lunes, 5 de mayo de 2014

Mi cincuenta cláusulas 111


El nuevo encuentro íntimo entre las dos, acabo con ambas sentadas entre sabanas revueltas. Transpiradas y felices, Minerva había regresado a la cama con una de sus cámaras, extrañando a la magnate.

- Se me ha ocurrido algo, señora todo lo quiero saber- le dijo Minerva sentándose en sus piernas. Con ambas desnudas, con sus cuerpos mostrando la larga entrega de una a la otra, y las sabanas naturalmente desordenadas, era la imagen perfecta que quería fotografiar. Dejando la cámara a un lado, topo con la sonrisa de la magnate- No, déjate de jueguecitos, primero... ¿te ha quedado claro que esperaremos un tiempo  para tener una Minerva?- pregunto no fiándose nada de la cara de buena que Julia se esforzaba en poner afirmando con ella- ¿Y que me harás partícipe de todas tus inquietudes?- prosiguió con la misma respuesta, la de Julia sonriendo para comérsela enterita mientras afirmaba con la cabeza- Bien... Pues...ehm- titubeo. Si se retiraba un poco de ella, ante si tenia la modelo más sensual que pudiera tener. Julia despeinada y apenas tapada por la sábana- Cariño estas buenísima, podría emplear unas más bellas y elaboradas palabras, pero es que estas buenísima y esa vulgar expresión lo resume de maravilla.

- Cierto- volvió a afirmar la magnate provocando la risa de Minerva.

- Buenísima y muy creída, que todo hay que decirlo- bromeó con ella y sus intentos de atraparla. Pero con Julia había que estar en alerta o enseguida, la enredaba en húmedos juegos. Por eso la detuvo con la planta del pie y consiguió nuevas risas, Julia era adorable cuando dejaba salir su lado chistoso cómo en ese momento en el que gesticulaba con los ojos por lo desnudo que estaba el sexo de Minerva- No me sacio de ti, Minerva- imitó a Grey permitiéndose pavonear y Julia volvió a darle la razón- Jajaja, un poco de seriedad- pidió a ambas tomando su cámara retrepada. Julia se veía salvajemente bella, ideal para cómo quería fotografiarla. Ajustando el objetivo, continuó con la planta del pie en la cara de la magnate- Al principio, en nuestros breves encuentros o en nuestras picantes conversaciones, siempre me dejabas eh...- hizo una pausa eligiendo las palabras- caliente, muy caliente- sonrió contra la cámara viendo por ella, los ojos entrecerrados de Julia queriendo saber más- Siempre pensando en lo único- jugó con el pie en la cara de la magnate, aguantando sus mordiscos- Incluso has llegado a pedírmelo en más de una ocasión.

- ¿El que?- pregunto Julia habiéndose la despistada, mientras  saboreaba su pie. Cualquier centímetro de Minerva era digno de devoción.

- No te hagas...sabes que me refiero a...pues...a- nuevamente titubea con la mirada de Julia esperando la explicación completa- A darme a ti, yo sola- terminó por confesar y la mirada de Julia absorbió su deseo. Increíble el poder de esa mirada sobre ella.

- Oh...es tan hermoso verte, Minerva- confesión por confesión y Minerva que fue subida de golpe a su nube rosa. Solo Julia era capaz de ponerla a mil, mientras le decía algo tan bonito.

Inevitable entre ellas dos, la atmósfera de la habitación se fue cubriendo de deseo, pero Minerva estaba empeñada en fotografiarla cómo había pedido a pesar de las renovadas ganas por enredarse de nuevo con ella.

- ¿Es capaz de obedecer, señora Arango?- pregunto sin privarse de nada. Natural en ellas, podían excitarse deseándose, a la vez, que fotografiar aquello que quería.

- Aja- contestó Julia, apoyándose en el cabezal, dispuesta a consentirla- ¿Que quiera que haga señora Minerva?

El tratamiento de usted, que tantas veces las había llevado a encuentros plenamente satisfactorios, caldeaba aun más el ambiente. Viéndola retrepada, tan salvajemente guapa y complaciente, a Minerva le fue imposible no mojarse los labios, mientras su sexo hacia notar el deseo por esa mujer. La cuestión para Minerva era, ¿¿se puede fotografiar el carisma de alguien como Julia? Se puede acaso fotografiar su aura extremadamente sensual? Si quería llamarse fotógrafa, debía conseguirlo.

- Quiero que te acaricies, como cuando no estoy contigo- pidió mojándose aun más los labios y los ojos de Julia le advirtieron de la sonrisa de ésta- Lo doy por hecho, cariño- prosiguió al verla sorprendida, dándole normalidad.

- ¿Yo también debo darlo por hecho?- quiso saber la magnate intentado ir hacia ella y conversar, hacerlo mucho sobre ese tema.

- Jajaja, hemos dicho que obedecerías- la esquivo Minerva, disparando varias fotos.

- Aja...quieres que me toque- volvió su lado más erótico dejando congelada a Minerva tras el objetivo. Sus refinadas manos, tomaban vida en su propio cuerpo. Para Minerva era como ver a la Diosa Afrodita, autosatisfaciéndose a solo centímetros de ellas- ¿Así?

- Julia- murmuró Minerva con la garganta seca. En ella, ganó su lado de fotógrafa. Debía fotografiar a la Julia más sensual, por mucho que su sexo le latiera llamándola.

Fotografió su mano agarrándose un pecho, lo hizo con el pezón entre sus dedos, por igual con la palma de su mano abierta en su definido vientre, lo mismo con sus manos bajando el camino trazado por sus inglés, y lo hizo con la boca a medio abrir en placer de la magnate, cuando sus dedos colonizaron su sexo. Jadeando parada en esa última foto de Julia, no pudo apreciar como esta se movía y entrelazada las piernas de ambas, formando una perfecta tijera.

- Minerva- llamo su atención con la voz entrecortada, por el húmedo roce de sus sexos y no detuvo el movimiento de su pelvis, provocando que el roce fuese completo- Esto si es hermoso- dijo cómo pudo, cuando Minerva miro la unión de ambos sexos.

- Dios Julia- gimió moviéndose en conjunto para el disfrute de ambas, y antes de dejarse llevar por ese húmedo contacto, saco la última foto de esa noche.

Postura de amantes, que adoran el contacto real entre ambos sexos, las dos fueron malabaristas improvisadas, hasta que un orgasmo las atravesó, dejando a Minerva exhausta sobre Julia.

Los deliciosos instantes tras la nueva entrega, fueron sobresaltados por la voz de Elisa, el ordenador central de la casa.

- Guillermo de Urrutias, solicita video-llamada con usted, señora Arango. Lo hace á través de su nuevo ordenador central, Ambrosio.

Julia tras escucharla no pudo evitar rodar los ojos, Guillermo era tan esnob cómo para ponerle Ambrosio a su ordenador.

- Jajajaja- Minerva en cambio reía, no sabia si por Julia, por su padre, por la interrupción  o por la distinta voz empleada por Elisa.

- Aceptala- solicito Julia, queriendo acabar cuanto antes con aquello que a esas horas y con Minerva entre sus brazos, quisiese su suegro.

- No, Elisa- la rectifico Minerva, cubriéndose rápido con las sabanas- Que es mi padre, Julia- la apremio moviéndola para que saliese de la cama, aguantase el pavoneo de su padre por su nuevo jueguecito y regresará a la cama con un tazón de cereales, que le diera algo de azúcar después de semejante noche.

Julia obedeció de poca gana, ahora tendría que soportar a Guillermo y su Ambrosio. Con sólo una pequeña bata puesta y sin preocuparse de su peinado, bajo a la cocina y desde allí, acepto la video-llamada, mientras preparaba dos tazones de cereales con mucha azúcar.

- Joder Julia- escucho la voz histérica de Guillermo cómo saludo. Ver aparecer a Julia Arango, despeinada y en sólo bata, por muy nuera que fuese, impresionaría al más pintado- Dime que has estado haciendo ejercicio e ibas a la ducha...dímelo- le exigió maldiciendo que no existiesen leyes que prohíban la emancipación de los hijos del hogar paterno.

- Eh...- titubeo Julia- Correcto, así es- lo tranquilizó de palabra Julia. Pero que narices, era el quien llamaba para alardear de su nuevo ordenador. Le contesto eso, pero sonrió de lado, evidenciando la mentira.

- A lo que yo te llamaba. Mañana eres una simple bróker. ¿Podrás dormir o le digo a Ambrosio que te sirva un zumo de pikotas?- dijo con toda la intención y Julia se quedo con la caja de cereales a medio camino. Su nevera se estaba abriendo sola- Lastima, no tienes zumo de pikotas- se regodeo Guillermo, disfrutando de la indignación conseguida.

- ¿Has entrado en Elisa?- pregunto Julia olvidándose de los cereales.

- Incorrecto, entre en el Hogar de mi hija.

- ¿Me estas hackeando?- insistió no soportando la derrota o por lo menos, no haciéndolo con la cara de sobrado que mantenía su suegro.

- Incorrecto, te estoy demostrando que Elisa tiene fallos, pero claro...es una creación de Apple que tu has mejorado- se divertía  de lo lindo Guillermo, venciendo a la magnate-  Claro, claro...

- Acabo de hacerle el amor a tu hija- tiro a matar Julia y lo consiguió.

- Seras cabrona...dime que no ahora mismo- exigió Guillermo, queriendo borrar el deshazon que lo dicho por Julia le hacía sentir. Su princesa Minerva, su niñita.

- ¿Se puede saber que pasa aquí?- les pregunto a los dos Minerva, llegando a la cocina y ambos corrieron a echarse la culpa.

- Ha sido ella- la culpo Guillermo, desviando la mirada.

- Ha sido el- lo mismo hizo Julia, señalándolo.

Minerva tuvo que poner orden entre el dúo más picoso de la historia y calmados, consiguió mandar de vuelta a la cama a Julia, para a solas con su padre despedirse de él, mandándolo a la cama con su madre.

- Mañana a ver si le quedan fuerzas para llamarme- se fue diciendo Julia, provocando a Guillermo.

- Ja...quien ríe el último ríe mejor- alzó la voz Guillermo viéndola marchar.

- Papa- rápido lo llamo Minerva. Increíble como ese par se llevaban, como el perro y el gato, pero siempre buscándose.

- Jejeje, que bonita estas cariño mio. Gracias a Ambrosio, me puedes dar mi colibrí...hace mucho no me lo das- pidió olvidándose de la magnate. Su niñita se veía toda una mujer, aunque siempre seria su princesa.

- Papa jajaja- se sonrojo Minerva, asegurándose que Julia no los escuchaba. Iba a darle a su padre, un beso super infantil, que al final, la magnate si escucho parapetada tras la puerta.

Colibrí que al regresar Minerva a la habitación, la magnate pidió nada más verla llegar.

- O sea...no, ni de coña Julia. No te pienso dar un beso colibrí- sonrojada ante su padre y ahora ante Julia. Estar en medio de ese par, tenía sus inconvenientes.

- ¿Es un beso? Ahora lo quiero más.
 
 
 

4 comentarios:

  1. aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii gemitoooooooooooooooooooooooooooooo te amoooooooooooooooooooo
    brigoninha mais um

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  2. ¿Un beso colibrí a su padre? ¿beso infantil?, me parece que me he perdido!!!

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  3. .....ESA DIOSA DANDOSE ...ENTREGANDOSE...LLENANDO DE DESEO CADA PORO DE LA PIEL DE MINERVA...SUYA..MUY SUYA....¡¡IMPOSIBLE DESEAR MÁS¡¡¡¡¡
    ESTA HISTORIA ATRAPA...¡¡TANTO¡¡¡ QUE ES UN PLCER LEERLA ESCRITORA...SIIII
    GRACIAS.............

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