martes, 17 de septiembre de 2013

Encuentros 43


Encuentros, que se sucedieron y nos llevaron cogiditas de la mano al presente. A este presente, que me hace aminorar mis pasos, en esta la notaría de mi morena ojos miel.

La diferencias de nuestros pisos era abismal, por aquellas. El mío pequeñito y estrechito, el suyo grande y amplio. Pero al final, como aquella noche, ganaba el pequeñín y coqueto.

Regrese del trabajo, cargadita de mala leche. Mi jefa es una odiosa, buena para nada, que te carga y carga, como si fueses mula y después, las medallitas para ella. Además, no había tenido mi momento de desahogo con Miranda, ella también había tenido una tarde completita. Tardísimo íbamos a salir ambas y yo madrugaba al día siguiente. Obvio, no podríamos vernos hasta el día siguiente. Digamos, que llevábamos un semanita de poco dormir y podíamos aprovechar la pequeña separación para descansar.

Suena bien y a niñas responsables, pero una vez aparque mi chiquitín y subía para mi pisito, sentía en el estómago el pellizco típico de...hoy no tendrás a tu morena. Ay, más tonti me ponía y pongo, cuando por algo no la puedo tener, que no me aguanto.

Pues, más mala leche tenía. Apenas salude a mi vecina, no estaba yo para escucharla hablar entusiasmada de su último postre conseguido con la Termomix y si tenía muchas, de desvestirme, ducha y tirarme al sofá. Eh...a comer guarrerias, si. Que todo hay que decirlo, ains.

Entré, lance el bolso al sofá y un- Auch, coño- me dio la vida. Miranda estaba en mi sofá, encontrármela allí, con mi mantita suave, mi mando de TV, mis clanquetas de casa, mi vaso, mi plato y mis chuches....uff...fue demasiado para mi.

- Me he quedado medio dormida- me dijo Miranda, con la voz tomada por el sueño y yo seguía ahí de pie como pava, emocionándome. De pronto, el pronombre posesivo mi, tan usado con mi Miranda, perdió valor. Quería que fuese nuestro sofá, nuestra manta y nuestro mando. Las chuches, jejeje esas siempre serán mías y las chancletas, que ella tiene un número más de pie y me las ensancha.

- Miranda- la llame y negaré haberlo hecho como lo hice. Con voz moña total.

Porque si me encantó el anterior encuentro y el descubrimiento que me supuso, aprender a cocinar decentemente, este nuevo encuentro, me estaba suponiendo un descubrimiento aún mayor.

- Jajaja ven aquí. Si es que eres mu chica- jejeje mi Miranda, que me entiende como nadie.

Si me desvestí y lo hice ahí mismo. Y no, esta vez no le hice la barra. Ups, sólo pensar en la barra, en las cositas que estoy aprendiendo hacer en ella y en lo que le gusta a mi Miranda, mi cosita pues...pero no, que yo venía muy irritada, así que, me desnude rapidito y en sólo braguitas, me deje caer junto a ella.

Sus brazos rápido me acogieron, su cuerpo caliente, pronto me dio calor, sus besos me hicieron ir olvidando el mal día pasado y cuando me recosté sobre ella y cerré los ojos, un dulce aroma, me atrapó. Es así, como huele mi hogar. Una curiosa mezcla, entre el ambipur, el perfume de Miranda, el mío, y el de nuestra ropa.

- Ya pensé que no te veía- emocionada en ese momento por ese aroma, hable sin abrir los ojos y me pegue aún más a ella. En otro momento menos intenso, Miranda hubiese protestado, tipo- Gordiiiii- jejeje pero ahora no lo hizo, sólo suspiro y me beso en la cabeza.

- Uhm- y fue muy clarividente. Vamos que si.

- ¿Uhm?

- Pues que....yo necesito más, Dani. Pero entiendo que tu estas reencontrándote, viviendo independiente como nunca antes lo has hecho y me parece un poco egoísta, que por querer tenerte todo el día pegadita a mi, prescindas de todo eso.

Me dijo, ahora si mega clarividente. Porque mi Miranda es más de dar fe que de hablar, pero madre mía, cuando lo hace, es imposible no mirarla con los ojitos bien rojos y emocionados. Ay, como pedí y ordene que mis ojos la mirasen como nunca y por cómo ella, respondía a mi mirada, creo que si lo hicieron.

- Me estás diciendo que...que...que....ay cariño

- Jajaja ¿que?

Y facilito es, cuando quieres como nos queremos, dejar de tartamudear, para comerte a besos, mientras mil planes de convivencia, se empiezan a tejer.

- Dani, ains...¿dime que algunos de esos dulces son para mi?- una de las administrativas que trabajan con mi chica, me saca de mis pensamientos y me recuerda, que llevó doce palmeras de chocolate que esperan, ser comidas.

- ¿Miranda?

- Reunida, ven a mi despacho y tomamos un café. Bueno, te para ti.

Jajaja y me da risa, y Mari se ríe extrañada al no poder entenderme y es que, esto no es un dejavu...es algo más, o mejor dicho, es otro encuentro.

7 comentarios:

  1. Difícil de leer ya que no se distinguen las letras del texto del fondo.
    Deberías ponerla en blanco o clarear el fondo


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  2. el color chulo,chulo, pero se lee muy mal.En dos dias me dejo los ojos aqui.Por favor,si se puede cambiar....

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  3. vaya,ahora si,mucho mejor.Tus escritos bien,los comentarios siguen leyendose forzando mucho la vista.

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  4. ....GRACIAS POR AQUÍ TAMBIÉN POR ESTE BONITO CAMBIO..ES DE AGRADECER EL TRABAJO QUE UNA Y OTRA VEZ HACÉIS...

    Y A TI ESCRITORA POR ''ESTE ENCUENTROS''...ESA DANI NO PUEDE SER..MÁS TIERNA EN MOMENTOS COMO LOS DE HOY..

    CELESTE-NEGRO

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Genial. Ahora se lee todo muchísimo mejor.
    Todo ha quedado perfecto.

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  7. QUE PASADAAAAAAAAAAAA ARTISSSTAZAAAAAAAAAA

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