jueves, 24 de abril de 2014

Un adiós, improvisado (2)


Viéndola adentrarse en el baño, por primera vez se permitió relajarse. Quizás Amanda tuviese razón y estuviese cargando su última noche de una estúpida melancolía.


- Lo cargas todo con un agh- imitó a Amanda quitándose la americana. Una misma frase de esa mujer, podía parecerle de lo más cabrona y a la vez, gustarle hasta decir basta. Puede que ahí estuviese el problema principal entre ambas. Uno de muchos, eso sí. Difícil encontrar el tono gris, si cada tiempo entre ellas era blanco o negro. Envuelta en su propio enredo sentimental, se quitó el disimulado auricular de su oreja y activo el walkie. Era una noche de lo más tranquila en la que nada pasaría, pero teniendo un compañero abajo, preferirió seguir comunicada con él.

Distinta clase social, distintos puntos de vista, distintos sueños y en resumen, muy distintas vidas. Ahora la que necesito un whisky fue ella. Sin prisa se lo sirvió sacándose la camisa del pantalón. Más cómoda, busco la carta de restauración y vaso en mano, se sentó en la misma butaca en la que lo había hecho Amanda. Ya sentada, estiró su cuello a un lado y al otro. Estaba agarrotada y lo irónico, es que trabajar para Amanda era un servicio de lo más tranquilo. Ningún acosador por el que mantener la tensión, nada de locos y fanáticos fans o peligros, mucho más graves.

- Jajaja- rió acompañando los giros de su cuello con ambas manos- Lo jodido es ella-murmuró dejando caer el cuello hacia atrás. Entonces cerró los ojos y trato de mantener su mente en blanco. Escuchando el agua de la ducha caer, consiguió minutos de relajación que su cuerpo y mente, agradecieron.

Relajada pero atenta a las transmisiones. Años en su profesión le permitían ese estado dual, si quiera podría montar guardia en una garita y dormitar en pie, sin que nadie atravesase su línea de vigilancia.

Esta noche su garita era la lujosa suite de un hotelazo y su enemigo, Amanda. A ojos cerrados escucho sus desnudos pasos de vuelta a la habitación, sin abrirlos supo que estaba frente al armario, que lo abría después y que entonces, dejaba caer la toalla que envolvía su desnudez.

Bendita toalla que en su precipitación al suelo, gozaba de la suavidad de su piel impregnándose en su caída, de su aroma. Sin que ninguna hablase, se permitió el placer de oler ese aroma buscando impregnarse como la envidiada toalla.

A ojos cerrados se estimula al resto de sentidos y esto sirve en una garita y en una suite. Nada más abrir la puerta del baño se había llenado del olor de su usual gel de baño, almendras dulces, ahora podía oler su hidratante preferida.

- ¿Que has pedido para tomar?- la voz de Amanda a su espalda, le hizo abrir los ojos con pereza y otro oportuno cristal le devolvía la imagen de Amanda. La vista muchas veces traiciona, otras es cruel cómo la vida misma. Con ella, en esos momentos era más que cruel. Amanda se ponía un delicado corto camisón, sin ropa interior.

- Dudaba-mintió sin perderse un detalle del reflejo del cristal. Amanda ahora, se ponía en sus manos crema y si, la vista tiene también cosas buenas. Le  permitía memorizar los deliciosos movimientos de Amanda dándose crema en las manos. Varios giros de estas entre sí, para terminar oliendo su muñeca interior derecha. Cuando tienes la suerte de mantener y tener vivos todos tus sentidos, te ocurre lo que a Alma, al oído, la vista y el olfato, se le unen el gusto y el tacto.

- No me gusta molestar innecesariamente- hablo Amanda dando por buena su nueva crema de manos y la risa callada de Alma ante sus palabras, le hizo subir las cejas, gratamente sorprendida. Aun les quedaba humor, después de todo - Tu eres la excepción, cariño.

- Lo daba por hecho- afirmó mirándola al punto de partirse el cuello. Merecía la pena, si Amanda arrugaba la nariz ofendida.

- A estas horas tendrán la cocina cerrada, mejor pedir algo frío- avanzó hacia Amanda dispuesta a elegir. La rápida elección de placeres no era una de las múltiples cualidades de Alma y tampoco sabia si eso formaba parte de su lado aburrido o no. En apenas pasos, estaba junto a Alma y ésta abrió la carta mostrándosela mientras Amanda, se ponía una de sus innumerables batas- Uhm- murmuró sin decidirse y el delicioso olor de sus manos la distrajo- Me encanta como huele- le ofreció su muñeca sin dejar de mirar la carta, reventando los sentidos de Alma.

Ahora no tenia que concentrarse, y los cinco pugnaban entre ellos por ganar. No hubo vencidos, la vista pudo contemplar su finísima muñeca y su piel brillante. El olfato no disentio con Amanda sobre la crema, la mano le voló a retener la muñeca cerca de su nariz y boca, ésta última, no se guardó el beso que brotó natural de los cinco gritando al unísono-Estamos locos por ella- para entonces Amanda llamaba a recepción pidiendo por las dos. No sin haber visto y sentido el beso dejado en su muñeca.

De mejor humor, se sentó en las piernas de Alma sin haber acabado de pedir su encargo y retuvo la carcajada que el suspiro y beso de Amanda, en su hombro le provocó. Distinto fue, cuando concluyó el pedido y dejo el teléfono de vuelta en la mesa.

- No lo puedes evitar, te encanta esta simple tontería - le dijo llevando la mano hasta su cuello y al momento sintió su tensión- Para la próxima escolta, exigire que no sea una aburrida enamoradiza- prosiguió en tono de humor provocando el claro enfado de Alma, quien la hizo abandonar sus piernas, mientras ella sonreía. Solo pretendía una broma, pero la broma le explotaba en la cara.

- No tiene gracia, ni la más mínima- se quejó Alma alzando la voz. Ni un puto minuto tranquilas y Amanda encima, continuaba sonriendo- Por mi cómo si te la tiras al segundo día- trató de defender su orgullo y se levantó molesta.

- No se te ocurra gritarme- exigió cara a cara y las dos mantuvieron sus fieras miradas durante segundos. Ninguna quemó a la otra y así, ganaba Amanda- Repitetelo muchas veces, a ver si así te lo crees- remató pretendiendo huir, pero las manos de Alma ya tomaban sus brazos sujetándola contra ella. No se  amedrento y volvió a sonreír. El pulso le latía a morir y deseaba la boca de Alma a golpe de pulso. Viva, como solo Alma, le hacía sentir- ¿Me besas de una buena vez o pido palomitas?
 
 
 

5 comentarios:

  1. Una lucha de poder, muy interesante. Espero más trocitos para evaluar mejor la situación.

    Gracias.

    A.

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  2. Mmmmm me gusta, esta claro que Alma está enamorada de ella y yo creo que Amanda también... aunque todavía no lo sabe.

    Me encanta gemo!

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  3. Como me gusta esta lucha titanica de estas dos mujeres..poder y posesion..que claramente gana de momento una pero quien sabe..los juegos a vecesno salen como una desea....

    Me gusta muchisimo Gemo...grande tu......

    Divina-Wilson..

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  4. Que apasionante estas dos mujeres.. me gusta esta guerra de poder que tienen!!

    Esperando al próximo!

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  5. ...... Me gusta ver como luchan por ser fieras... o como lo intenta una...y la otra..la otra..al final quizás hasta lo sea más...EL DESEO las puede...les podrá también el amor?
    GRACIAS........POR ¡¡¡¡TANTO¡¡¡

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