familia, a verme de nuevo soltera y presentándole a una
mujer como mi pareja.
-
Ha ido al baño, ahora nos iremos- le contesto de muy mala follá,
que a mi morena ojos miel, no se le dan disgustos, así como así. Y
por si no le ha quedado claro, me cruzo de brazos, no sin antes,
haber recogido todas las fotos.
-
Es una mujer.
-
No me digas.
-
Con sus uñas, sus pechos, su vestido, una mujer Daniela. Mujer,
mujer.
-
Dios mío, la perra que has cogido. Ya te lo dije, ¿qué esperabas?-
desde luego, a veces es para perder, la poquita paciencia que tengo
con ella. Se sorprende porque es mujer, vamos y vamos.
-
Como madre es....Daniela que tu nunca habías dado muestras y de
repente, divorcio y esto, pues es como para alucinar, y no me dejas.
-
Te he dejado meses y solo debías comportarte en una cena. Se lo has
echo pasar canutas y has tenido suerte de que Miranda, es una señora
de los pies a la cabeza, otra en su lugar se hubiese marchado
muchísimo antes- hago una pausa para respirar, que el geniazo me
esta ganando, que mi morena ojos miel ha estado a punto de llorar y
ya no me callo- Por no hablar, de que otra hija no le hubiese
importado dejarte como la egoísta que has sido. Solo una cosa te voy
a pedir en adelante y es que te grabes esto, es mujer y es mi mujer,
así la siento y con ella ni papeles que lo rubriquen me hace falta-
vamos ya, el cabreo que al final me han hecho coger.
-
Ains, que imagen le hemos dado. Que es notaria- me salta mi madre y
por la cara que pone, se que esta arrepentida. Que es otra borrica,
con lo fácil que es la vida, siendo como yo, una persona calmada y
muerta de hambre.
-
Con notaria y todo
-
Jajaja- ahora me río, porque mi abuela se une y esto de la notaria
ya parece coña con lo serio que es para mi chica. Que por cierto,
¿no piensa salir del baño?
-
Parece muy formal y educada- mi abuela prosigue, y ya podía haber
dicho todo eso antes. Y mi padre llegando hasta nosotras. Pues nada,
que me traigan la lasaña aquí, que me ha entrado hambre de nuevo.
Pero
no, este llega aun cabreado, si es que, tanto Javi, y así desde que
lo conoció, pues normal que mi padre algo de celos sienta. Es así.
-
¿Miranda?
¿Qué
hace?, ¿por que llama a mi Miranda?
- Dígame
- ¿Te vienes a echar un carajillo?
-
No que nos vamos- le contesto yo. Vamos que si, después del antojazo
de Miranda que he cogido como para dejar que se la lleve al bar y que
vuelvan a las tantas, ¿no ves que no?
-
Si, ya salgo.
La
madre que la parió. Tanto lloro, tanto pobrecita de mi, ¿y me deja
por un carajillo? Si además, no le gustan.
-
Yo hice natillas- dice mi madre y ya no veo mas, que un tazón
repleto de ellas. Que lo he pasado muy malamente. Por esta vez,
dejare que se vaya con el.
-
Ains, no tardéis en volver.
-
Pero le dejas alguna, ¿eh?- me pide mi padre y....
Jejeje,
dependerá de lo que tarden en regresar, ¿no?
miércoles, 14 de agosto de 2013
Wilson S.L. 96
El
gran portón de la Casona Paredes se abría, para dar paso al largo y
oscuro coche de Anna, conducido por su siempre fiel chófer, Pepe.
Hacia
apenas unas horas que había abandonado el Hospital y ya estaba
preparada para un largo día de duelo. Parapetada con una grandes
gafas de sol, con el pelo sujeto por un serio recogido y vestida con
traje oscuro de vestido y chaqueta, se giró en el asiento,
observando como dos chicos con apariencia matones cerraban de nuevo
el gran portón.
Pe:
Son dos de los chicos de la señora.
An:
Uhm- fue su breve contestación, volviendo a la correcta posición en
el asiento. Acudía a la casona para recoger a Adriana, pero los dos
chicos le recordaron sus planes y avivaron sus curiosidades, antes
inexistentes. Cuando Pepe detuvo el coche y le abrió la puerta. No
se lo pensó más y así preguntó- ¿Podrías llamarlos?
Pe:
¿A los chicos?- podían pasar años y años, trabajando para ella,
que esa mujer, siempre lograba sorprenderlo.
An:
Si, diles que se acerquen- exigió a Pepe arrugando sus gruesos
labios. Pepe no fue nada disimulado e imitando el clásico silbido de
la señora, llamó a los chicos, provocando el oculto ruede de ojos
en Anna. ¿Había necesidad?
Pe:
Eh...jejeje perdone es que
An:
Nada déjalo- viendo venir a los chicos la idea no le parecía tan
estupenda. Gritaban a lo lejos chicos del Satanás y le parecía
mentira, estar a punto de entablar una conversación con ellos.
A
pocos pasos de Anna, los chicos parecían discutir entre ellos y
antes de llegar, arreglaron sus trajes aparentemente nervosos.
-
Bue...buenos días, señora- el más mayor de ellos hablo dubitativo.
Si para Anna era extraño tratarse con ellos, para ellos el trato que
estaba a punto de producirse también lo era.
An:
Buenos días- contestó educada y sonriente. Queriendo no poderse
detalle se retiró las gafas y esperó a que ambos le prestasen
atención- ¿Cuál es su cometido?
La
pregunta de Anna hizo que los dos muchachos se mirasen entre sí, no
entendiendo a que se refería Anna.
Pe:
A ver si espabilamos, os están preguntando- la mirada de Anna sobre
surtió efecto y Pepe siempre presto, los apremio.
-
Ya...bueno, custodiamos la Casa, así lo pidió la señora.
An:
Obvio, pero me refería más en general.
-
Ah- el segundo muchacho con más desparpajo abrió su americana,
colocando las manos en su cinturón y Anna volvió a rodar los ojos.
Un uso muy inteligente de ellos, no podía hacer Maca- la señora
siempre nos manda labores de protección. Somos muy de perder los
nervios
-
Si, la coca nos dejó medio así. Y- pausa del otro muchacho, al
recibir una regañina visual por parte de Pepe- y somos buenos
en lo nuestro. Ella quiere que aquí no entre nadie y por mis cojones
que no entra nadie.
-
Perdónele, pero es que es un zopenco y no sabe más que soltar malas
palabras.
-
¿Eso quien lo dice?
-
Te lo dice la señora, a diario. No me jodas.
-
Ya estás picado, porque recurre más a ti que a mi.
An:
A ver- totalmente sorprendida por los modales de los chicos, decide
poner calma entre ellos. Aunque no lo consigue.
-
Estabas aquí solo. Pero en cuanto supo que su chavala dormiría
aquí, ¿a quien llamó? Te lo digo yo, al Franki, porque sabe que yo
con ella, con su chavala y su parienta voy a muerte.
-
Venga ya tío. Cuando te haya llevado a Galicia, hablamos.
El
parienta y el chavala usado por los chicos tenía a Anna
escandalizada y nuevamente Pepe se prestaba a intervenir.
Pe:
De eso discutís en el bar- calma a los chicos Pepe y al ver Anna
mirándolos sin reacción, prosigue ahora para ella- Los saca de la
calle y no dan pa más.
An:
¿A todos?- Anna no pudo evitar que un gallo se le escaparse de su
garganta. Años ajena a todo aquello que era Wilson y ahora es que
tomaba conciencia de que no tenía nada del glamour que cuentan las
novelas.
-
A mi si. Veinticinco años y quemado de la vida. Ahora míreme- el
muchacho mostraba el clásico traje Wilson, “somos una marca y así
se vende”- Pero hágalo, míreme. Y tenía que ver como están mis
tres chaveas.
An:
¿Tienes tres hijos?- veinticinco años, según él mismo quemado y
con tres hijos. El escándalo de Anna aumentaba, sin vistas a
aminorar.
-
Si, son mi orgullo. Al Colegio que van y todo. El más pequeño, se
deshace con la señora.
An:
Maca- el nombre de su mujer broto solo de sus labios. Tantas veces
escuchados chismes, sobre los usos y desusos de la señora en el
viejo gueto y era a estos críos a los que sacaba de allí.
-
La señora, claro.
An:
¿Tú también tienes hijos?
-
Uno más guapo que la guapura. Pasa que está en la trena con la
madre.
An:
Que está en...en- la pregunta a Anna se le atragantó, el muchacho
lo relataba como si nada y para ella era de autentico pavor.
-
En la cárcel, esta la señora metiéndomelo pa que lo tenga yo,
mientras ella sale. Me ha buscado una casita y todo, de lo mas
apañada.
Tanta
información de repente dejó a Anna sin aliento para investigar más
por ahora. La excusa de Estefa se removía en su interior, “Wilson
es mas que la madera”, sin duda la vida de estos chicos lo era.
¿Hasta que punto le resultaba ético? Todos camuflaban la palabra
cocaína bajo el de madera, pero todos sabían a que se referían.
Permitir que esa “mierda” pasee libre por las calles, incluso
introducirla, para que otros si dispongan de medios y vida. No tenia
tiempo para continuar discerniendo. Era el duelo del viejo zorro,
quería verlo en el ataúd, acompañar a la señora en el
recibimiento de todo aquel que hoy visitase la Mansión y sobre todo,
quería estar al lado de la mujer y mayor victima del difunto,
Macarena. Pero antes, estaba Adriana.
Se
despidió de los chicos al poco y entró en la Casona sin llamar.
Dejó el bolso en una de las mesas del recibidor y sonrió al
escucharla reír junto con Estefa. Suspiro dos veces, recargando
energías. Para su hija había muerto no un viejo zorro sino su
abuelo y como tal, había que darle la noticia.
Saludo
en alto avisando que había llegado y en nada, la niña estaba
corriendo hacia ella. Fue ver a su madre vestida de oscuro y Adriana
no necesito más. Lo había visto enfermo, había escuchado
conversaciones aquí y allí, unido a la forma en que su madre la
estaba mirando ahora mismo, le dio la información por anticipado.
Corrió mas, hasta llegar a donde su madre se agachaba para abrazarse
a ella, llorando.
Ad:
¿El abuelo ya se fue?
An:
Si
Ad:
¿Y Mami?
An:
Deseando verte y que la abraces.
Ad:
Mami siempre me dice que no la suelte y el abuelo me dijo lo mismo.
Sin él aquí, Mami solo nos tiene a nosotras....y...y.....y a
Martha.
An:
Por favor
Anna
no puede evitar la protesta al escuchar ese nombre y menos, cuando la
nombrada saluda a lo lejos con un guiño un tanto chulesco. En otras
rebatiría pero es hora de mimar a Adriana, de acompañarla en su
duelo y de vestirla, para acudir al duelo.
Minutos
mas tarde, cuando peina a la niña en la habitación que ocupase ella
por mucho tiempo, Estefa se sienta en la cama con ellas. Ambas
prosiguen, intentando que la niña entienda y le sea mas llevadera la
muerte de su abuelo, pero en una de esas, la Anna combativa regresa.
An:
Estefania
Es:
¿Si?
An:
¿Tu de quien eres cosita?
Es:
¿Yo? Jejejeje, ay Anna pero
An:
Dímelo y recuerda que estoy embarazada con todo lo que ello implica.
Anna
utiliza todas las armas habidas y por haber, para coquetear a su
hermana y que en la extraña competencia de quien es la dueña de la
cosita, sea ella la vencedora. Claro que, no cuenta con la oportuna
pregunta de su propia hija interrumpiéndolas.
Ad:
¿Le gustare en vestido a Martha?
An:
Por favor
Es:
Oye enana, ya te estas pasando.
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