martes, 15 de abril de 2014

MI cincuenta cláusulas 105


Capítulo 16

El golpe sufrido en  la cabeza de Minerva precisó de un coma inducido. El golpe había producido un coágulo en su lóbulo derecho, altamente peligroso. Tras días en coma, Minerva fue despertada y en unos días más, recibía el alta para poder volar a España. La severa congelación de las manos de Julia implicó varios injertos de piel y que ésta precisará de unos guantes regeneradores con los que regreso a España. Ese fue el final a una increíble luna de miel. Todos y cada uno de los aventureros que habían formado el pequeño grupo excursionista, regresaron sanos a sus países de origen, incluido Isaac y sus Papas, con los que las chicas continuaron en contacto. La estancia por prescripción médica de las chicas en Nueva Zelanda fue compartida por los padres de Minerva y por supuesto, por la madre de Julia, Araceli.

De vuelta a Madrid y en su casa, ambas trataban de pasar los últimos días de baja médica como mejor podían. Incontables fueron las continuas visitas de las amigas de Minerva y sus parejas. Como el tiempo, que los padres de Minerva compartían con ellas.

La experiencia vivida en ese poderoso Monte, hizo regresar a la Julia más hermética. Mientras Minerva recibía a las consabidas visitas o mataba su tiempo, entre su pasión por la fotografía y la próxima reforma de la casa, Julia se encerraba por horas dedicada a su financiera, o en completa soledad en su gimnasio.

Numerosos fueron los intentos de Minerva por hacerla hablar o por lo menos, que volviese a entenderse con John. Pero todo eran evasivas y si insistía acorralándola, terminaban discutiendo. El tiempo junto a ella, le había servido para conocerla y al final, cayó en la única persona que la podía ayudar, Araceli.

Cuando Elisa, el ordenador central de la casa, anunció la llegada de Araceli, quiso ser ella quien la recibiera, pero su madre, protectora hasta el extremo no la había dejado y en tanto, era Adela quien la recibía, Minerva veía televisión con su padre.

- Jajaja- reía Gullermo disfrutando del programa de televisión "Jefe, infiltrado"- Vamos, no me jodas- exclamaba viviendolo en primera persona. Se trataba de una especie de reality, donde un jefe se hacía pasar por empleado en su propia empresa.

- ¿No lo habías visto nunca?- le preguntó Minerva al verlo tan sorprendido con la temática del programa. Ambos devoraban palomitas y Minerva presa de los nervios por Araceli y lo que hablaría con Julia, aun devoraba más. Tanto, que Guillermo tenia que hacer como Julia con sus cereales, protegerlas de las manos ágiles de su hija.

- Que va...pero, ¿como no se dan cuenta de que es su jefe? Esta trucado-mostró sus desavenencias con el programa televisivo y tendió el bol de palomitas a su hija. Nunca, había sido inmune a los morritos de su hija queriendo algo. Minerva no siguió su conversación y se limitó a devorar las palomitas esperando que en el salón entrase su madre con Araceli. Su extraño estado no paso desapercibido por su padre y al final, Adela regreso al salón, sola- Ven a ver esto cariño, un jefe que se hace pasar por empleado, ¿me imaginas haciendo algo así?- pregunto arrebatandole el bol a su hija. Ahora no sólo lo ignoraba Min, también lo hacía su mujer- ¿Que os pasa?- volvió a preguntar al verlas mirarse. Adela parecía querer calmar a Minerva de un "algo" que él desconocía y su hija, suspiraba volviendo a robarle el bol.

- Nada- le contesto Adela sin sentarse con ellos. Araceli simplemente le había saludado y a la vez despedido para marcharse directa al gimnasio- Araceli ha bajado al gimnasio.

- A ver si consigue subirla, no debe transpirar con los guantes, pero como ella lo sabe todo y todo lo hace como le da gana, pues así estamos- hablo Guillermo mirando a ambas, pero nada, su intuición parecía fallarle- ¿Me lo vais a contar?- se desespero sin servirle de mucho.

- Calla ya, gruñón- le regaño cariñosa Adela, sentándose entre ambos. Rápido Minerva se aferró a su brazo- Es su madre, esta en las mejores manos- consoló a su hija besándole la frente y desespero más a Guillermo.

- Contadme lo que sea- pidió fehacientemente.

- Que te calles- lo callaron ambas- Jajaja- disfrutando de unas risas por su indignación.

En la planta baja de esa casa, risas no había. Araceli había saludado a su hija haciéndola bajar de la extraña máquina que la mantenía colgada boca abajo y tras el saludo entre ambas, se limitó a mantenerle la mirada sin hablar lo más mínimo. Con la mirada de su madre clavada en ella, Julia se sentó para retirarse los anclajes de los tobillos. Una vez quitados, no disponía de un entretenimiento que la mantuviese a salvo de esa mirada.

- Estáis aquí sanas y salvas- hablo Araceli cuando lo considero oportuno. Los ojos de su hija estaban dejando de mirarla fijo y comenzaban a bailar por el gimnasio sin sentido-después de lo ocurrido me parece suficiente motivo para sonreír. Pero fijate, que llevo aquí un rato, y aun no te he visto sonreír- continuó en completa seriedad. Los ojos de Julia trataban de mantenerle la mirada, temblando- ¿Lloras ahora, aquí y conmigo?- directa a la yugular. Las ganas de llorar en Julia ya habían nacido, bastaba empujarla como ella sola sabía- Nos limpiamos llorando y me sonríes- prosiguió viendo como los ojos preferidos en el mundo para ella, los de Julia se aguaban- Llora, cariño...solo llora- concluyó acercándose a ella, para acunar su llanto. Desde pequeña así había sido, Julia se llenaba cómo una tinaja, y después, solo había que hacerla vaciarse cómo ahora lo estaba haciendo- Hiciste todo cuanto pudiste y por suerte o por lo que fuese, lo conseguiste- trató de animarla y Julia se aferró completamente a ella- Esto que has vivido, forma parte de amar. El miedo que sentiste a perderla enterrada en nieve, los días que estuvo en coma, ese dolor del que ni puedes deshacerte, el querer todo lo malo para ti...todo eso también es amar. No todo es cochineo y risas- busco el humor y por fin, entre el llanto de su hija sintió ciertas ciertas contracciones cercanas a la risa- Darte cuenta de cuanto y como quieres,  es bonito. Y no es justo que le eches las culpas por quererla...mira que eres retorcida.

- Jajaja, madre- más relajada y limpia, salió de su abrazo para mirarla sonriendo.

- La que te parió, si. Cincuenta y seis centímetros de niña y tres kilos ochocientos- siguió dándole normalidad y disfruto secando el rostro de esa niña, hoy mujer- Estas como para que te cuente, mi próximo viajecito- remató besándola repetidamente.

- ¿Que?- se recuperó al momento de escucharla, mientras su madre huía- ¿Que próximo viajecito?- insistió siguiendo sus pasos. Podía imaginar que sería con su amiguito astillero.

- Por favor, Julia. Somos personas adultas- se introdujo en el ascensor sonriendo. Adoraba los celos de su hija. Era como si esa mínima tontería, las uniera por siempre.

- Aun no ha venido a hablar conmigo- le dijo molesta Julia, subiéndose al ascensor con ella.

- Estuvo en Nueva Zelanda y estuvo aquí, nada más llegasteis- continuó defendiendo su amistad con el agradable,  simpático y caballeroso astillero.

- Pero no hablamos de ti- insistió necesitando una charla con el engreído astillero.

- Ay Julia. ¿Acabo de llegar y vamos a discutir?- fingió molestia, disfrutando de la atención de su hija.

- ¿A que planta quieren acceder?- se escuchó a Elisa y como siempre que esto ocurría Araceli se inquieto mirando a todos sitios.

- Habitación principal- contestó Julia, divertiéndose con los gestos de su madre- Elisa, ¿has visto una madre más hermosa que la mía?

- Nunca antes, señora- contestó el ordenador y a Araceli se le paso toda inquietud.

- Jejeje- se sonrió, peinándose coqueta- Muy amable, Elisa- contestó sonrojaba al ordenador mientras Julia la tomaba por los hombros profundamente agradecida- Me va cayendo bien el aparato este, fíjate.
 
 
 
 

5 comentarios:

  1. masssssssssssssssssssssssss gemito porque amoooooo esta história e todas a demais como alguém disse fica no seu aire kkkk te digo que você noa ficaria sozinha "A mi aire"
    brigoninha

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  2. gemito te falar a alegria que tive quando abri hj e tinha mi cinquenta clausulas foi imensa kkkk obrigada se for todos os dias não tem preço a felicidade

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  3. Julia se volvio humana al estar a punto de perder a su gran amor..ainssss
    ¿Si digo que a mi me ''pirraba'' la otra Julia tendre que salir corriendo de
    tu relato ESCRITORAZA...?..jjajajaja

    Grande de España tu Gemo...Y que se mueran los feos_as...

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  4. ainssssssss que manera de sufrir...
    quiero masssssssss artisstazaaaaaaaaaaaaaaaaaaaagraciasss

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  5. .....ESA JULIA QUE YA SABE....LO QUE ES AMOR..ESE QUE TE HACE VULNERABLE ...QUE TE HACE SENTIR QUE NADA TENDRÍA YA SENTIDO...ESE AMOR...DONDE DEJAS DE IMPORTAR TU..PARA IMPORTAR LA QUE TE ENAMORO¡¡¡ AMOR¡¡ QUE TE HACE SER..ESO..MÁS HUMANA..LO ES..CUANDO EL CORAZÓN SIGUE SIENDO LO QUE SIEMPRE ES Y SRÁ...INDOMABLE..¡¡¡...BLOQUEADA SE QUEDO AL PENSAR QUE LA PERDIA...¡¡TANTO¡¡ QUE HUBIESE QUERIDO ESE COMA CASI PARA ELLA...PARA NO TENER QUE SUFRIR ESA POSIBLE PERDIDA..
    SOBERBIO ESCRITORA¡¡¡¡ ¡¡ÚNICA¡¡¡ SIN DUDARLO ¡¡¡
    GRACIAS......

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