jueves, 26 de septiembre de 2013

Mi cincuenta cláusulas 37


El correo de Minerva, provocó una secuencia de ellos, a diferentes intervalos de tiempo y con diferentes sensaciones. Para Minerva el día resultó, como si lo hubiese pasado subida a una montaña rusa. Subes despacio, te dejan flotando, giras y lanzada hacia abajo a máxima velocidad.

En la caravana especialmente preparada para las sesiones exteriores y en absoluta soledad, revisó los correos enviados y recibidos, frente a dos grandes pantallas que mostraban las fotos de la sesión y otras, realizadas la noche anterior.

Era obvio, que esas otras fotos habían sido realizadas por Julia, ella era la durmiente protagonista y no había más nadie en esa cama.

Emocionada, por el tipo de fotos, releyó los correos, en plena bajada frenada. Justo el momento en el que unos gritan enfatizando las emociones vividas en el viaje en montaña rusa y otros suspiran, no creyéndose haberlo superado.

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De Minerva

Para Julia

Asunto: No soy cualquier niñata

No ha sido mi culpa, no estar cien por cien en mi trabajo, por lo que la sesión continuará unas horas más. No es mi culpa, que tu te empeñes una y otra vez, en no avisarme de cómo o cuándo, quieres que te acompañe y si es mi culpa, que no tolere ciertas cosas. Mi ropa la decido yo.

Lo siento, pero no te acompañare a ese almuerzo.

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De Julia

Para Minerva

Asunto: Eres mi dulce niña

Quisiste que fuese sincera y lo fui. Definitivamente, John tiene mucho trabajo que hacer conmigo.

Pd. No completaste la frase.

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De Minerva

Para Julia

Asunto: ¿Y eso que significa?

Con John o sin él, no puedo consentirte en según qué cosas. Menos, cuando no hay motivo.

Pd. En el asunto tratamos lo mismo. Tú tampoco lo hiciste.

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De Julia

Para Minerva

Asunto: Que eres MI dulce niña

Todo el mundo te mira. Lo hicieron en mi oficina, por igual en Girona y anoche cenando.

Pd. ¿Te gustó el chocolate?

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De Minerva

Para Julia

Asunto: Sólo indica posesión

Te miraban a ti todo el tiempo.

Pd. El chocolate y las flores. Detén los regalos.

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De Julia

Para Minerva

Asunto: No soy buena en definiciones.

Quiero verte.

Pd. Sólo así los detendré.

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Es el último correo que Minerva relee y el que la hizo mirar a su derecha. Chocolate, flores y un pequeño peluche con una minúscula cámara de fotos.

Mirándolos estuvo tentada muchas veces de llamar a Fátima. Tantas veces en el largo tiempo que vino tras su ruptura con su ex, escuchándola decir ciertas cosas, le hacían dudar.

- No me di cuenta. Después una bronca, se convertía en la persona más detallista del mundo y era puro amor. Pero al rato... al rato regresaba su verdadero yo.

No, imposible que Julia fuese como el ex de Fátima. Puede que fuesen sólo unos tontos celos. Al fin y al cabo, apenas habían hablado y en tantos correos, ninguna rompía el hielo hablando de relación.

Julia no era ese hombre, no podía serlo. Sólo estaba acostumbrada a tener siempre lo que quería, el globito así lo demostraba. Un clik y el mundo a sus pies.

Saturada, dejó que su cabeza cayera sostenida por sus manos. Necesitaba un momento de tranquilidad y detener todo pensamiento sobre Julia.

Unos toques en la puerta, no la hicieron erguirse, la luz roja debería haber avisado a quien fuese, de que no quería ser molestaba. En teoría, estaba creando su composición.

- Aún no termine, Niki- avisó resoplando y esperó, que Niki no tuviera uno de sus momentos relax.

- No soy Niki

La voz de Julia, si la hizo erguirse mirando la puerta. Puerta por la que Julia entró, cerró y se quedó parada.

Demasiado cansada, Minerva regreso su vista hacia las pantallas. Por primera vez sería ella, la que impusiese el silencio entre ambas.

Aunque no pudo evitar, observar de reojo a Julia. Quien observaba la pequeña caravana y después, a ella misma.

- Cuando supe que eras fotógrafa, inevitablemente te imagine en el típico cuarto rojo, no en algo tan moderno- Julia rompía el silencio, permaneciendo apoyada en la puerta y con las manos metidas en los bolsillos. La falta de reacción de Minerva, le hizo proseguir- ¿Me contarás porque esos cuartos de revelado son rojos?

- El revelado se hace en un cuarto totalmente oscuro, después de revelar el rollo, se pasa a una sala con luz roja, muy baja. Y es roja porque es la que menos afecta al material fotosensible- explicó Minerva sin darle frente. En verdad, agradecía que Julia, hubiese salido por la luz del cuarto, que por otra cosa.

- Te sentara genial.

- Jajaja, vamos Julia. ¿A quien le sienta bien esa luz?

- A ti.

- Ya. ¿Qué haces aquí?

- Diría que disculparme, pero me estaría repitiendo.

Intercambio de opiniones y de posiciones. Julia dejó su apoyo en esa puerta, para situarse tras Minerva en teoría mirando las fotos. Y Minerva se incorporó del taburete donde estaba sentada, aunque continuaba sin mirar a Julia.

Algo tenía claro Minerva, no pensaba callarse. Y que esa alta mujer, estuviese tras su espalda, comenzando así a revolverla, no se lo impediría.

- No me gustan las montañas rusas. Les tengo pavor. La última vez que lo intente animada por mis amigos, mi viaje duró lo que tarde en leer un cartelito que decía, sino esta completamente seguro, levante la mano.

- ¿Y ahora la estas levantando?- le preguntó Julia, agachándose. Su barbilla buscó apoyo en el hombro de Minerva y sus manos huyeron de la timidez, para situarse en su cadera.

- Si.

- Uhm. Podemos pasar a una más pequeña.

- Y sin carteles, por favor.

- Cerrado entonces- concluyó Julia provocando un suspiro compartido y un abrazo que también se cerraba- Quisiera tener esas fotos. ¿Crees que Minerva De Urrutia me las cederá?

- No fue ella la fotógrafa- contestó Minerva y tuvo que girar su rostro. La cercanía de Julia, su abrazo, la petición de las fotos, era demasiado para no dejar que su princesa interior subiera a lomos de un bonito caballo blanco.

- Pero si fue la modelo.

- Julia.

- ¿Que?

- Quiero un viaje tranquilo.

- Lo tendrás. ¿Puedo besarte ya?

- Por favor.
 
 
 
 
 




2 comentarios:

  1. assim ta bom minerva se segura mas n perca seu jeito de nina que isso sim levara julia aos seus pes e admitir o que sente

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  2. ....La fascinación de esa Montaña Rusa ....es mucha...las ganas de subirse a ella...quizás más...el bajarse en pleno viaje..es muy muy difícil ....y si Julia ocupa uno de los asientos...Minerva a pesar de esas subidas y bajadas...no querra bajarse nunca..o eso es lo que ahora parece...Y porque puede pensar...y con acierto...''' que en el riesgo....puede estar el placer''...aunque se debata en un mar de dudas..

    GRACIAS......Escritora..

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