lunes, 7 de julio de 2014

Mi cincuenta cláusulas Epílogo 3ª parte


Al final a Julia y la pequeña Minerva, casi les cayó la noche fuera de casa. Pasada la media tarde, era cuando ambas se subían en el ascensor de casa y en él, Elisa las saludaba.

- Me imagino disfrutaron del cálido sol, señora- les dijo provocando que como siempre que ella hablaba la niña mirase hacia arriba.

- Sol espléndido, Elisa. Prepara el baño, hoy lo tomaremos juntas- le pidió Julia sonriendo por las muecas de la pequeña.


- Canciones infantiles en chino, ¿entonces?- interrogó Elisa consciente de las intenciones de Julia, para con la pequeña Minerva.

- Si...debe acostumbrarse a ese idioma- contestó risueña Julia. Minerva el día de mañana debería manejarse en al menos cuatro idiomas, lo mejor era empezar cuanto antes a familiarizarla.

- Como desee, señora. Solo una cosa más, la chica de la limpieza continua en casa- le informó Elisa, y si no fuera porque la misma Julia la había diseñado, parecería que Elisa lo decía con cierto rintintin.

- ¿La jardinera también?- preguntó Julia entrecerrando los ojos. Ese par debía ser vigilado de cerca.

- No- escuchó decir a Elisa con cierta pena- Se marchó a medio día- suspiro más que dijo, haciendo reír a Julia. El desparpajo de la jardinera, gustaba en exceso a las chicas de su casa, incluida Elisa.

Como le advirtió Elisa, la chica de la limpieza aún estaba en cada con la aspiradora. Esta vez los nervios de la chica no llamaron su atención y si la aspiradora.

- Se me esta ocurriendo prepararle una sorpresa a Mami, pero para poder hacerlo debes dormir- le comentó a su hija, mientras la chica se percataba de su presencia en la casa y detenía la aspiradora.

- Señora....me quedé más tiempo, hoy no se porqué, pero no me cundió la mañana- dejo la aspiradora a un lado y algo en la carita de la pequeña Minerva, le hizo acudir rápido hacia ellas.

- Podías haber continuado mañana, Vanesa- le indicó Julia, sonriendo por el mimo extremo con el que  Vanesa tocaba a su pequeña- Está inquieta, deben ser los dientes- prosiguió ayudándola con su hija. Vanesa estaba muy acostumbrada a tratar con niños y la experiencia demostrada, le hacía ser de su total confianza.

- Si...son los dientes- concuerdo con Julia examinando las encías de la nena- Están rompiendo...Ay mi niña, que ya tiene dientecitos- cogió a la niña en absoluta confianza y Julia se quedó junto a ellas, sonriendo como buena Mama- Llamo su madre hace un rato y lo estuvimos comentando. Ay disculpe, me dijo le avisara que después de Mallorca vendrá a pasar unos días a Madrid y que- hizo una pausa necesaria para no ponerse a reír recordando las palabras de Araceli- que viene dispuesta a llevárselas un tiempo al pueblo.

- Creo que mi madre habrá sido más llana- se divirtió Julia por los apuros de la chica y le gustó, que Vanesa al final riese como estaba queriendo.

- Jajaja si, dijo que su pequeña Minerva debe conocer el sabor de la tierra, de ella venimos y a ella volvemos, también  dijo algo de sus pelos que no repetiré- en confianza la muchacha acabó casi diciéndole y a Julia le fue suficiente conociendo como conocía a su madre.

Seguro las palabras de la abuela Leli fueron algo así como: Me las traigo de los pelos si hace falta, yo también tengo derecho a disfrutar de mi nieta y además, soy la simpleza entre tanta exageración propia de la mendrugo de mi ojazos.

En nada, Vanesa demostró su experiencia con niños, dándole a morder un remedio casero a la pequeña y Julia, aprovechó para saber la verdadera relación de Vanesa con la jardinera. Propio en ella, dio rodeos empalagosos que a Minerva le harían reír si pudiese escucharlos.

- ¿Estas a gusto en esta casa? ¿Te resulta ameno?- interrogó tras un leve carraspeo. Lo suyo no era el chismorreo de barrio, pero el desparpajo mostrado por la jardinera contrarrestaba con la dulzura y amabilidad de Vanesa.

- ¿Lo...lo dice por algo señora? ¿Hice algo mal?- se preocupo la chica enseguida. Julia solía ser parca en el tramo, amable siempre pero poco habladora a todas luces

- Para nada...estamos muy contentas contigo. Eres justo lo que necesitábamos. Pero cierto es, que antes trabajabas sola y desde que quise el pequeño invernadero de orquídeas lo haces acompañada- se sonrió Julia. Al final estaba siendo sutil.

- Ah...pero Luz es un amor. Un poco distraída y...- volvió a titubear no queriendo meter en un problema a la jardinera, pero los ojos de Julia dándole confianza le hicieron continuar- Y un poco desahogada jajaja- rió creyendo que Julia la entendería, pero ésta arrugó el ceño, no entendiendo su calificación- Ehm...usted sabe, que no se acelera por nada.

- ¿Tranquila?- insistió Julia queriendo entenderla.

- Como cara dura, pero en bien...quiero decir- se enredó Vanesa. Julia la miraba realmente interesada y así, su mirada gris la ponía nerviosa.

- ¿Pícara?- volvió a insistir Julia, recordando a su madre. Quizás si, debían ir a Bilbao más a menudo y recordar la simpleza de las cosas.

- Absolutamente- contestó Elisa, sorprendiendo a ambas. Como no, la niña la busco en el techo y ahora fue Vanesa quien arrugó molesta el ceño. Algo estaban diciendo de su jardinera que ella no llegaba a entender.

- Descarada y traviesa- le explico Julia subiendo los hombros.

- Ah....pues si, absolutamente- en complicidad, Vanesa se atrevió a imitar a Elisa y a su mentora la propia Julia.

Tiempo más tarde, Julia disfrutó de un baño entre juegos con la pequeña. Parecía que el malestar de la niña se había pasado, cuando la dejo tranquila tumbada en su pequeña hamaca. Minerva no tardaría mucho en llegar y ella tenía una fantasía que cumplirle. Elisa fue tan eficiente como siempre, buscando la banda sonora de la película nombrada por Min, el resto era bien fácil. La propia Julia en medias con liguero de vértigo y zapatos con tacón de aguja. Solo le faltaba la aspiradora de pie que Vanesa había dejado en el salón. Cuando la cogió, no pudo evitar reírse mirándose en el espejo. Por  tan solo Minerva, era capaz de hacer cosas como esa y lo mejor, hasta podía llegar a reírse de sí misma.

Menos mal, que Elisa estaba al tanto y nada más llegar Minerva al garaje, la banda sonora de Armas de Mujer comenzó a sonar en toda la casa.

Extrañada, como su misma hija hacia, Minerva miró hacia arriba y cuando entendió lo que podía estar ocurriendo, rió más allá de encantada.

- Julia... - dijo entre risas cogiendo rápido el ascensor. Ya no había cansancio y las prisas por ducharse e irse al local con los chicos de su reportaje se postergaba. Todo, por lo increíble que le resultaría ver a Julia como ella le había pedido. Nada más abrirse las puertas del ascensor en el salón principal, la vio como a la mismísima Melanie Griffiths aspirando el suelo en braguitas y alto tacón, pero a diferencia de Melanie, Julia llevaba en brazos a su pequeña Minerva- Jajajaja- lo increíble por delicioso de la imagen, le hizo reír al borde de las lágrimas. Ambas estaban infinitamente hermosas- Esto mejora mi fantasía, sin duda- confesó sacando una de sus cámaras de fotos. Que su hija buscase consuelo en la mandíbula de Julia justo en el momento de fotografiarlas, convirtió la instantánea en una de las protagonistas de su mural. Por suerte para Julia, el cuerpecito de su hija cubría su pecho desnudo.

- ¿Vienes a aspirar con nosotras?- preguntó Julia tan sonriente como la propia Minerva.

Podían guardar reservas, temiendo la caída probable de la cima de la ola. Pero se estaba tan bien ahí arriba y les resultaba tan fácil cabalgar las olas, que optaron por lo más factible, disfrutar como si fuesen Hawaianas y siempre, debieran rendir pleitesia al Dios océano.

Dos días más tarde, las tres volaban hacia Mallorca acompañadas por los padres de Minerva. Para Guillermo era todo un acontecimiento. La isla se vestía de gala para recibir a millonarios de todo el mundo durante un fin de semana benéfico. A Adela, simplemente le encantaba acompañar a su marido en un fin de semana tan especial para él y para Julia, no era más que un compromiso al que debía asistir. La única que volaba inquieta e intranquila, era Minerva por sólo una presencia en esa Isla, la de Victoria Davo.

Podía hacerle caso a Manu quien en boca de John, aconsejaba dar normalidad o hacer caso a Fátima quien optaba por algo menos educado pensando al ataque vía refranero español, no hay mayor desprecio que no hacer aprecios o quizás decantarse por lo aconsejado por Marga; pasa de todo y disfruta de Mallorca. Pero al final, fue Julia quien le brindó la mejor manera de afrontar el tener que compartir espacio con tan odiosa mujer. Sentada a su lado, la magnate miraba serena por la ventanilla y Min olvidándose por un momento de Victoria, prefirió conocer más del pasado de su mujer.

- Te gusta Mallorca- apreció intentando entablar una conversación. La Julia más serena igualaba en algo a la Julia más temerosa, en ambas modos Julia podía ser sumamente silenciosa.

- Me encanta- le contestó al momento Julia sin variar su mirada. Bastaba acariciar la mano de Min entre las suyas- Es el único lugar junto a la casa de mi madre, donde me permitía verdaderamente descansar- prosiguió buscando el reflejo de Min esa misma ventanilla. Cuando la vio, totalmente atenta continuó- Si quieres una explicación del baile benéfico tipo Grey y sus estigmas, sabes que en mi piel no hay ni habrá, más huellas que las que tu dejas- soltó sobrecogiendo a Min. No había nada pomposo, ni vanaglorioso. Julia no era de empalagar o endulzar, simplemente dejaba salir encogiendole el corazón. Volviendo a Victoria, la ecuación era fácil, ella no había dejado huellas en la delicada piel de Julia.

- Ya...- se acurruco en su hombro, sonriendo- Me quedo sin una historia donde conociste a alguien que cargaba un gran drama, le ayudaste y entonces decidiste crear un evento benéfico para que nadie más pasara por lo mismo.

- Totalmente- ironizó Julia, besándola en la frente. Minerva y sus cuentos de princesas, siempre tan dulces- Pero si la quieres, me la invento.

- No....prefiero la verdad- acotó Minerva acomodándose del todo- Entonces es solo un evento creado por y para el poder.

- Aja...pero les sacamos un buen puñado de dólares a los vanidosos millonarios, que son bien empleados. Este año es para la lucha contra el cáncer- le explico igual de tranquila Julia y el plural empleado, trajo de vuelta a Victoria, inquietado en cierta forma a Minerva.

- ¿Fue idea tuya o de Victoria?- quiso saber, regañándose. Si su madre o la misma Araceli la viesen dejándose carcomer por unos absurdos celos, de la primera que iba sentada a su izquierda, se llevaría una buena reprimenda, de Araceli hasta podía esperar una buena colleja.

- Mía...pero fue ella quien la puso en marcha. Creo en lo que hace, pero si te supone un problema- se ofreció Julia, sabiendo de antemano por las veces que lo habían comentado que Minerva en eso, no tenía problema.

- Para nada- no mintió Minerva. Por supuesto no iba a privar a Julia de algo en lo que de verdad creía, por mucha Victoria Davo que hubiese- Venga...cuéntame alguna vivencia tuya e individual que hayas vivido en un fin de semana como este.

- Oh...hace dos años tuve la suerte de venir acompañada por una hermosa mujer, fui envidiada por muchos y muchas- contestó envolviéndolo en misterio. La sonrisa de Min ensanchándose congratulada bien valía borrar los años anteriores a ella.

- No...jajaja, conmigo no- la regañó Minerva encantada con la salida de Julia.

- Es la más interesante y la que más me apetece repetir- insistió Julia mirando como sus suegros jugaban distraídos con la pequeña. Viéndolos así, busco la oreja de Minerva para continuar en enervantes susurros- Aquella mujer, tenia un sabor delicioso y único-concluyó besando el lóbulo de Minerva, quien al momento sintió un gustoso escalofrío. Cuando Julia prosiguió dejando una pequeña lamida, el escalofrío amenazó con hacerse eterno.

- Julia...no vayas por ahí, que mis padres están aquí mismo- volvió a regañarla y tuvo que taparle el rostro con una mano. Los ojos de Julia daban para olvidarse de mucho, mejor esquivarlos, porque parecían dispuestos a regodearse en ese sabor único- Será de niñata, pero me pone celosa saber cerca a esa mujer- confesó precipitando la mano por el bello rostro de Julia y ahora fue la sonrisa de ésta la que se ensancho- No te vayas a poner creída.

- Oh...no es creída, es que me satisface sin duda saber que no soy la única que sufre por celos. Yo estoy intentando no opinar sobre el vestido que elegiste para el baile de mañana noche- musitó Julia pérdida en los labios de Minerva. Un sólo gesto que hiciera y no podría conformarse con el exquisito sabor de su oreja.

- Jajaja...te aguantas un poquito. El vestido no tiene nada de provocativo- intento bromear Minerva, pero lo cierto es que los ojos grises de Julia acariciándole los labios, eran pura lava candente- Julia- susurró pidiéndole auxilio y tuvo que cerrar los ojos, al verla hacer lo mismo para a continuación besarla.

Solo por quien celaba podía borrar los celos de un zarpazo. Bien es cierto, que Mallorca seria mucho más apetecible sin Victoria en ella, pero así las cosas, cuando Minerva bajo las escalinatas del avión detrás de sus padres, viéndola a lo lejos, decidió que Mallorca era lo suficientemente importante para Julia como para estropear su estancia allí por la mujer que los esperaba como al resto de invitados.

Julia bajo la última del avión y antes de rebasar a Minerva cargando con su hija, dejo una leve caricia en su mano, para dirigirse a Victoria.

- Querida, Mallorca sufre tus ausencias...es un gusto recibirte de nuevo- la saludo Victoria sin ocultar el placer de volver a verla llegar a la Isla.

- Mallorca no deja de estar resplandeciente si tu estas en ella- por igual contestó Julia sonriendo al rostro de su otra vida. Cariñosa tomo las manos de Victoria y Min, se centró en su rostro. Realmente Julia apreciaba a esa mujer, a pesar de todo.

- Podemos ser excesivamente recargadas en los modos- sonrió Victoria al matrimonio de Urrutias en tanto Julia besaba sus manos.

- Creo no habéis coincidido antes, son Guillermo y Adela- efectuó las consabidas presentaciones Julia y mientras ellos se besaban, sonrió a Minerva y a su hija. No hizo falta más, para que la pequeña alzará los brazos pidiéndole así, tomarla- Mi chica- cogiéndola llegaba el turno de presentación más escabroso, aunque Minerva la sorprendió para bien.

- Victoria, prefiero empezar agradeciéndote la hospitalidad con la que nos recibes- se adelantó a ambas Minerva, saludando a Victoria. Julia la miró orgullosa y Victoria tardó unos segundos en aceptar su afectuoso saludo.

- Quise hacerlo mejor, disponiendo la que fue casa de Julia, sin duda estarías más cómodas con esta adorable bebé- correspondió por igual Victoria y ambas se miraron a los ojos, por primera vez sin afrentas. Con los saludos hechos, el sonido de un potentisimo bólido llamo la atención de todos menos de Victoria y Julia- Supuse querrías el más potente para llegar a la reserva que tenéis para dentro de una hora en el restaurante con las mejores vistas de la Isla- les ofreció sonriendo ante la expresión de Minerva, totalmente boba ante el magnífico bólido, al que se moría por conducir.

- Minerva- la alertó Julia conociendo su cara más traviesa. Ni tiempo tuvo de agradecerle a Victoria, Minerva ya caminaba directa al bólido- No...espera, este coche no acelera como el tuyo- a prisa, tuvo que entregar a su hija. Minerva estaba aceptando las llaves del chófer mordiéndose los labios. O corría y subía rápido, o la aceleración prodigiosa del coche despeinaría a todos, como así ocurrió nada más subirse al coche.

- Jajaja...es la leche- disfrutó de la fuerte salida Minerva, dejando atrás a sus padres con Victoria. Ésta las vio marcharse y cuando fue consciente de la mirada del matrimonio sobre ella, los miro por igual sincera.

- Lleva un tiempo asimilar que no conoces todas las sonrisas de la persona con la que has compartido media vida. Les aseguro que para alguien como yo, no es tarea liviana. Pero no os aburriré, estoy aquí para propiciar que os enamoréis de Mallorca y en ella dejéis una buena porción de vuestro bolsillo- les dijo retomando el control del papel que asumiría con cada invitado.

La pareja disfrutó de la Isla hasta alta horas y como el primer año en que acudieron juntas, Minerva fue la elegida para subastar un baile con ella. Julia no vivió esa noche como la primera. La seguridad de disponer de la sonrisa más bonita de Minerva, le permitió disfrutar de la puja por su baile. Baile que consiguió Guillermo para júbilo de éste. Bailar con su hija delante de la sociedad donde Minerva ya tenía un nombre, bien valían unos cuantos ceros, a lo que había que sumar, la gloria que conllevaba ganar a Julia.

Tras el baile, llegaron los negocios discutidos entre burbujas de exclusivo champán y privilegiados cavas de puros. Sin pretenderlo y con la libertad de saber a la pequeña durmiendo y bien cuidada, Minerva paseo por el inmenso salón hasta llegar a la ventana que en su día, firmó su máxima entrega a Julia. Viendo su propio reflejo en la ventana, no recordó su sumisa entrega a la Julia más posesiva con sin sabor. Más bien al contrario, la fiereza de ayer y la posesión absoluta de Julia de aquella noche, la envolvió por igual. Presa del recuerdo se abrazó buscándola por el salón y la encontró junto a Victoria, ambas la miraban y en ese instante, en que Julia posaba sus ojos en ella, se maldijo por no tener una cámara de fotos a mano. Esa mirada de Julia, capaz de envolverla en su calidez y a metros de distancia, eran tan única y especial como su sabor para Julia. Con una leve sonrisa, contestó a la mirada de ambas e increíblemente tranquila, se volvió a girar de cara a la ventana. Inconsciente cerró los ojos, esperando que la calidez de los ojos de Julia, fuesen acompañados de su propio calor corporal y mucho no debió esperar. Julia llego a su espalda y sin necesidad de palabras o de un roce directo, su calor la abraso. Así, le fue imposible no volver a cerrar los ojos, deseando que por igual, Julia prendiese su alma con un solo suspiro.

- Minerva- el suspiro que llegó en cuanto Julia se reconforto con el aroma de su cabello elegantemente recogido, al tiempo que tomaba su mano, con extrema delicadeza. La dicha alcanzada, como cohete que asciende hasta mitad de cielo y explota en una amalgama de colores, Minerva sintió su pecho resquebrajarse pletórico.

- A mi también me esta encantando Mallorca- murmuró antes de sonreír plena. A su lado una cubitera le ofrecía acabar la noche en Mallorca a su forma y cogiendo la botella que en ella había, sorprendió a Julia- Y aún me puede encantar más si cabe, ven conmigo- decidida y con unas inmensas ganas de reír tiro de la mano de Julia haciéndola correr. Fuera del salón la brisa marinera las acogió sin detener su loca carrera. Julia la seguía hipnotizada. Más allá de su sonrisa, de su desparpajo, de su belleza natural y simple, estaba la vida que junto a Minerva, se mascaba entre risas por momentos infantiles, pero sobre todo vivas.

Porque con dinero se puede comprar el sexo, pero no  el amor, por igual se compra una cama y no por ello, se obtiene el sueño. Julia se había  pasado la vida comprando y en cambio, solo en Minerva encontró la vida que quería.

La loca carrera culminó en un pequeña cala, en ella Minerva dejo la única copa que llevaba junto a la botella de champán entre las pequeñas piedras. Sin mirar más que a los ojos de Julia, bajo la cremallera de su vestido y rió a puras carcajadas felices, cuando la magnate miró a todos los lados apurándose por su pronta desnudez.

- Olvidate de todos, están entretenidos imitando al Tío Gilito de Disney- le dijo deseando estar abrazada por ella, descorchando el champan.

- Oh..sin duda es mi personaje favorito- contagiada por el entusiasmo de Minerva, la magnate se desvistió tan rápido como su mujer y fue ella, quien recogió la copa y la botella, para correr con ellas hasta el agua.

- Lo sabía- le gritó Min persiguiéndola. En pocos metros, Julia no sólo sujetaba la copa, también a Minerva- no podía ser de otra manera.

Los fuegos artificiales de la gran noche benéfica en Mallorca, las sorprendió mecidas por las olas, como lo estaban la copa apenas usada y la botella abierta solo como celebración.

A la mañana siguiente, las miradas totalmente atentas a sus palabras, hicieron que la magnate apretase los puños, hablándoles como pocas veces lo hacía.

- Puedes querer ganar siempre, entrenarte a diario en conseguir ser el mejor, esforzarte por desbancar a cualquiera que ocupe el puesto que tu quieres y luchar por ello dejándote el aliento. Pero un día, despertarás en la soledad que ofrece ser el número uno y esa soledad, amargara tu sueño convirtiéndolo en una pesadilla. Jamás la vida dejo de premiar mis esfuerzos, pero el mayor de mis premios no llegó por ser la mejor...

- ¿Que narices le estas diciendo a los pobres críos?- la pregunta de su suegro a su espalda, le hizo ser consciente de que acababa de tener una leve catarsis delante de un equipo de polo con una media de edad de seis años.

- Jajajaja- la regañina de su suegro, el entrenador rival, le hizo reírse de ella misma. Ambos picados como siempre, habían decidido participar en el pequeño campeonato de Polo, organizado para los más pequeños.

- Yo no entendí nada- aprovechó para decir un pequeño crío al que el casco, casi le cubría toda la cara.

- Quería decir....- volvió a tomar la palabra Julia, perfectamente equipada- El juego que más se disfruta es aquel que se comparte. Esta mañana podremos perder pero si un solo punto lo celebramos entre amigos, valdrá más que la victoria.

- Bien, me gusta que tengas claro que vais a perder- le musitó su suegro no perdiendo oportunidad alguna para picarla.

- Esto no quiere decir, que no salgamos a ganar. ¿Ahora si me habéis entendido?- preguntó dispuesta a ayudarles a subir a los caballos y aunque no lo dijera, de borrarle la sonrisa a su suegro.

Aunque lo cierto, es que a los veinte minutos de partido, Minerva acomodada en el césped junto a más amistades y la pequeña Minerva, tuvo que silbar llamando a su padre, pidiendo clemencia para con la magnate.

- Papi...déjala meter aunque sea uno, ¿si?

Ventajas de ser la princesa de Papá, Guillermo no pudo negarselo y Julia tuvo el punto que su equipo necesitaba para disfrutar del juego.

Mallorca de una manera tan natural, dejo ser la tierra de una odiosa mujer, para convertirse en un lugar, de parada obligatoria cada verano.




Ahora si.. Fin
 
 
 
 

7 comentarios:

  1. Un final esplendido, no podía terminar mejor esta historia tan atrayente y maravillosa que nos has regalado.

    Espero que en un futuro nos cuentes como va creciendo ese encanto de Minerva Arango.

    Como siempre que terminas una historia, me siento un poco huérfana durante unos días de esos personajes que durante un tiempo me han acompañado en mi pausa para un café.

    Simple y llanamente como diría Leli, GRACIAS, MIL GRACIAS.

    A.

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  2. aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii vou morrer
    brigoninha

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  3. Y no hay un epílogo del epílogo? ?? Jajaja nah, es broma! Muchas gracias por compartir esta historia. Me ha encantado de principio a fin.
    Muchos besos.
    W

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  4. Magnifico final para tan increíble historia !!!
    Felicidades y muchas gracias por compartirla. Seguiré esperando que de tanto en tanto nos deleites y sorprendas con nuevos relatos de esta familia a la que voy a echar mucho de menos...
    Genial Gemo!!!!

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  5. Otra vez digo: penita que terminó!

    Gracias
    siempre mi gemo

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  6. .....HASTA LAS ULTIMAS PALABRAS ....¡¡¡HASTA LAS ULTIMAS¡¡ DE LUJO....TE QUEDO DE LUJO....ASÍ EMPEZO...ASÍ LA DESGRANASTE...ASÍ LLEGO EL FINAL...Y EN EL EPILOGO...AÚN TE CRECES MÁS...TODAS Y CADA UNA DE LAS FRASES QUE LAN LLENADO EN SU CONTENIDO CON ESPLENDOR...TODAS¡¡ MERECERIAN MENCIÓN ¡¡¡ SI UNA LLEGA A ACAPARAR...LA OTRA....LA SIEGUENTE LO HACE MÁS....ASCIENDES DE MANERA VERTIGINOSA HACÍA LO MÁS ALTO...LO HACES...ESCRITORA¡¡

    ''' SABES QUE EN MI PIEL...NO HABRÁ MÁS HUELLAS...QUE LAS QUE TÚ DEJES''''...JULIA...MUJER...'' LA MUJER'''...SIN PALABRAS...
    NO LAS HAY...PARA TAN SUBLIME RENDICIÓN A LA VEZ QUE TRIUNFO DE UN AMOR....
    ESCRITORA....ADMIRARTE ES TODO UN PLACER...

    GRACIAS....SIEMPRE....ESCRITORA

    CELESTE-NEGRO

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  7. graciassss!!!!!!!! es de las historias tuyas MÁS ESPECIAL,
    Ojalá, vuelvan a colarse en tu maravillosa cabeza con alguna nueva locura...
    ERES DE OTRA DIMENSIÓNNNNNN ARTISSTAZAAAAAAAAAAAA

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