miércoles, 14 de mayo de 2014

Mi cincuenta cláusulas 114


Había sido todo un acierto, incluir en la gran reforma de la vivienda un pequeño cuarto rojo, en honor a sus juegos iniciales con la famosa trilogía de Grey. Poco o nada, se parecía la habitación diseñada por la propia Minerva, a la del señor Grey. Concebida para la relajación absoluta, envuelta en un marcado ambiente sensual. Ideal para cuando las agendas de ambas las mantenía separadas por días o como había ocurrido esa noche, cuando ambas se encerraban en ella, dispuestas a disfrutarse por horas. A la mañana siguiente, comenzaría una nueva semana laboral, con kilómetros de distancia entre las dos.

Con el deseo vencido, Minerva disfrutaba de las caricias de Julia por su vientre. Golosa de las velas comestibles, aun dejaba caer cera sobre su vientre, para después atraparlo dulcemente.

Pensando en Hugo, el hijo de Caye y Fátima, las caricias de Julia en su vientre, se tornaron diferentes para Minerva.

- Estas muy callada- le sorprendió la voz de Julia y no tuvo con que contestarle. Tenia clarísimo el punto profesional en el que se encontraba, muy poco a poco se hacía un nombre en las editoriales de alta costura, pero aún no era lo suficiente como para permitirse trabajar a freelance y poder así, quedarse embarazada. Pellizcándose nerviosa el labio, Julia cerró más la caricia esperando que algo dijese.

- Uff- resoplo peinando su cabello- En un hueco que tuve esta tarde, estuve revisando nuestras agendas- hablo confiada en cómo Julia la miraba- este mes apenas coincidimos en el mismo sitio unos días y no puedo acompañarte a la boda de los Buitrier en Mónaco. No se - prosiguió pensando en alto. Deseaba tanto como Julia ser madre junto a ella, pero ni profesionalmente se lo podía permitir ni tampoco es que en pareja, tuviesen el tiempo.

- Es la boda de Ricardo Buitrier, te avise de lo importante que es para mi asistir- se quejó minimamente Julia. Había algo más que sus ocupadísimas agendas en el desánimo de Minerva- Pero no pasa nada, Fernando esta invitado y mi madre estará encantada de acompañarme- continuó creyendo que el desánimo que mostraba Min era consecuencia de no poder asistir a la boda junto a ella, dejándola sola en una boda de alta alcurnia, donde más de una dama podría querer aprovechar la soledad de la magnate.

- A veces me confundes, Julia- dijo Minerva haciendo que ambas se incorporasen. Le daba igual la boda, o más bien, no era la mayor de sus preocupaciones- Me refiero- continuó al ver la molestia por sus palabras en Julia- Ahora estaremos seis días sin vernos, pero en cambio te alias con mi padre, presionándome por un hijo. No es así, como yo lo querría tener.

- No estas siendo justa en esto, Minerva- contestó Julia incorporándose del todo para vestirse con una de sus batas.

- No intentes irte, estamos hablando, ¿si?- la retuvo Minerva, dispuesta a que ambas hablasen a las claras.

- ¿Y que hablamos? Con un chasquido de dedos podría hacer que tuvieses el trabajo que quieres como lo quieres, pero te empeñas en hacerlo sola y sabes, que me llena de orgullo, pero a consecuencia de eso, debemos separarnos.

- Claro, seria más fácil que no trabajase en nada y me dedicase a ser la mujer de Julia Arango sin más- disentio Minerva elevando el tono y rápido, Julia contestó.

- Sabes que jamás querría algo así para ti- dijo molesta por la evidencia.

- Lo se- sonrió halagada. Era ahí, en esas mínimas declaraciones donde Julia la elevaba a lo más alto. Pero en verdad, ella no sentía que estuviesen discutiendo, lo mismo ni conversando, en realidad solo buscaba calmar sus dudas con la propia Julia. Hacerla partícipe de sus contras y pros, decidir algo tan importante en conjunto. Por eso tiro de ella, haciéndola sentarse en la cama junto a ella- Quiero que el día que lo tengamos, podamos estar en casa  juntas y disfrutarlo por igual.

- La- corrigió el artículo Julia, volviendo a las caricias.

- Imaginate seis días como ahora, no tengo el valor de que tu estés seis días sin el o ella- rectifico a tiempo, al ver las intenciones de Julia de volver a corregirla- Ni tampoco privarme yo esos seis días- terminó de confesar en la intimidad de la cama y cara a cara.

- Con lo cual estamos igual- prosiguió por ella Julia- esperamos un poco más, tu te consolidas y entonces, Minerva pequeñita te arrebatará todas mis atenciones- terminó rodando los ojos y a Minerva le faltó chillarle o directamente comérsela.

- Bueno, si eso ocurre, la pobre Minerva mayor no podrás más que esconder muy bien escondida la llave de este cuarto- advirtió regodeándose en los mimos altamente pastelosos de ambas. Pero continuaban siendo las dueñas de ese cuarto, por eso se despegó de Julia, buscando la última vela encendida. Fue apenas separarse y Julia, ya prestaba atención a todos sus movimientos. Regresaba su fruto más dulce y prohibido.

- Oh...eso sería muy rencoroso por tu parte- contestó a la advertencia de Minerva mojándose los labios. Minerva se acomodaba en la cama con sus ojos clavados en ella y la vela en la mano, llevándola hasta su seno.

- Además de un auténtico despilfarro- continuó Minerva en un esfuerzo. Solo esos ojos grises eran capaces de hacerle desear la cera caliente cayendo directa en su pezón- Nos quedan muchas velas por quemar- concluyó dejando que la cera le cayese y gimió en cuanto la sintió quemando su pezón. Julia la miraba totalmente absorta en ella, haciéndola sentir la mujer más importante de la faz de la tierra- Julia- la nombró con el pecho encogido en esa mezcla que solo Julia le hacía sentir.

- Eres lo más bonito que tengo, Minerva- declaró a punto de derretirse cómo la misma vela.

- Porque tú, me haces serlo- le dijo Minerva antes de provocar un nuevo beso que las enredaría en la clandestinidad de ese cuarto.

Días más tarde, con Julia fuera , todo lo claro que parecía haber quedado esa noche en el cuarto rojo, quedo en un espejismo. Desde esa noche, Julia se guardaba mucho de hablar de una hija en futuro y ahora era a Minerva,  a quien las dudas le asaltaban. Esta vez no busco ayuda en sus amigas, ni tampoco en Julia, prefirió confesarse con su madre.

- De repente veo carritos de nenes por todos sitios y me sorprendo haciendo tonterías como hinchar la barriga y verme en el espejo, y lo peor, es que soy yo la que pedí tiempo y mira, aquí estoy entre el si ahora o el si después- le dijo a su madre, quien la escucho enternecida. Madre de dos hijos, la mujer podría firmar que cuando los ovarios duelen, poco se puede hacer.

- Hagamos esto, pedimos cita en la clínica mañana, nos explican todo el procedimiento, y después tomamos un café, hablas con Julia y al menos, te tranquilizas un poco, ¿te parece?

La solución de su madre, cuanto menos servía para saber de primera mano todo el procedimiento hasta quedarse embarazada.

Estando en la sala de espera de la clínica, Adela se entretenía con revistas de sociedad, mientras Minerva daba por pérdida la lucha contra sus nervios. Estaba deseando que la cita concluyese y llamar a Julia para contárselo todo.

- Se me había olvidado la boda de Buitrier. Ay...me hubiese encantado verte entre tanta gente de poder- le dijo mostrándole el amplio reportaje sobre el evento y leyendo en él, topo con un artículo que nada le gustó y por el que cerró la revista con malos genios- Deberías haber asistido con ella, no sabes la cantidad de zorras que esperan una oportunidad y vas tu, y la mandas sola a Mónaco. Podría contarte infinidad de cotilleos de las cositas que pasan en ese tipo de bodas. Ja. Y tu aquí, tan tranquila.

Las palabras de su madre, a Minerva le hicieron coger la revista mal abandonada y curiosearla. Para ella, fue revelador, darse cuenta que por primera vez, no sentía celos ni otro tipo de  inseguridad.

- Es increíble- dijo extrañando a su madre- la se allí y estoy absolutamente segura de ella. ¿No es la leche?
 
 
 

5 comentarios:

  1. Me dejas con ganas de más.

    Gracias.

    A.

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  2. podia vim duas minervas kkkkk seria muito bom e minerva podia da uma surpresa pra julia, dandoum satinho rosa de presente kkk
    amooooooooooooooooooooo tanto que doi essas duas ja também o bebê
    brigoninha

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  3. Estas dos siguen en plena luna de miel y directas a por la pequeña Minerva
    en nada...pero aun quedan rescoldos de la pasion y teniendose ganas y que en esa habitacion roja sigen dando rienda suelta cual insaciables amantes....Aunque...dejame decirlo Gemo..hecho de menos a la Julia del principio niña.....Soy una retorcida..lo se..jajajaja

    Divina-Wilson..

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  4. .....'''PORQUE TÚ..TÚ ME HACES SERLO''''....LA RESPUESTA MÁS..MÁS...MÁS APASIONADA...SINCERA...QUE ALGUIEN PUEDE DAR A QUIEN LA VE BELLA...POR MEDIO DE ESOS OJOS QUE EL AMOR SIEMPRE TORNA PODER VER A QUIEN AMAS DE ESE MODO...UNA VEZ MÁS PALABRAS QUE CALAN PARA DEMOSTRAR LO QUE LAS DOS SIENTEN...
    PERO ESA TERNURA EN MUCHO YA REFLEJADA SABIENDO COMO EL CORAZÓN YA DOMINA...NO HACE EN NINGUN MOMENTO QUE LA PASION ....LA LUJURIA...ESA LOCURA ABSOLUTA QUE SE TIENEN BAJE EN INTENSIDAD...ESO NO¡¡¡ ESE ''''CUARTO ROJO''' SABE MUCHO DE ELLO...Y COMO¡¡¡...LO SON Y LO SERAN...AMANTES PERFECTA....POR ENCIMA DE TODO...ENVUELTAS EN ESE DESEO QUE NNCA ACABA...VELAS QUE AÚN COMESTIBLES ARDEN COMO ARDEN ELLAS EN CADA ENCUENTRO...NO FALTA NADA ESCRITORA¡¡¡ NADA¡¡¡¡
    Y COMO DICE DIVINA...A MI TAMBIÉN ME PERDERA ESA ''DIOSA DEL DESEO'''...SI¡¡¡¡¡...HAYA LOS CAMBIOS QUE HAYA EN SU VIDA...SEA ESAS GANAS DE SER MADRES O LA MISMA VIDA...ESA JULIA CANALLA ...NUNCA DEBE DEJAR DE SERLO....Y ESTOY SEGURA QUE ASÍ SERÁ...ES..ES..''LA MUJER'''...LA LOCURA CON NOMBRE DE M MUJER.

    GRACIAS..........

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  5. Se puede cambiar tanto por amor? Eh?

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