lunes, 24 de marzo de 2014

Mi cincuenta cláusulas 96


Make you feel my love, sonando en la propia voz de Adele. Un deleite para los invitados y la música perfecta para que la pareja tuviese su primer baile de casadas.

Entre bromas habían ensayado el baile en casa de Julia, sin decidirse por ninguna canción. En esos divertidos ensayos, Minerva había comprobado que el baile estaba entre las virtudes de Julia, aunque ella lo negase.

En esos funestos ensayos, los pasos se intercalaban con besos o caricias subidas de tono. En el que estaba siendo el oficial, los besos fueron sustituidos por sonrisas y las caricias por susurros íntimos.

Julia era plenamente consciente del hermoso regalo de Guillermo para con su hija, y durante el baile lo busco con la mirada. La vanidosa y su mayor contrincante, cruzaron miradas y sonrisas. Al fin y al cabo, ambos competían por lo mismo, la sonrisa plena de Minerva. Como un duelo de caballeros, Guillermo bajo la cabeza dándole a entender que tomaba las gracias que podía leer en su rostro.

Pero no fue a Guillermo al único que busco la magnate, no podía faltarle su madre. La misma que la miraba tranquila y orgullosa. Su hija había encontrado aquello en lo que dejó de creer cuando apenas era una cría, el amor incondicional.

Los últimos acordes de la canción las unió en un breve beso que provocó a su público, pero ya habían sido bastante demostrativas y aún, quedaba mucha noche.

Tras el baile y el agradecimiento de ambas a la cantante, comenzó la cena. Minerva apenas podía probar bocado, prefería saludar con la mano a aquellas primas lejanas que veía hoy después de mucho tiempo, o conversar con Julia, e incluso levantarse de su asiento más de una ocasión a requerimiento de sus padres. En una de esas ocasiones regresó y a la mesa de novias, ya le había sido servido el segundo plato de la noche. El alimento principal era carne roja y la magnate cedía gustosa al placer de devorarlo ante la cara de animadversión de Minerva.

- Prácticamente está vivo- se quejó sin querer mirar el plato de la magnate al tiempo que se sentaba junto a ella- Me duelen los mofletes de sonreír- prosiguió apoyándose en el hombro de la magnate.

- Pedí los dos muy poco hechos- le informó sonriente Julia y a medio bocado, espero la reacción que sabía de Minerva. Su desapoyo repentino de su brazo.

- ¿Los dos?- preguntó Minerva certirficandolo al ver su propio plato. El hilo de sangre bordeaba su plato, dándole un aspecto tétrico- No se como puedes comer esto- susurró apartando un tanto su plato.

- Sonríe- le pidió Julia divirtiéndose de lo lindo. Era la oportunidad perfecta para que Minerva probase por fin, un buen chuleton poco hecho.

- Jajaja, sino he dejado de hacerlo todo el tiempo- le contestó Min ajena a los planes de Julia. Por igual ambas sonrieron a la galería expectante y ávida de novias, para que a continuación, Julia cortarse un trocito minúsculo de la jugosa carne.

- Pensar en lo bien que siempre me sabe tu boca y ver que comes con ella, genera en mi una contradicción inmensa- le dijo Minerva observándola cortar con tanto primor el trocito de carne. Distinto, fue cuando la vio dejar el cuchillo-asesino y levantar el tenedor con destino, su boca- Ni en broma, Julia- corrió a decir, pero fue lo suficientemente cauta, para no dejar de sonreír, dando ventaja a Julia, quien protegió el hermoso vestido de Minerva con su servilleta, y como ella, tampoco dejó de sonreír.

- Observa la sangre y jugos en el plato. Esta en su punto exacto para que se convierta en el mejor de los manjares- adoro el plato Julia divirtiéndose por la cara de Minerva. Consciente de que los asistentes disfrutarían de verla ofrecerle tomar de su propio tenedor, insistió- Hoy no puedes hacerme el feo de no probarla, tu público lo espera.

- Estas siendo muy mala persona en este instante. Te aprovechas de la situación- busco tiempo y con él, no tener que probar el siniestro y caníbal, plato.

- Tu lo hiciste al hacerme bailar- rebatió Julia acercándole más el pedacito de carne- Esta jugosa, perfectamente sellada.

- Oh...nos queda mucho por bailar esta noche y sus jugos son lo que me dan...- no pudo continuar el pedacito de carne tocaba sus labios y si, su público aplaudía la romántica estampa- Te mato- murmuro  tras atrapar el pedacito de carne con su boca, dispuesta a tragarlo rápido y  Julia contuvo su risa fingiendo limpiarse.

- ¿Uhm? ¿Que tal?- preguntó disfrutando de como Minerva buscaba rápido su copa de vino, con la que deshacerse del sabor intenso a carne prácticamente cruda.

- Exquisita- contestó Minerva sonriendo contra el cristal de su copa. Juguetona se mostraba Julia y ella no lo iba a desaprovechar. Sin dejar de sonreír a la galería dejó la copa sobre la mesa y se giró hacia la magnate, quien alzó una ceja al verla sonreír traviesa, no había tiempo que perder y olvidando las advertencias de su madre sobre las demostraciones afectivas entre ambas, beso a la magnate profundamente, sorprendiéndola.

- ¿Quien es la mala persona aquí?

Entre besos, sonreír, cenar poco, sonreír, saludar, sonreír, la cena transcurría como en cualquier ceremonia nupcial. Fue antes de que las novias se retirasen para cambiar de vestido, que Hugo Davo tomo el micrófono, silenciando al salón.

- Buenas noches a todos, soy Hugo Davo y déjenme decirles que todos están espectaculares- saludó ganándose la atención de todos y de la pareja protagonista en particular- Creo que no hay nadie en este salón, que no haya escuchado a Araceli...perdón Leli- hizo una pausa para reverenciar a la madre de Julia- decir que por fin colocamos a Julia- señaló a la magnate, haciéndola buscar refugio en Min y sus risas- Yo tengo mi propia opinión respecto a tal hecho, el mérito no ha sido casarla, el mérito es hacer que Julia deje de trabajar por días. La trabajadora incansable, la luchadora nata, de la que todo lo aprendí, hoy tiene un gran motivo para dejar sus finanzas y disfrutar de la vida. Sabes cuanto me alegro por ti y sabes cuanto te quiero. A ti Minerva, sólo puede decirte que ha sido un auténtico placer conocerte y que mientras la sigas haciendo pasar vergüenzas, me tendrás como tu mayor fan- concluyó buscando un toque de humor y prosiguió despidiéndose- Y ahora, que empiece la juerga.

Hugo no fue el único que tomó el micrófono para ofrecer unas palabras a las novias, los amigos más cercanos también lo hicieron, así como familiares.

La división de la ceremonia, vino de la mano de un pequeño espectáculo para los asistentes, mientras las novias se cambiaban se vestido y entonces si, comenzaría la fiesta, como había pedido Hugo. Minerva fue acompañada por su madre y amigas, mientras la magnate lo hizo con la propia.

La más rápida fue la magnate, sin poder estar a solas con Minerva, prefirió no demorarse mucho, y tampoco es que su madre la entretuviese. Araceli parloteaba incansable, sobre lo bien que todo estaba saliendo y lo guapísimas que iban las dos, a parte de devorarla a besos.

Así las cosas, Julia llegó vestida con camisa clásica remangada de seda en marfil y falda larga ombre blush con dos columnas de encaje en los laterales, al nuevo salón dispuesto antes que Minerva y una imagen acaparo toda su atención. Era la de Fátima, con un nene en brazos.

Sin pensar en nada, la magnate se acercó hasta ambos y confirmó que era el mismo pequeño que había interrumpido a Min en el pasillo hacia ella. Fátima la recibió sonriente, no hacía falta mucho para ver como se derretía por el pequeño. Pero la magnate estaba más preocupada por la cara manchada de chocolate del rubio niño.

- ¿Esta confirmado que tenga padres?- le preguntó a Fátima con humor y no pudo evitar la cara de asquito, cuando el nene apoyo su cara manchada en la de Fatima.

- Jajaja, es de Maika, una de las primas de Min- le explicó Fátima y enseguida Julia ubicó al niño, al tiempo que pedía a un camarero "algo" con lo que limpiar al nene- Caye y yo, nos lo estamos pensando- prosiguió besando la frente del niño y Julia alzó una ceja pensativa.

- ¿Tener uno de estos?- preguntó señalando al nene y Fátima río por la expresión usada afirmandole que si. En esas, el camarero llegó con un "kit" de limpieza infantil y Julia sonrió a Fátima- Mejor ir ensayando- le dijo mostrándole la bandeja entre risas. Ninguna sabía, que en la entrada de la carpa, Minerva detenía su entrada con la vista anclada en ellas y fue el camarero, quien avisó a Julia de que la novia había llegado.

Julia pronto dejó de prestar atención a Fátima y el pequeño para recibir a Minerva, espectacularmente vestida con un vestido de corte sirena en mikado de seda con encaje flotante de peonias y orquídeas hasta el cuello, acentuado por una tabla plisada superpuesta de rosetones de organza en la falda color blush, sandalias Manolo Blahnik a juego.

Cuando llegó hasta ella, Minerva continuaba mirando a Fátima y Julia, así lo advirtió. Tomándola de la mano, despertó a Minerva, quien al momento contestó a su sonrisa con otra.

- Es un mocoso lleno de mocos- le dijo Julia subiendo los hombros.

- Jajaja, ¿así defines a un niño?
 
 
 
 
 

2 comentarios:

  1. que deliciaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa tudo gemito
    brigoninha

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  2. .....CUANDO EL AMOR LLEGA Y HACE DE GAVILANES PALOMAS...PERO SIN DEJAR DE SER NUNCA BRAVAS...ESA ES JULIA...NO PIERDE NUNCA..NUNCA...LO QUE ES UNA DIOSA DE LOCURA...PERO SI DA PASO A ESE AMOR SOLO PARA HACERLA MEJOR..MUCHO MEJOR...
    ESCRITORA...TIENE TAL MAGNETISMO ESTA HISTORIA QUE TAL PARECE QUE ESTE HECHA PARA QUE EN CADA LETRA LA EXCITACION LLEGUE AL MÁS ALTO NIVEL....SIIII¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

    GRACIAS........POR ¡¡TANTO¡¡¡

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