A
la mañana siguiente, y como si fuese un control penitenciario,
Minerva comprobaba que la magnate vestía acorde a su nueva condición
de bróker y que los medios usados eran los mismos.
Tenia
su punto, la magnate en pitillos, blusa y americana, pero sobraba el
rolex y por supuesto, acudir al trabajo con chófer.