lunes, 23 de febrero de 2015

Emergencias 135


En la central de Segovia, la experiencia de Susana le había válido para que tanto ella como Karla, estuviesen presenciado toda lo que se estaba organizando con tan poco provechoso. Con las transmisiones caídas, lo último que se había podido escuchar de los equipos cercanos al pico donde se encontraban los imprudentes escaladores, era la alarmante noticia de que el helicóptero había caído, sin más especificaciones. Y a eso justamente es a lo que se agarraban esperanzadas Tía y sobrina. En el rescate estaban participando dos helicópteros, el del equipo de montaña de la Guardia Civil y el sanitario del 112. Vale, en principio la solución habría sido tan fácil como ordenar la salida de un nuevo helicóptero que comprobase lo que diablos hubiese ocurrido, pero la fuerte tormenta con endiablada ventisca, no permitía tal solución. La única era en la que trabajan en esa Central con la ayuda de Susana, conseguir que las transmisiones volvieran a funcionar vía satélite. 
- Inés coño...tú lo sabes, conecta al puto satélite- era el pensamiento de Susana mientras los equipos técnicos trabajaban bajo presión. Normal, si el delegado de gobierno de turno no paraba de tocarles los cojones temiendo que la noticia saltase a los medios sin que ellos tuvieran datos fiables que ofrecer. Apenas llevarían unas horas ahí y Karla debía reconocerse agotada. Por un lado la angustia de saber a Inés en peligro, por otra estar muriendo de orgullo por el ahínco y capacidad con la que su Tía prácticamente se había erguido como la jefa del cotarro y por otro Lucía y sus llamadas y mensajes queriendo noticias para Pedraza. Y justo ahí en Pedraza, también podían reconocerse agotadas. 
Marina escarbaba entre cualquier contacto alguna ayuda o solución posible tirando de cargo, mientras que Lucía era el enlace con Segovia, y Xavier ayudaba encargándose de los nervios de Laura y del pequeñajo de la casa. Éste era el único que sonreía protegido por su niñez.
Dichosa ésta que le permitía estar gateando con sus recién estrenados 10 meses por la que sería su habitación en poco tiempo más. Con Papi mirándolo y todo atento a él, se desgastó enseñándole a Papi sus progresos. Como levantarse agarrándose a la cuna y señalar desde ahí las alas colgadas en el techo.
- Uh...uh...el nene- balbuceaba el crío derritiendo a su Papi que en cuánto vió las alas famosas de las Merino en el techo, se fue a por él, para sentarse a su lado.
- Son del abuelo Roberto, ¿tu también las quieres?- preguntó por preguntar sabiendo que Ito empezaría a dar saltitos nervioso como empezó a hacer- Jajaja el nene, las quiere...siiii- orgulloso de su crío a Xavier la sonrisa le dolía viéndolo feliz en su habitación y al crío en cambio, le producía sonrojo y huía de Papi ayudándose de los barrotes de su cuna, hasta que llegaba al tope y para sorpresa de Xavier, se soltaba y caminaba dando tras pies de vuelta a él y sus brazos. Los que evitaron que cayese en el último momento- Ito...has andado jajajaja, lo has hecho- estusiasmado lo alzó feliz y mierda, fue hacerlo y ver sobre su cabecita las alas del abuelo, haciendo presente a Inés- Eh...será nuestro primer secreto, no diremos nada hasta que Mami puede verte caminar- le dijo pero el nene amparado en su inocencia sonrió pensando en a saber qué y rápido quiso más juegos en el aire. Mucho mejor para Xavier, estando con él y viéndolo sonreír alocado, el ganaba una tregua y podía dejar de pensar en lo que si lo hacían las de abajo. 
Lucía en esos momentos no sabía que su nieto en la planta de arriba había dado y seguía haciéndolo sus primeros pasos, lo que sabía era lo que acababa de leer en un mensaje de Karla que la dejó ko y con los ojos inundados en lágrimas. El helicóptero de la guardia civil había conseguido aterrizar en tierra firme y el sanitario del 112 se daba como desaparecido.
- No me lo puedo creer- se lamentó temiendo lo peor y tuvo que hacer un esfuerzo gigantesco para no ponerse a llorar histérica. Apenas a unos metros de si tenía a su hija hablando sin parar por teléfono y por ella... por ella debía tragarse las lágrimas y decidir si contarle las nuevas malas noticias o no.
Y como a ella le acababa de suceder, les había ocurrido a Tía y sobrina en Segovia hacía minutos. El dolor que atravesó a Karla cuando dieron por salvado al otro helicóptero parecía poder detenerle el corazón. No podía estar viviendo lo mismo que ya vivió con su padre. No era humano, no era justo, y era demasiado cruel como para aguantarlo de pie. Rompiéndose se dejó caer por la pared donde estaba apoyada no queriendo molestar y fue Susana la que se arrodilló ante ella levantándole la barbilla.
- Los pájaros Karla...no nos han avisado para nada, ¿si?
La seguridad de su Tía y su vuelta al control, pasaron entre mares de lágrimas que caían por sus ojos mientras llamaba a Inés. Alguien más se apiadó de ella cuando,  y como en lejanía, escuchó la voz de su Tía.
- Silencioooooo, todos callados...algo se escucha.
Si se escuchaba o no, ella no podía apreciarlo sumergida como estaba en un punto muy cercano a la locura más dolorosa, pero entonces alguien subió el volumen y el corazón amenazó con explotarle directamente en el pecho. 
- Toda la culpa es del café, que me recuerda tu sabor. Y fue la voz que no escuché y fue el silencio el que me despertó...
Inés, era Inés cantando como si nada y seguía para alegría de ella misma y de su Tía que se giraba mirándola a punto de saltar de alegría 
- Toda la culpa fue del aire que rozó mi piel. De la piel que me guardó el calor, el mismo con el que forgé mi oxidado corazooon....si alguien me escucha, repito, soy la comandante Inés Merino desde el EC135 del 112 Segovia, ¿me reciben?
Inés, su hermana, sana al menos por como se la escuchaba, y más.... 
Más pájaro loco que nunca. Ahora si que si, el corazón se le reventaba a Karla pero de esperanza, permitiéndole levantarse y saltar sobre su Tía.
- Jajaja el puto pájaro loco está bien- le dijo eufórica a su Tía, sin importale las caras del resto.
- La madre que la...- musitó Susana y mientras en las transmisiones.
- Retransmitiendo entre dos paredes, muertos de frío y hambre, esta tarde-noche helada contamos con los dos escaladores mas chiflados de España. Los de.... fumetas por el mundo. ¿Quien no ha visto alguna vez ese programa? 



6 comentarios:

  1. bien ines esta viva y con nuestra que rida fumetas que se lodigan a marina rapido

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  2. ¡Qué alivio! Veamos como sigue la cosa. A ver si Ito recibe a Inés andando... jejeje
    calypso

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  3. Diréctamente he leido el final..y ya más tranquilamente lo he leido todo. Mi corazón ha salido ganando...ale gracias.

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  4. Genial como siempre Gemo. Parece que ya me ha vuelto el corazón al sitio después del susto.
    ¿Nuestra Inés con los intrépidos fumetas? Me encanta!
    Deseando leer ese recuentro entre la médico y la piloto.
    Muchas gracias por el trozo.
    L.a.c.e.r

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  5. Como dice su tía Su, “la madre que la pa…” casi un ataque al corazón y está seguro echando un canuto con la fumeta-escaladora, jajajaja

    Genial, gracias.

    A.

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  6. .....Normal que siempre se quiera llegar a este '''espacio''' tuyo ESCRITORA...normal....si llegar es sonreír...es reír...es...es..es..
    Alegrarse por esa Pajaro Loco....jijiji GENIAL¡¡¡¡ esta bien¡¡¡ y mira por donde...con lo grande que es el mundo...y se encuentra a '''otra encantada de la vida..de haberse conocido'''' jijiji GENIAL ¡¡ MAGISTRAL¡¡¡ y todo es poco para decir¡¡¡. esa manera de contagiar VIDA¡¡¡ esa que tienen si¡¡¡¡¡
    Como lo esta pasando esa Doc y demás que ¡¡TANTO¡¡¡ la quieren...eso...eso es para dejar un poquito la sonrisa...perooo no..porque siempre saben salir por muy profundo que se pierda.
    GRACIAS...SIEMPRE....POR ¡¡TANTO¡¡¡

    P.D....Espero que te encuentres mejor Escritora...mientras esperamos...Yo te sigo leyendo...y por fin al día ya¡¡¡ Cuídate ¡¡

    Celeste-Negro

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