miércoles, 22 de enero de 2014

Mi cincuenta cláusulas 74


Julia cerró el abrazo sobre Min, atrapándola contra ella. La magnate sollozo escondida en su cuello, hasta que Min consiguió saltar y enredar sus piernas en la cintura de Julia.

- A mi princesa interior, le encanta que nos tomes así- susurro Minerva buscando el cara a cara con Julia. Sabia de sobra como superar el momento tan intenso vivido y la magnate ante sus palabras la miro, alzando una ceja- Si...es tu mayor fan- prosiguió consiguiendo el sensual ruede de ojos de Julia- y digamos la más...- dejó la frase a medias, deseando que Julia la completara.


- ¿Caliente?- preguntó jugueteando con las manos en la baja espalda de Min.

- Si- contestó disfrutando de la calor que las manos de Julia le proporcionaban- Ya sabes...le encanta vestirse para ti con ajustados corpiños- provocó acercando sus labios a los rotos carnosos de Julia. Estaba claro, su princesa interior, aquella de la que hablaba, tomaba el control.

- Muy ajustados-exigió Julia, dejándose llevar por la pasión. Sus manos cosquillearon encantadas de volver a acariciar la deseada piel de Minerva, esquivando sus cortos pantalones. La caricia de los labios de ambas, hizo suspirar a Minerva.

- Y le pone muy...muy caliente, que la amordaces y hagas con ella, lo que quieras.

- Minerva- pronunció Julia atrapando los labios de Minerva, comenzando un beso que empezó suave y subió de intensidad en cuanto el deseo se abrió paso entre ellas con ímpetu. Ímpetu que llevó a Julia a buscar apoyo en la pared. Cuando la espalda de Minerva chocó en esa pared, abrió los ojos y gimió encendida. Las largas manos de Julia estaban en su húmedo sexo con sello propio. Julia Arango.

- Julia...espera...espera...yo quería más hablar y menos follar- dijo sin dejar de comerse los apetitosos labios de Julia.

- Estamos hablando- rectifico Julia, abandonando su boca camino de su cuello. Volvía a tenerla para ella. Su calor, sus besos, su humedad, imposible así, detener las ganas de poseerla. Valiéndose del apoyo, estiró el torso de Minerva, buscando su pecho después.

- Dios...es bestial lo que haces conmigo- confesó cediendo al inmenso placer de ser poseída por esa mujer.

Reencontrándose en su mejor terreno, ninguna escucho los toques en la puerta y el carraspeo de un joven, que al reconocer a Julia, volvía a carraspear dándose la vuelta para no verlas.

- Julia...Joder- término por quejarse el joven.

- ¿Hugo?- preguntó sorprendida Julia, sin variar un ápice su postura.

- Davo...así me pusieron. ¿Puedo girarme?- preguntó con un toque de humor mirando la puerta. De pronto los gemidos se modificaron a protestas de una dulce voz.

- No- elevó la voz Julia. La americana de Minerva había sido abierta y su boca estaba ardientemente entre abierta. Una exquisita imagen que no quería compartir con nadie.

- Julia la mano- le regaño Minerva. Una de las manos de la magnate, continuaba apretándole la teta, a pesar de haberla bajado al suelo.

- Esa voz tan sumamente dulce, no puede ser más que de Minerva De Urrutias, estaba deseando poder conocerte- piropeo Hugo divirtiéndose. Los ojos de Julia, seguro lo estaban atravesando.

- Eh...¿encantada?- preguntó Minerva dudando. Julia le arreglaba el traje con el ceño fruncido, hasta que escuchó la pregunta y la miro nuevamente con la ceja alzada- Parece simpático- dijo buscando lo que obtuvo, Julia atrapó su boca en un ardiente pero breve muerdo. Tocaba callar a la princesa interior, conocer al tal Hugo y ocuparse de la malvada Victoria. Aunque esta Julia, atrayente como la del principio y con un aire más juguetón, se lo pusiera difícil, guiñándole un ojo al contemplarla presentable- Creí superados los celos.

- Yo los pantalones cortos- bromeó Julia mordiéndose los labios mirando los pantalones protagonistas.

- Ejem...chicas continuo aquí.


Una vez ambas espabilaron bajando de su particular nube y hechas las presentaciones, Hugo fue el protagonista del encuentro. De gestos cuidados calcados a Julia, preguntó por su Tía y agradeció a las dos la atención prestada. A ojos de Minerva, Hugo hablaba y trataba a Julia con verdadero cariño, entre ellos debía haber un vínculo más allá del parentesco con Victoria.

Tiempo más tarde, de regreso a la casa de Julia en su coche, Minerva pese al cansancio, jugaba con la mano de la magnate, mientras ésta conducía.

- ¿Hugo tiene una relación estrecha con su Tía?- preguntó queriendo saber y las mandíbulas de Julia tensionándose no le dieron miedo al recordar el pequeño incidente, cuando aún estaban en la Clínica con Hugo y una de las enfermeras insistió bastante en que Julia tuviese lo que necesitase- Se parece muchísimo a ti- envalentonada, provocó a la magnate. Julia dejó de apretar mandíbulas para mirarla- Jajaja, recuerda que ahora dices no ser celosa...Juliaaa- protestó al recibir un muerdo demasiado posesivo de Julia.

- Uhm- se relamió Julia con gusto y su mirada felina, despertó a la princesa interior de Minerva- Prácticamente ha crecido conmigo. Sus padres fallecieron y Victoria asumió su custodia.

- Ya- contestó en un hilo de voz. Otra vez Victoria- Pobre chico.

- Estuvo conmigo hasta su mayoría de edad, después estudio en Estados Unidos. Lleva apenas unos días en Madrid- le explicó Julia sumamente relajada. La sola presencia de Minerva junto a ella, el contacto entre sus manos, su olor llenando el coche y a ella misma. Simplemente Minerva a su lado, tomando su mano- A Victoria no le gustan los niños... sus ruidos y alborotos, su natural desorden, sus horarios...fue más fácil y práctico que Hugo estuviese conmigo.

Las explicaciones dadas en un primer momento congratularon a Minerva. Julia se abría para ella, pero su princesa interior se había afilado las uñas y tener conciencia de la relación más que de cama de Julia con Victoria, propiciaron que se mostrase poco condescendiente.

- Ahora me vengo a enterar que prácticamente criasteis a un hijo...esto es...- se quejó soltando la mano de Julia. De repente prefería mirar por la ventana que mirar a Julia, a pesar de hacerlo con temor de que regresara la Julia más cerrada.

- Es difícil...me es difícil explicar una relación que en verdad no fue.

- Si hasta criasteis a un niño, Julia por favor....para el coche- exigió queriendo zanjar el tema Victoria de una buena vez y se sorprendió cuando Julia obedeció sin más- Entiendo que- se peino buscando calma. Los ojos de Julia se mostraban medio avergonzados y eso a su princesa interior, le provocaba arañar- entiendo que fue tu primera mujer...que en cierta forma pues...no se...fueseis compatibles...y ella se aprovechara de ciertas cositas tuyas, ¿pero un hijo? No se Julia, cuando pensabas hablarme de Hugo?
 
 
 
 
 
 
 
 
 

3 comentarios:

  1. quero essas duas juntas em todos os sentidos, que nada atrapalhem elas merecem ser feliz e essa vitoria era e é uma egoísta que não merece nada e nem consideração

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  2. quiero mássssssss porfaaaaaa una excepcion y doble o triple porfaaaaaaaaa
    ME FALTAN PALBRAS, no se como expresar como me siento al leer ésta historia
    GRACIASS ARTISSTAAAAAAAAAA

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  3. ........ Me sigue fascinando cada uno de los ''momentos'' de estas dos ...y esa Julia sigue eclipsando al mismisimo sol...siiii¡¡¡¡¡¡
    GRACIAS¡¡¡¡¡¡¡¡

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