lunes, 10 de marzo de 2014

Mi cincuenta cláusulas 91


Los nervios propios del evento al que todos asistirían participando con suma emoción, provocó que el grupo de amigos de la pareja se quedase en un pequeño salón del Palacio. Recogidos y en confianza, conversaban de todo y nada, sin prisas, ni apariencias, entre bromas.

Como era de esperar, las bromas sobre el regalo fueron muchas y en apariencia, la magnate las encajaba. En un momento de la noche, dejó a Minerva charlando con sus amigos y busco soledad junto a uno de los muchos ventanales. John, en ese evento como amigo, no podía dejar de lado su lado más profesional y observó a la magnate sonriendo por dentro. Julia había dejado de ser la mujer inescrutable para convertirse en un libro abierto, donde él podía leer cómodamente.

Al poco, ni si quiera busco una excusa, bastó mirar a Julia para que Manu entendiese que iría a charlar con ella. Cuando lo hizo, Julia siguió mirando por la ventana como si no se hubiese percatado de su presencia.

- Son bromas entre amigos, una forma más de destacar tu regalo- dijo rompiendo el silencio entre ambos y no le preocupó que Julia se le tensionasen las mandíbulas. Poco dada a las relaciones personales, todo lo vivido en días y los próximos que vendrían, debían tenerla sin saber muy bien como encajar lo sentido. Por eso continuó hablando, llevando la conversación a donde quería- Mañana te casas con ella, y ahora es cuando te cuestionas, que vales, que tienes para ofrecerle y unas cuantas preguntas más que lo único que consiguen es que pierdas seguridad en ti misma. Son cosas del amor- concluyó de momento buscando un punto de humor. Julia rodó los ojos, indicándole que no iba mal encaminado- Al final es bien sencillo, se enamoró de quien eres, no de quien por unas inquietas mariposas querrías ser- ahora si concluyó, dispuesto a dejarle tiempo y que fuese ella la siguiente en hablar. Transcurrido el necesario para que Julia buscase las palabras más acordes terminó hablándole en confianza.

- No siempre puedo tapar mis carencias con regalos. Este ni siquiera fue romántico. Le he regalado un edifico, ¿para el aniversario elegiré un banco?- habló mostrando las dudas que la asaltaban sin compasión en los últimos días- No siempre quiero salir de noche y a veces me disgusta llegar a casa y que estén sus amigas y todo, a pesar de saber cuán importantes son para ella. Si sumo,

- Es que no debes sumar- la interrumpió John enterneciéndose. Julia Arango se destapaba de frente como cualquier otro ser, asaltado por las dudas propias de quien no sabe manejar afectos sinceros- Esto no es una de tus operaciones financieras, donde uno de tus asesores te presentan una tabla de balances con los riesgos perfectamente expuestos y tú decides, que tanto por ciento arriesgar, para poder ganar un tanto por ciento mayor. Minerva es una persona y en términos que tu manejas, es un interés variable que fluctúa según las circunstancias. Muchas de esas noches que llegas a casa esperando su sola compañía por el asco de día que has tenido, seguro que a ella le apetecía lo mismo, solo estar contigo. Pero cuando nos rodeamos de personas donde fluye el cariño mutuo, aceptamos que estaremos en las buenas y en las malas, todo lo que no sea por basado en esa regla, deja de ser sincero. Si a sus amigas les ha apetecido visitaros una noche, por igual os apetecerá a vosotras hacerlo y puede, que esa visita tampoco fuese bien esperada. Todos tenemos ascos de días, en los que solo quieres llegar a casa y encerrarte entre tus piernas preferidas. Basta hablarlo. Llegas a casa y están, no te apetece ¿que haces?

- Ser educada, John- contestó Julia sin la necesidad de tan siquiera planteárselo, provocando la carcajada inmediata de John ante su mente cuadrada y estricta.

- Jajaja...se puede ser educado, llevarte a tu pareja a la cocina y decirle, Minerva estoy cansada y bastara para que ella lo entienda. Yo lo hice el viernes cuando vinisteis todos a cenar.

La conversación con John prosiguió por los mismos derroteros. Al final Julia Arango no era mas, que la todopoderosa mujer, que se asusta ante un sentimiento que acapara toda su vida, sin que sea un mero numero.

A Minerva la conversación entre ambos no le paso desapercibida, estuvo atenta a ellos, tratando de descifrar lo que estuviesen hablando por los gestos y posturas de Julia. Tuvo varias intenciones de aproximarse a ellos con cualquier excusa, pero termino por respetar la intimidad de Julia. Y para quien no paso desapercibido ni la conversación de unos ni la atención mal disimulada de Minerva, fue a Manu, quien tomo asiento junto a ésta.

- ¿John alguna vez te cuenta de lo que hablan?- le pregunto a su amiga, viendo como sus amigos conversaban sin prestarles atención.

- No...solo veo cosas, atenciones, Julia es mas que una paciente. Yo creo- se aproximo aun mas, buscando la intimidad mas absoluta con su amiga- para John, Julia es como una espiguita clavada. Creo que tu chica hasta abrirse a él, lo mareo bastante.

También los cuchicheos a baja voz de ambas, duraron un poco más, el tiempo justo para Julia y John retornaran al grupo. Una nueva ronda de copas y a dormir, fue el plan acatado por todos. Al día siguiente una boda se celebraba y eran más de la una de la noche y seguían entre confidencias y risas.

El ambiente y la mano de Minerva, incansable regalandole caricias, relajaron a la magnate, quien participo de las conversaciones, no sin esperar que Minerva diera la noche de ambas por terminada. En un momento, Hugo y Marga no pudieron evitar las risas entre ambos mirando el móvil de Hugo, mientras este le susurraba- Llega en cinco minutos-. Todos escucharon el comentario y más de uno preguntó interesándose, pero las respuestas fueron mas risas.

- Eres...- dijo Julia adivinando en la forma de mirarla de Hugo, que algo tenia ella que ver en esas risas- Ese edificio vale millones de euros y es

- Mio- la interrumpió Minerva, provocando la risa de todos- Ahora puedo decir, soy fotograba y tengo un Edificio en el centro de Madrid al que fotografiar cuanto quiera- continuo de humor no sin observar la reacción de Julia que sonreía sincera.

- Sin duda, erré. Debí elegir el yate de treinta metros de eslora. En él podrías haberme fotografiado cuando quisieras- prosiguió la broma y disfruto, riéndose de su propio regalo.

- Uy...eso pienso hacerlo con o sin yate- le coqueteo Minerva tomando su barbilla. Aun seguía siendo sumamente especial ver a Julia departiendo con sus amigas.

No pasaron ni los cinco minutos anunciados por Hugo, cuando éste se incorporó y marcho hacia recepción, donde el servicio de paquetería urgente, traía una parte del lazo usado para adornar el tan mencionado Edificio de Correos. Con él dispuesto sobre sus hombros, regreso al salón donde Julia enseguida rodó los ojos y busco el cuello de Minerva para esconderse de las nuevas mofas que surgieron instantáneas.

- Me encanta cuando mueves los ojos así- le dijo Minerva en confidencias, y el buen rollo del grupo, la gracieta del lazo, la caricia constante de los dedos de Minerva sobre su mano, hicieron ver a la magnate, que el dichoso lacito del cansino edifico, podía ser la oportunidad perfecta para hacer lo que realmente llevaba rato apeteciéndole. Llevarse a Minerva para disfrutar su ultima noche como novias. Dándole un beso de la mejilla se incorporó con su habitual seriedad, amedrentando un tanto a Hugo. Con soltura y elegancia se apropio del lazo y se lo anudo a su cintura abriendo los brazos a continuación.

- Su regalo ha llegado, señorita Minerva- dijo a voz alta ofreciéndose como regalo y el brillo en los ojos de Minerva, bastó. Haciendo bueno el dicho de ande yo caliente ríase la gente. Podían silbarla, seguir gastando bromas siempre con la mejor intención, que sus brazos acogían a Minerva y comenzaba a caminar con ella, despidiéndose del resto.

- Me ha sobrecogido señora Arango, es usted capaz de reírse de si misma- le dijo Minerva dejándose llevar por su gris y ardiente mirada.

- Bueno, no hay porque acostumbrarse a tal cosa, señorita Minerva.

- Jajaja
 
 
 



5 comentarios:

  1. aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii como amo este fic, obrigada gemito

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  2. como me encanta esta historia!!! la voy a echar de menos cuando acabe!!!!

    Cris

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  3. N QUERO Q ACABE NUNCA, IGUAL QUERIA Q VOLTASSE WILSON S/L, E SEMPRE OS WILGARCIA KKKKK AMO E TEM MAIS

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  4. .......''''' SE ENAMORO DE QUIEN ERES....NO DE LO QUE QUIERAS AHORA ...'''''.....ESO ES....NO ES NECESARIO UN CAMBIO...SOLO EL SABER AQUELLO QUE NO DAÑARA DE LO QUE ANTES ERAS A QUIEN AMAS AHORA...SENCILLO...LO IMPORTANTE MOSTRARTE TAL CUAL ERES...
    ESO TENDRA JULIA QUE INCULCARE POR ELLA MISMA...PORQUE QUIEN LA AMA NO NECESITARA MÁS..
    ME SIGUE ENCANTANDO EL PODERIO DE ESTA DIOSA...ES ABSOLUTAMENTE DIVINA HASTA CUANDO SE SIENTE FRAGIL.
    ....GRACIAS.........

    ESCRITORA SIGUES ESTANDO SOBERBIA...¡¡SI¡¡¡..SELLO DE CALIDAD..LLEVAN ''TUS LETRAS''

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  5. me vuelven loca éste para en todos los sentidosssssss
    gracias ARTISSTAZAAAAAAAAAAAAAAA

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