viernes, 30 de enero de 2015

Emergencias 126


Al final, la casita fue para quien había pasado en ella toda su infancia y adoslecencia; Inés y una Marina deseosa de hacer esa casita suya y de su hijo. A Inés, no le dio ninguna pereza y si mucha ilusión, hinchar el colchón, poner el calefactor y colocar otro pequeño colchón para Ito.
Era su casita, la misma que había ayudado a construir cuando era apenas un moco junto a su padre y su Tía. La misma casa que había sabido de sus dudas respecto a su sexualidad, la que escuchó su llanto por su primer amor aquella mala mujer, la que aguantó sus largas horas de estudio para formarse como piloto militar, la que también supo de Silvia e incluso de Marina en una de las peores noches de su vida.


Pero esa noche la compartiría con ésta última quien se había convertido en su media naranja, su otra alma, su compañera y todas las cursilerías del mundo y no sólo con ella, si no con su pequeño pajarito. Normal entonces que Inés se volcase en conseguirles el mejor de los nidos, calentito y confortable. Tanto, que al rato de estar Marina en él, comenzó a denudarse del calor que allí hacía. Para Inés, Marina con el torso desnudo e Ito cerca, era igual a gozar a lo loco de la belleza más amorosa de la naturaleza.

En cuanto le colocó a Ito dormido sobre ella, el nene comenzó a abrir la boca chupando. Seguía dormido pero aún así buscaba el pecho de su Mami para babeo incesante de Inés.

- Como se despierte- a baja voz la amaenazó Marina sin saber de que disfrutar más, si de su hijo chupándole toda la barriga o de Inés, admirándolos como lo que eran, algo único.

- Así no se despierta. Solo quiere besar a Mami- imitando a su hijo, Inés sin pudor subió por el torso como lo hacía Ito en busca de su leche. La diferencia es que ella lo hacía a ojos abiertos y super brillantes. Vale, si Marina seguía mirándola así acabaría por llorar emocionada, mejor echarle picardía- Le gustan tanto como a mí- con cuidado y sobre todo, coincidiendo con su hijo le atrapó a Marina el seno que Ito había dejado libre.
Sería su forma de atraparlo, sería la casita o sería lo que fuese, que a Marina la tontería le puso guerrera.

- Déjalo en su colchón, que él ya comió-le dijo y a Inés se le encendieron todas las alarmas. Por que si, Marina la miraba ASI.

- Jijiju ya me has cogido vicio otra vez, que si- salió por donde fuese que los nervios le permitiesen dejar a Ito bien tapadito y seguro en su colchón. Después se lanzó como loca a por Marina y a saber quien de las dos se tenía más vicio. Y así, la casita supo por fin de ellos tres.

Pero no estaban en El Espinar para re-estrenar casitas, ni bañarse en bañeras con fugas. Estaban por un reportaje sobre esos otros tipos de familia, que por no estar regulados no dejan de serlo.
Tras una noche especial entre familia, el pueblo amaneció con un sol que calentaba rico e invitaba a esperar a los reporteros esturreados por el jardín y lo cierto es, que todos amanecieron con esa idea de disfrutar del sol cada uno a su manera. Pero de la manera más tonta, les cambió el humor y los reporteros no llegaron en su mejor momento.

Lucía leyendo en una hamaca y a los pocos metros, Nacho perfilando las cejas de Karla. Una imagen de familia de lo más normal, que siendo así a Karla le trajo un recuerdo.

En ese mismo jardín, con su madre tomando sol como ahora lo hacía Lucía y ella sudando empeñada en bajar la canasta de basket. Demasiado alta para ella y sin Inés en casa,le tocaba a ella la tarea de bajarla. Porque la prefería mas baja para invitar a sus colegas y por supuesto ganarles. Subida en la escalera, con los nervios de que la canasta no cedía, su madre estuvo a punto de provocarle un síncope.

- Karla quitate la sudadera, hace mucho calor.

¿A quien le importaba la calor? Ella quería desenganchar la dichosa canasta. Vale, su madre la miraba con la suficiente seriedad como para obedecerla sin rechistar y así lo hizo, olvidando que al quitársela quedaría a la vista, el desaguisado que se había hecho en los brazos. Su madre no tardó ni dos segundos en apreciar la evidente irritación de la piel de sus brazos.

- Karla....madre mía, ¿que te has hecho ya?

Drama, venía drama y de los gordos. Desde que se rapase el pelo, su madre los montaba cada vez que a ella le pasaba algo. Lo peor era verla sufrir como si en verdad, ella estuviese estigmatizándose y en ésta ocasión, no era así.

- Mami no es lo que parece- le dijo sufriendo por ella, mientras su madre lo hacía al revés. Lo mejor era bajarse e ir a explicarle- Es que...verás, yo es que...

- Dime ya lo que sea, dímelo cariño- nada más llegar a ella, su madre prácticamente la desnudo y por todos sitios pudo ver la misma irritación- Es...te, ¿te has cortado?

Como dolía aún hoy la mirada de su madre totalmente acojonada por lo que ella hubiese hecho.

- No Mami....es que me depile a cuchilla, no quiero pelos en mi cuerpo- con toda la ingenuidad de una niña, le dijo cerrando los brazos. Ni un pelo quería y oye, su hermana Inés hacía lo mismo y nadie la regañaba. Claro que, era seis años mayor y no se hacía un crimen por todo el cuerpo. Obvio, su madre paso a querer una explicación más clara y sobre todo, quiso saber de donde había conseguido la cuchilla y justo lo quiso saber, con Inés llegando al jardín. Menudo marrón confesar que la cuchilla era de su hermana, la que llegaba a lo hippie fumá, más feliz que albóndigas en sopa.

- ¿Que ha hecho la mocosa esta?- la zarandeo Inés sintiéndose muy mayor y la guerra entre hermanas, clásico entre clásicos, comenzó.

- La mocosa serás tú- se defendió Karla.

- Jajaja, ¿y me lo dices en braguitas y con Mami?- se recochineo Inés.

- Inés- intento la calma Carmen.

- Déjala se cree super mayor- insistió Karla.

- Es que lo soy- le rebatió Inés.

- A la disco no te dejan entrar, lista- dio de lleno Karla.

- Karla- volvió a interceder Carmen.

- Por lo menos a mi me queda mucho menos que a ti, ¿te sube las braguitas Mami?- volvió a recochinearse Inés y Karla no aguantó más.

- La cuchilla es de ella y que sepas que se depila el chochito- se chivo cabreando a Inés y dejando a su madre al borde del ataque de risa.

- Chitava- la acusó Inés.

- Basta ya a las dos y a la habitación castigadas hasta que yo suba- les pidió Carmen y hoy, en ese mismo jardín juraría que sólo las castigó para poder reírse a gusto.

El recuerdo le hizo gracia y risueña beso el torso de Nacho pasando de lo que éste le hacía.

- ¿Que pasa?- quiso saber Nacho siendo abrazado por la sonriente Karla y ésta sin saberlo, comenzó a cruzar el día a todos.

- Nada, solo recordaba una cosa- le contestó y obvio, a Nacho le sentó fatal que no se lo contase y se marchó para dentro de la casa. Pero en el camino estaba Lucía y su...

- Mi niño guapo- le dijo y Nacho siguió como si no le hubiese escuchado- Joder, vaya plan tenemos hoy. Por cierto Karla, ¿tu Tía donde está?- aprovechó para saber, Karla encogió los hombros y otra que se cabreada- Pues supongo que esto será respetar los espacios de la otra en una pareja, no tener ni pajolera idea de donde está, ni cuando viene.

- Algo así es- contestó a su evidente ironía Xavier saliendo al jardín y horror, lo escucho Laura que salía tras él. Drama, más drama.

- Ahora vas a saber lo que es no saber, valga la redundancia si es que la tiene- ofendida caminó Laura y Karla comenzó a olfatear el mar humor que se respiraba. Menos mal que por el jardín aparecían su hermana e Inés, ese par no tenía razones para estar de mal humor, hasta que las tuvieron.

- Se ha cagado. Inés saca la bolsa, por favor- le pidió Marina pero Inés miraba ausente la casita. Y mierda pensó Karla, Marina no era de repetir las cosas, que no- Inés- dos veces iban y Karla entrecerró los ojos, venía tercera, amenaza y cabreo si Inés no espabilaba- Inés joder, la bolsa.

- ¿Eh?- tarde y mal, reaccionó Inés demostrando haberla escuchado cero.

- Siempre en la inopia y luego dices que me escuchas cuando te hablo- enseguida la acusó Marina y ya no quedó nadie por disgustarse.

Bueno, si quedó. Quedaba Susana que traía a la pareja de reporteros de lo más sonrientes.
- Hey, son Jeco y Tami...los reporteros- ilusionada los presentó Susana, pero no era el momento. No lo era.
 
 
 



3 comentarios:

  1. Jo, como cambian las cosas, por un recuerdo, y todo por no compartirlo, es la bomba como se contagian en pocos segundos de ese humor. Jaja

    Ya ha estrenado la casita del árbol y a lo grande.

    Lo de la depilación, ufff

    Gracias

    A

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  2. Madre mía! Inés y Marina siguen con la misma pasión que al inicio de su relación.
    Veremos a ver cómo evoluciona ese cabreo general que se ha creado, y encima los reporteros acaban de llegar.
    Muchas gracias por el trozo.
    L.a.c.e.r

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  3. ..... ESCRITORA....EN ESTA MADRUGADA YA...EN ESTA ...SE VE QUE NO ME ACOMPAÑA LA SUERTE....AL QUERER HACER....LO QUE CON GUSTO HAGO SIEMPRE AL LEERTE...Y ES COMENTAR Y AGRADECER ESE REGALO QUE CADA DÍA NOS HACES....LO HICE UNA VEZ....SE ME BORRO ( NUNCA ENTENDERE QUE ES LO QUE HAGO MAL...O QUE PASO )....LO VOLVI HACER DE NUEVO...ERA ¡¡TANTO¡¡ LO QUE HOY QUERIA DECIR...LO QUE SALIA DE MI EN ESTA HISTORIA....QUE SI...LO HICE DE NUEVO...DOS VECES....Y PASO...PASO LO QUE LA ANTERIOR...
    QUERIA DECIRLO...PORQUE ES TAL LA RABIA...QUE SOLO ME QUEDA DECIRTE....Y LO SIENTO.

    GRACIAS.....ESCRITORA....POR ¡¡¡TANTO¡¡¡

    CELESTE-NEGRO

    P.D...MAÑANA VOLVERE A INTENTARLO...VAMOS QUE SI¡¡

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