miércoles, 7 de mayo de 2014

Mi cincuenta cláusulas 112


A la mañana siguiente, y como si fuese un control penitenciario, Minerva comprobaba que la magnate vestía acorde a su nueva condición de bróker y que los medios usados eran los mismos.

Tenia su punto, la magnate en pitillos, blusa y americana, pero sobraba el rolex y por supuesto, acudir al trabajo con chófer.

martes, 6 de mayo de 2014

Un adiós, improvisado (6)


Otro puto espejo, fue el pensamiento de Alma, nada más encerrarse en el baño. Otro espejo con la misión de reflejar la realidad. Y la realidad era, su propia imagen. Su rostro sonrojado, su cara de imbécil enamorada de un imposible. Ella misma contemplándose mediante un espejo que escupe verdades sin que nadie se lo haya pedido.

lunes, 5 de mayo de 2014

Mi cincuenta cláusulas 111


El nuevo encuentro íntimo entre las dos, acabo con ambas sentadas entre sabanas revueltas. Transpiradas y felices, Minerva había regresado a la cama con una de sus cámaras, extrañando a la magnate.

domingo, 4 de mayo de 2014

Un adiós, improvisado (5)


¿Besaba, lamía, chupaba, penetraba Alma o era el sexo ardiendo de Amanda quien se fundía en la boca de la primera? Alma seria incapaz de responder a la pregunta. Imposible hacerlo si hasta su deseo parecía desaparecer para dejarla totalmente entregada a su placer. Hay quien es capaz de llenar una pista de baile por si misma, y como Amanda, las hay capaces de quedarse para ella sola un acto sexual.

viernes, 2 de mayo de 2014

Mis cincuenta cláusulas 110



Fernando resultó ser un sexagenario de lo más simpático. Tenia el buen gusto y modales de Julia, pero su forma de hablar era muchísimo más campechana que la de la magnate. Rápido, el caballero quiso almorzar con ellas, disculpándose por no haber podido asistir a su boda. Explicada su ausencia, Minerva pudo encajarlo en el grupo social de Julia. Amigo desde hacía muchos años de la propia Julia y de la venenosa y ausente Victoria Davo. Durante el almuerzo compartido, pudo dar fe de lo mucho que parecía conocer a Julia e incluso a Araceli.

jueves, 1 de mayo de 2014

Un adiós, improvisado (4)


¿Besaba, lamía, chupaba, penetraba Alma o era el sexo ardiendo de Amanda quien se fundía en la boca de la primera? Alma seria incapaz de responder a la pregunta. Imposible hacerlo si hasta su deseo parecía desaparecer para dejarla totalmente entregada a su placer. Hay quien es capaz de llenar una pista de baile por si misma, y como Amanda, las hay capaces de quedarse para ella sola un acto sexual.