miércoles, 7 de mayo de 2014

Mi cincuenta cláusulas 112


A la mañana siguiente, y como si fuese un control penitenciario, Minerva comprobaba que la magnate vestía acorde a su nueva condición de bróker y que los medios usados eran los mismos.

Tenia su punto, la magnate en pitillos, blusa y americana, pero sobraba el rolex y por supuesto, acudir al trabajo con chófer.

Las protestas de Julia por tener quitarse el lujoso rolex, fueron nada en comparación con las protestas por no poder conducir su lamborgini preferido.

- Jajaja- se divertía de lo lindo Minerva. Julia se comportaba cómo una niña mimada, castigada con ser privada de sus juguetes- Dame las llaves- pedía correteando en apenas una camiseta y braguitas. Ella aun, podía regresar a la cama y era lo que tenia pensado hacer, nada más Julia se marchase a trabajar. Pero antes debía conseguir las llaves del exclusivo coche.

- Cualquiera de mis brókers puede permitirse un Lamborgini- se excusaba Julia barriendo para casa. Atrapada entre el sofá que impedía su huida y Minerva, no le quedaba más que alzar la mano que sujetaban las llaves- Oh...

- Variar los datos para conseguir el propio beneficio, es un delito económico. Tus brókers de Madrid no pueden permitirse un Lamborgini y lo sabes- la acusó entre risas y saltos, no le iba a quedar de otra, que jugar sucio.

- No es mi culpa, que el sistema financiero español dependa de las ayudas europeas y varíe según los bulos de mercado- explicaba de manera obvia y era Minerva quien abría y cerraba los ojos, ante tanta vanidad.

- Me pones muy guerrera cuando hablas así- atajo no necesitando ninguna clase de economía y si, necesitando distraer a la magnate. Bastaba alzarse caminito de su boca, para que los increíbles ojos grises de Julia la enfocarán anhelante.

- Oh...créame que soy plenamente consciente de ello y huelga decir...Minerva- protestaba al caer en la trampa del casi beso.

- Jajaja las pequeñas estamos acostumbradas a jugar sucio, gigantona.

Conseguidas las llaves, Minerva se aseguró que Julia no cogía cualquier otro coche que no fuese el suyo. En el garaje de la casa, deseado por cualquier amante de coches, Minerva la despedía recordándole el verdadero motivo por el que regresar al mundo de los brókers.

- Primero- advertía desde la ventanilla de su coche- cuidadito con mi Audito - solicito sin importarle que Julia rodase los ojos  ante el nombre puesto a su cochesito- Segundo, echame de menos- continuaba con sus peticiones y ahora Julia exageraba un suspiro enamorado- Tercero, se simpática con tus compañeros y cuarto, recuerda que estas teniendo la oportunidad perfecta, para saber realmente como son sus condiciones de trabajo y el ambiente en el que lo ejercen.

- A mi también me pones guerrera cuando te expresas así- confesaba rendida a Minerva, pero deseando escuchar las ruedas del llamado Audito chirreando.

- Cariño, no nos engañemos..tú siempre estas guerrera- la besaba viendo como el portón terminaba de abrirse.

- Oh si...Nena- confirmaba lo dicho por Minerva entre besos y si, introducía la primera marcha, dispuesta a salir quemando neumático.

- Jajaja- reía hasta que su querido coche abandonaba el garaje dejando las huellas de sus neumáticos en el suelo- Julia joder....que no me lo conduzcas así- alzó la voz cuanto puedo sufriendo de veras por su coche, pero entonces descubrió su orquídea diaria, en el hueco dejado por su Audito- Dios.. Me gana con estas cosas...que digo me gana..me derrite.

Así, la magnate partió entre juegos y risas a su primer día como bróker. Fácil teniendo en cuenta los años que llevaba dedicada al mundo de las finanzas. Difícil, teniendo en cuenta que llevaba muchos de esos años como jefa de su propia multinacional, sentada en despachos impresionantes con la principal tarea de dirigir y coordinar. No de estar pegada al teléfono más de diez horas, vendiendo y comprando, entre compañeros que de ese adjetivo poco tenían. La bolsa es vender humo, intereses ficticios, lanzar bulos, esperar que esos bulos se conviertan en verdad y entonces ser la única, que apuesta por el valor más bajo. El que, cuando el bulo se descubre cómo bulo, puede llegar a revalorizarse en una buena tirada hasta el cien por cien.

Una hora llevaba la bolsa de Madrid abierta, y Julia ya se dejaba llevar por la adrenalina frenética con lo que todos sus supuestos compañeros trabajaban. No en vano, la bolsa era su vida desde antes de la mayoría de edad. Tres horas después, extrañaba la comodidad de su despacho, cuatro horas después poder tomarse un café tranquila, cinco horas poder almorzar con cubiertos y a la sexta, paro de contar. La Bolsa estaba por cerrarse, y las famosas campanas de la excéntrica Jefa, calificativo escuchado de sus compañeros sobre si misma, no habían sonado.

El único consuelo que encontró al finalizar agotada, su primer día como bróker, es que Guillermo, no estaría mucho mejor. Lo que la magnate no sabia, es que en su segundo día, ambos compartirían cena a petición de Adela.

- Guillermo no vayas a dormirte en el sofá- pedía Adela, comprobando que la mesa donde canaria la familia estuviese lista- Guillermo, cariño.

- Dios- se quejó al intentar incorporarse. La cintura le estaba matando por culpa de la carretilla. Carretilla de obra, que también tenia machacas sus manos a ampollas, de sus pies prefirió ni acordarse- ¿No había otro día para que viniesen a cenar?- pregunto una vez consiguió erguirse, sintiendo cómo sus huesos se peleaban por crujir.

- Esta tontería que os traéis tu y Julia, acabará con vosotros y quien viene a cenar es tu hija...ni que necesitará agenda para hacerlo.

- ¿Que? ¿Esta muy cansada? ¿Te lo ha dicho Minerva? ¿Se rendirá pronto?- pregunto deseando que así fuera con todo el alma. Si Julia estaba la mitad de cansado que él, lo podría considerar como victoria.

Pero no la hubo, en cuanto las chicas llegaron a la casa, tanto Guillermo cómo Julia, disimularon cuanto pudieron, sin tener en cuenta, que Minerva y Adela, se iban hartando poquito a poco, de la hasta ahora, inútil apuesta.

Sentados a la mesa y escuchando como Nicolás les hablaba de su intención de estudiar fuera de Madrid, ambos de espiaban a hurtadillas. Guillermo podía querer aparentar normalidad, pero el pobre aspecto de sus manos dejaba mucho que desear.

- Por favor- se quejó, al pillar a la magnate mirándole las manos con su típica sonrisa de sobradita- Soy alérgico al cemento, eso eso todo.

- ¿Un constructor alérgico al cemento?- pregunto Julia con evidente sarcasmo, sin esperar que Minerva saltase sobre su padre, claramente preocupada.

- Joder Papa, las tienes fatal- amante hija, Minerva corrió a examinar las manos de su padre, dándole a éste la oportunidad perfecta para regodearse delante de la magnate.

- No es nada- decía Guillermo con aire sufrido, ante la asesina mirada de la magnate, quien veía el teatro de Guillermo para ganarse los mimos de su hija- Claro que, cambia mucho dedicarse a vender bonos que estar ahí en la obra- sufrido y disfrutando de los celos de la magnate, tiro la pullita para que Julia la recogiese al momento.

- Lo se, Papa- lo beso Minerva, empatizando con el sufrido de su padre.

- Ya claro, cargar con una carretilla, menudo estrés- protestó Julia entrando al trapo.

- Que celosa es, cariño.. Si yo no me quejo, aun sufriendo ahí estoy aguantando y dándolo todo- continuó Guillermo con su teatro. La magnate podía querer asesinarlo con la mirada, pero lo cierto era, que su princesa estaba sentada en sus rodillas cómo siempre.

- Esto..- interrumpió Nicolás, harto de ser ignorado- Hablábamos de mi, ¿recordáis?

La llamada de atención de Nicolás surtió efecto, aunque la magnate tuvo que continuar aguantando las miraditas de Guillermo, hasta que se harto de ello.

- Uhm- se quejó tomándose el cuello- Disculparme, tengo sobrecargadas las cervicales- se disculpó haciendo alarde de su intachable educación- Esta mañana tuve que pelear con todo, para ganarme una cuenta de más de diez cifras- prosiguió sonriendo por dentro. Guillermo abría los ojos herido y Adela le acariciaba la mano, comprensiva.

- Pobre- la compareció Adela, alargando la caricia en la mano de la magnate, con toda la intención.

- Por favor...¿lo de las diez cifras era necesario?- salto enseguida Guillermo, sin saber que le molestaba más, si la caricia de su mujer, si el beso de Minerva a la magnate o Nicolás, negando con la cabeza, flipada con los adultos de esa mesa.

- Que celoso es, cariño- lo imitó Julia ante la diversión de Minerva, encantada de ser el centro de esos dos cabezotas.

Para Adela la gracia del pique entre ambos, duro lo que el cansancio en Guillermo comenzó a pasar factura en su matrimonio. Dispuesta a terminar con su estúpida apuesta, días más tarde quedo a desayunar con su hija.

- Tu eres la consentida de ambos, pues tu eres quien debes detener esta tontería- pidió a su hija, necesitando recuperar a su marido.

- Jajaja, ¿no me digas que tu también estas celosa?- pregunto divertida Minerva, pero la seriedad de su madre, le hizo rectificar- Perdón

- Ríete, pero tu padre lleva sin tocarme dos semanas y a Dios gracias que va derecho del trabajo a casa o estaría pensado que tiene por ahi alguna zorra.

- Mama joder...pues eh...esta bien, creo que se como conseguirlo- propuso a su madre, entendiéndola. Casi, casi, ella llevaba el mismo tiempo que su madre, sin que Julia, fuese la guerrera que siempre fue.

El plan para vencer al dúo de picados cabezotas, fue sobrecargarlos de eventos en sus tiempos libres. Hoy cena en familia, mañana teatro y el fin de semana visita a casa de Tía Clara en la sierra. Donde a Guillermo le esperaron unas cuantas chapuzas por realizarle a su viuda hermana y a Julia, los dos nietos hiperactivos de la divina mujer.

Lunes era, tras ese fin de semana, cuando los dos apagaron sus despertadores y arrastrándose se intentaron preparar para un nuevo día de trabajo como empleado.

- Uhm- de quejó la magnate y ahora de verás. Sus cervicales absorbían el estrés como esponjas y el fin de semana en la sierra, le había privado de su fisioterapeuta. Aun sin meterse en la ducha, trataba de relajarlas con cuidados moviéndose, cuando su móvil sonó anunciando la llamada de Guillermo- Dime Guillermo- saludó reteniendo el bostezo natural de recién levantada.

- Buenos días- contestó por igual Guillermo- Fernando te llamo anoche pero me dijo no te localizó. Quiere que tomemos juntos el aperitivo.

- Me quede dormida- fue sincera la magnate, concentrada en no bostezar como le apetecía.

- Yo no consigo despertar- continuó con la sinceridad Guillermo. Ambos estaban tan cansados y dormidos, que ni ganas de picarse tenían.

- Ya somos dos- consensuó la magnate. Su propia imagen en el espejo, le hacía sentir más sueño.

- ¿Desayunamos juntos y vemos lo del aperitivo?- propuso Guillermo dejando caer la maquinilla con la que pensaba afeitarse en el lavabo.

- Hecho...pero dame una hora- pidió Julia, deseando una hora más de sueño.

- Claro...mejor que sea hora y media.

Listo, los dos dejaron la conversación y los móviles, para regresar prácticamente inertes a sus camas con sus felicisimas mujeres.

Mensaje de Minerva a Mama: Fin de la partida...me debes un regalito.

Mensaje de Adela a hijita: Siiii...¿nos vamos de compras hoy?

Victoriosas madre e hija esa mañana se fueron de compras, mientras los dos jefes infiltrados dormían a pierna suelta. Más tarde, cuando despertaron y fueron conscientes del fin de la apuesta sin vencedor, regresaron a su habitual pique.

Mensaje de Guillermo en Grupo "Familia": Por favor Julia...si fuiste tu quien propuso ir a desayunar y pasar de todo.

Mensaje de Minerva en Grupo "Familia": Jajaja, Papa...Julia nunca hablaría así.

Mensaje de Guillermo en Grupo "Familia":Da igual...lo haría en fino subido.

Mensaje de Julia en Grupo "Familia": Guillermo, continuas sin aprender que yo nunca pierdo.

Mensaje de Minerva en Grupo "Familia": Juliaaa

Mensaje de Guillermo en Grupo "Familia":¿Ves cariño? Es una vanidosa.

Mensaje de Guillermo en Grupo "Familia": Le dijo la sarten al cazo.

Mensaje de Nicolas en Grupo "Familia": ¿Por que habláis por aquí si estamos todos reunidos en el mismo salón?
 
 
 






8 comentarios:

  1. masssssssssssssssssssssssssssss gemitoooooooooooooooooooooooooooo eu morro
    brigoninha

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  2. Punto para Minerva.

    Gracias,

    A.

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  3. jjajaja me encanta esta familia!

    gracias por el trozo!

    maca_4ever

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  4. ....DISFRUTAR ES..LEERTE ESCRITORA..
    NO ACABA NO...EL MAGNETISMO ENTRE ESTAS DOS MUJERES...NO ACABA...

    GRACIAS......POR ¡¡TANTO¡¡¡

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  5. Julia...Julia que han hecho contigo ?....Tu...tan dominadora ..tan altiva..
    tan maquiavelica para segun que cosas..tan sumamente sensual y erotica y con tantisima clase y ahora...ahora...juegas a no se que con tu ¡¡suegro¡¡...
    y quieres tener un hijo..como cualquier mortal..Ainssss...

    Pero no tengo mas remedio que perdonarte porque tu y tu pareja me encantais...ahora sois tiernas y enamoradas y eso tambien me gusta..si
    Aunque cuando eras mala me gustabas mas...pero esto es una desviacion mia..como sabe la escritora..las mujeres tirando a malas pero no del todo son mi debilidad... la Esther de Desvios..la Esther de W_SL
    la Esther de Intercambios...por cierto...ahora me doy cuenta que la mujer fatal siempre es Esther...no habia caido en eso...jajajaja...
    Grande tu Gemo.....Divina-Wilson

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  6. Nunca digas de este agua no bebere, q bien a entrado Julia l trapo jajaja
    Genial gemo. C

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  7. Genial!!!!!!! , disfrutando con esta historia y sus protagonistas....
    Gracias Gemo,


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