sábado, 17 de mayo de 2014

Va una de recuerdos 1


Lo que tiene la vida, hay simples conversaciones que te llevan a recuerdos. Hablar hoy del paro y del Inem, puede resultar un tanto escabroso, pero me ha venido un recuerdo, y yo debía contaroslo.
 

¿Recordáis a mi padre? Si, una vez puse una foto suya, con una niña rizosa en sus brazos, muy cerca de su bigotazo.
 
Un tio serio y formal, mi padre. El tipico que de tan legal, no es capaz de reclamar al seguro de hogar cualquier cosa que se haya estropeado en su casa, el tipico que renueva el carne meses antes de que se le caduque, el tipico que nos llevo uno a uno, y somos cinco,  a hacernos el Documento Nacional de Identidad, nada mas cumplir la edad necesaria.
 
Ese es mi padre, y siempre me leereis vendiendolo bien, porque como dice mi almirante: Cada día eres mas tu padre.
 
No entrare en el tonito "mala follá" con el que a veces me lo dice, punto aparte merece la inmersión andaluza constante que sufre mi almirante sin ser andaluza. Pero a lo que vamos y yo he venido a contar. Hoy me han hecho recordar, el día que por primera vez, fui al Inem a inscribirme.
 
Mare....no te creas tu, que fue cualquier día. No, no...aquel fue un día importante. Me vestí formal y todo, atendiendo justamente las indicaciones de mi padre: "A los sitios oficiales niña, siempre bien vestía y perfumá"
 
Primer problema que tuve aquel día...que si, que yo se vestirme formal, pero mare mía, es tela de aburrido, por no hablar que por aquellas, yo llevaba mi melena llena de trencitas. No diré que para conseguir aquel look, necesite de dos amigas, mas mis dos hermanas, mas mi vecina Paqui que colaboró a ratos, mas mi madre entre bordado y bordado, y hasta creo por momentos uno de mis hermanos. Ni jarta, me desenredaba yo aquello, para inscribirme en el Inem, que no, vamos ya.
Arreglaita y perfumada, así salí a la calle aquel día. Si hubiese sido ahora, me habría echado una foto con el móvil para dejarle testimonio gráfico a mi padre.
 
Tss...cualquier cosa es el Inem, mare mía...ya en la puerta se respiraba seriedad y ahí estaban....los reconocí al momento, llegaban mis nervios. Esos que me provocan transpiración en las manos, que la boca se me seque y cuidado..stop...más precaución, nerviosa soy un peligro público.
 
- Cago en to en el bacalao salao y lo malo que esta- seguro murmuré algo parecido y seguro que me mire en la puerta de tan desolador edificio y seguro de los segurisimos, que sonreí. Soy la típica pava que sonríe cuando se mira, que si,...me regalo yo unas sonrisas, que ni la Almi cuando consigue que le haga una penilla cena.
 
Ahí estaba yo...bien vestía y arreglá...llegaba el siguiente problema. En palabras de mi padre: La educación debe ser tu presentación siempre, que cuando te vayas de algún lado, dejes a la gente pensando...mi tu que cosa mas sala es esa muchacha.
 
Pues gracias a su consejo-orden, me pegue mis minutos, venga a abrir y cerrar la puerta, dejando que entrasen y saliesen de allí. Pero vamos a ver, ¿la gente no ve que le has abierto solo a una? Pues no lo vieron, no...ahi me tuvieron como improvisada portera, hasta que recordé otro bigote-consejo: No se debe llegar tarde a una cita oficial, siempre tu ahi, bien vestía, perfuma y puntual.
Si seguía abriendole la puerta a niñas bonitas, jem, jem….no llegaba a tiempo a mi cita, con el paro.
 
Y ahi que me fui. Mucha cita, pero primero pase por información, después pase por la mesa donde te daban número y ahora a esperar tu mesa, con otro bigote-consejo: No te sientes, queda de vaga y da una penilla de imagen. La gente seria y forma, bien vestia, permufa y educada, espera su turno de pie y sin molestar.
 
Que facil lo ve todo el bigotes de mi padre. Primero quédate de pie, sin saber el tiempo que vas a esperar, un momento, recuerdo que mire el numero que yo llevaba y el marcador, me quedaban solo dos. Y segundo, no te muevas. ¿y entonces qué haces? ¿Te montas una guardia británica?
 
No la monte, porque virgencita paseada por el Barrio de Triana  cayendo chuzos de punta. Mesa A, número 52. Ese era mi turno y esa mesa busqué con la mirada. Jejeje, mare...que tengo suerte eso de siempre, pero que la funcionaria fuese tia y encima, mostrase carácter, me dio un gustillo que pa que.
 
Ole mi padre que me pidió venir bien vestida y perfumada y ole mi padre, que me enseñó a ser educada. Me miro y la miré, sonreí y..rodó los ojos la muy puñetera. Ains...acababa de ganarme la joia, y aun ni me había sentado a su mesa.
 
Os estaréis diciendo, “venga Gemo, esto lo has soñado” Jajaja, ains….y yo os diré...el paro aunque no lo parezca, tiene sus cosas buenas.


Mañana si me dejan os sigo contando y por favor, que alguien bloquee a mi Almi, odio dormir en el sofá o peor, que me mande al paro.

3 comentarios:

  1. Jajajaja ni más ni menos eres tremenda y sigue con la historia que pinta a: que habrá pasado?

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  2. aca espero la continuacion de tu historia ..me enternece la manera tan bella que hablas de tu padre ,yo perdi al mio siendo una cria ,asi que me recreo con tus relatos . .
    Estrella Fugaz

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  3. Dime donde puedo encontrar a tu almirante,sera un lujo poder bloquearla, y sonsacarle cosas tuyas jajaja q ilusion
    Un saludo C

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