Para
cuando Inés, volvió a abrir los ojos, estaba acomodada en el sofá
del salón. Tremendamente cansada, los abrió de a poco, y no siendo
la bellísima cara de Marina quien la recibía, no estaba mal que
fuese la original. Quiere decir, su madre.
-
No temas, pero somos las últimas supervivientes, y debo inyectarte-
le dijo la mujer al verla abrir los ojos, en completa seriedad,
mientras parecía examinarla- Un zombie consiguió alcanzarte- bromeó
sin mostrarlo en absoluto y a Inés, se le fue ensanchando la sonrisa
a medida que comprendía la broma, tras su abrazo en la cocina.