miércoles, 2 de abril de 2014

Mi cincuenta cláusulas 100


El cansancio por la labor como mecánicas quedó en nada, cuando consiguieron llegar al gran complejo campista, donde sólo tenían que aparcar la furgoneta en la enorme parcela reservada y utilizar las instalaciones de un no menos enorme tienda-modular a la que no le faltaba ni el más mínimo detalle para el reconfortante descanso. Una forma única y exclusiva de acampar, muy del estilo de ambas.

Fue Minerva la primera en correr a la ducha, mientras la magnate aprovechaba para ponerse al día respecto a su multinacional financiera. El paseo hasta la furgoneta para recoger su maletín, le resultó de lo más entretenido, un pequeño crío montaba en bicicleta o lo intentaba mirándola. El reto risueño del crío detuvo sus pasos y extrañada lo miro sin entender, hasta que fue el crío rodeándola con la bici quien le habló en inglés.

- Tengo bici...- encantado con su bici y los progresos con ella, utilizó a la magnate para vanagloriarse. Poco o nada acostumbrada a niños y sus juegos, la magnate frunció el ceño sin saber que contestarle- Tu no tienes, yo si- insistió el mocoso consiguiendo picar a Julia.

- No puedes saber si tengo o no- entró en el juego del niño, introduciendo las manos en los bolsillos. Podría tener bicicleta si lo quisiera y en cuanto saliese Min le preguntaría si ella quería.

- Pero yo si- volvió a insistir el crío, viéndose ganador en su propio juego.

- No tendré, pero se llevarla sin manos- golpeó la magnate dejándose picar por un crío que continuaba pedaleando en círculo. Nada acostumbrados a críos, no cayó en que éste querría ganarla como fuese.

- ¿Sin manos?- preguntó el niño y Julia le sonrió sobrada, provocando que el niño dejase de pedalear y se bajase de la bici- No se como dices, ¿me enseñas?- deseando saber cosas nuevas el crío le cedió la bici encantado y la magnate miro para todos lados. Estaba a punto de montarse en una pequeña bici sólo para callar a ese mocoso de sonrisa traviesa- Jejeje, ahora no sabes, ¿me estabas mintiendo?- las dudas de la magnate hicieron crecerse al crío y ella término por tomar la bicicleta dispuesta a subirse- Oh vaya...te queda pequeña.

- No importa- recogió como pudo las piernas y ante la mirada entusiasta del niño, probó la bici habituándose a ella.

- Jejeje, si sabes montar- aplaudió el pequeño trasto viendo el manejo de Julia con su bici.

- Por supuesto, tuve una cross- dio unos cuantos giros y cuando la tuvo totalmente controlada, provocó más aplausos del crío soltándose de manos- Jajaja, mira esto, chico- se exhibió y fue el propio niño quien le recordó que era su bici y que él también quería probar la pirueta. Ahora la encantada era ella, viendo como el pequeño lo intentaba sin éxito- Oh vamos, sólo suéltate. ¿Estoy ante un gallina?

- Jejeje, yo no soy eso...pero me da susto- le contestó el crío mordiéndose los labios por la emoción de lo que intentaba hacer y la magnate se quedo parada en ese gesto. Rubio, sonriente y se mordía los labios como Minerva. Tan estremecida por la imagen calcada a la de Min en nene pequeño, que no vio como el niño se soltaba y acaba estrellándose en el suelo, hasta que los lloros de este, le hicieron espabilar y correr a por el.

- Lo hice...me solté- decía el pobre crío tirado en el suelo con la bici encima. Pero el dolor del golpe que se había dado en una de sus rodillas comenzaba hacerse latente al tiempo que Julia llegaba hasta el y lo libraba de la bici.

- ¿Estas bien?- le preguntó sin saber como tocarlo o que hacerle, y el niño comenzó a llorar asustado por la sangre que manchaba su chándal- Vale, no hagas eso, no llores- le suplicó palpándolo insegura, mientras el niño comenzaba a llamar a su madre- Hey campeón, ahora mismo vamos con tu madre- le dijo tratando de levantarlo, pero el nene estaba dolorido y lloroso. Así, alzó sus brazos esperando que Julia lo tomase en brazos y lo llevase con sus papis- Ah ok, quieres que te coja.

- Si...Llévame a mi parcela, duele mucho- pidió siendo alzado y fue el mismo el que terminó por abrazarse al cuello rígido de Julia.

- Eres pegajoso- murmuró sintiendo una sensación extraña. Siempre rodeada de gente de poder, con una familia muy corta en miembros, podía decir que era la única o casi única vez que tomaba un niño en brazos y la sensación a pesar de su extrañeza, le hacía sentir bien. El niño, cariñoso y confianzudo ayudaba a mejorar esa sensación- ¿Cual es tu parcela?- preguntó al pegajoso que se limpiaba las lágrimas contra su nikki.

- No se- cansadito y dolorido, el pobre niño no daba para más- Por allí.

Con tan precisas indicaciones la magnate optó por la mejor solución. Que Minerva, más acostumbrada a niños, le limpiase la herida mientras ella llamaba a recepción. Con el confortable abrazo del nene, entró a la espectacular modular calmandolo, sin saber que Minerva la esperaba en una corta bata que nada dejaba a la imaginación.

- Minerva- exclamó regañándola al verla vestida así, y se giró con el niño en brazos.

- Pero...- sin reacción de palabra, Minerva buscó rápido con que tapar su lujurioso atuendo con un albornoz y entonces, reaccionó- ¿Que es eso?

- Un niño muy guapo que sabe manejar la bici sin manos- dijo queriendo  realzar el estado de ánimo del niño sin darse la vuelta.

- Pero..de...co...- titubeo Minerva intentando ver al niño, pero Julia la celosa, no se giraba con él en brazos- Ya estoy tapada- alzó las manos no pudiendo creer que la guardase de la mirada inocente de un nene y avanzó hasta ellos, tropezando con la imagen que fotografiaría una y otra vez. La de Julia con el pequeño en brazos. Julia pareció presentirla y ambas se miraron a los ojos las milésimas necesarias, para que sin hablarlo, a ambas les cruzara el mismo pensamiento. Pensamiento que a las dos puso extrañamente nerviosas. Pero el nene seguía ahí con una rodilla sangrando- Ay pobre....¿como te llamas?

- Isaac, soy el nene guapo que montó en bici sin manos- contestó el pequeño trapecista sin extrañar lo más mínimo los brazos de la magnate. Era "guay" estar subido tan alto en brazos de tan alta mujer.

- Jajaja- río Minerva, como ellos  encantada y fue otro escalofrío que sacudió a la magnate estremeciéndola. Pero la rodilla del nene seguía esperando una cura.

- Tienes que hacerle algo en la rodilla- pidió Julia oliendo inconscientemente el corto cabello del niño.

- ¿Algo? ¿Tengo que hacerle algo?- pérdida en la imagen de Julia con el niño, era como si preguntando y picándola, pudiera alargar el momento y que en sus adentros, esa imagen quedase guardada perennemente.

- Oh vamos...tu sabes más que yo de esto- se defendió la magnate y comprobado el buen olor del cabello, lo beso levemente.

- Esto...lo llamas esto...madre mía- se hizo cargo Minerva y ahora si, primo curar la herida del pequeño y avisar a recepción para que los padres viniesen a por él.

Simpático y confianzudo, no tuvieron ningún problema con él, para curarle la pequeña herida y esperar a que sus padres llegasen. Era un pequeño parlanchin, capaz de amenizar el sólo una noche. Sus padres estaban cerca y ya buscándolo, el rato se hizo corto para los tres y el pequeño Isaac consiguió la promesa de Julia de continuar enseñándole a montar en bici sin manos. Como el propio niño, los padres eran igual de afables y simpáticos. En poco más, ambas despedían a la pequeña familia y se quedaban paradas viéndolos marchar. Absolutamente paralizadas. Minerva aún en albornoz y la magnate con la misma ropa con que había llegado a Nueva Zelanda. Incapaces de moverse, Minerva con la imagen guardada de Julia asaltando sus dudas. No habían hablado de niños, ni a corto ni a largo plazo y Julia, estremecida por lo mucho que el niño se parecía a Minerva. Sin reacción, congeladas en unos instantes hasta que el ruido que provocaban el motor del jacuzzi, espabilaba a Minerva.

- ¿Cenamos en el jacuzzi?- preguntó tomándole la mano y Julia reaccionó mirándola fijamente. Tan fijo que necesito suspirar fuerte para que ambas se sacudieran el momento vivido- Julia- tuvo que nombrarla y la magnate ahora si, se abrazó a ella.

- Cenar Minerva en jacuzzi, me gusta la idea- dijo queriendo retomar su luna de miel sin nenes rubios de hermosa sonrisa.

- Jajaja bien, a mi me gusta seguir siendo tu plato preferido.

Decidido, en minutos ambas disfrutaron de una reparadora cena entre burbujas placenteras. Los siguientes días, las cenas serían a la luz de la chimenea, muchísimo más cansadas.



5 comentarios:

  1. Genial, está Julia es la bomba, y ese pique con el crío me ha encantado.

    Gracias.

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  2. ......ESTA DIOSA DEL DESEO....PUEDE PASAR DE UN EXTREMO A OTRO EN SEGUNDOS..¡¡¡SI¡¡¡¡
    .... GRACIAS.....ESCRITORA....

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  3. é fantásticoooooooooooooooooooooooooooo
    amo cada detalhe
    obrigada gemito
    brigoninha

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  4. aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ate chegar amanha de novo para mais ummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
    brigoninha

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  5. Creo que pronto tendremos bautizo...la superglamourosa y fascinante
    Julia quedo echizada por ese mocoso y su Minerva tambien...

    Como dice la Dama Celeste...Esa Diosa del Deseo esta descubriendo un mundo desconocido para ella....como el niño..

    Gemo...como siempre muy buen trocito...Gracias Escritora....

    Divina-Wilson


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