jueves, 28 de febrero de 2013

Wilson S.L. 23


¿Te has imaginado viviendo otra vida? Había sido la pregunta de Macarena, pregunta evadida por ella y pregunta, que tras acostar a Adri, le había llevado a ese balcón.

Le encantaba la noche, dormir mas de seis horas le parecía una autentica perdida de tiempo. Y le gustaban particularmente las noches como de la hoy.

Negras, profundamente negras, donde todo se confunde, donde las formas pierden su definición y donde las estrellas y las constelaciones que forman, se distinguen perfectamente sobrecogiendo almas.

No se había regañado por sonreír al escucharlas bromear y reír en la habitación de Adri. Hubo un tiempo en que lo hacia, se auto regañaba y se odiaba un poco mas, por vender semejante falsa a su hija.

Pero ahora, esa oscura noche parece reírse de ella, veía a la perfección las constelaciones que desde niña admiraba contagiada por su madre, las escuchaba reír rozando aquello que llaman felicidad y ella, contemplando esa risueña noche, deseaba que Macarena, la buscara.

Pasaban los años, su hija crecía como crecía el odio por todo aquello que llevase el sello Wilson y el deseo por ella, permanecía intacto.

Y no era inconsciente a él, como tampoco ha todo lo sentido y escondido tras la mayor desilusión de su vida.

Pero ya no había marcha atrás, a pesar de la desilusión, del dolor, del recuerdo hiriente de aquella noche, oscura como hoy, donde todo parecía poder ser, hasta que su silencio, el silencio de Macarena ante las palabras de su padre y hermano, la hicieron toparse con la realidad Wilson.

El viejo zorro aprobaba la elección y la elección era ella misma tratada como una adquisición más, pero la dueña de la elección no era Macarena sino Francisco. Y callo, Macarena callo aceptándolo y propinándole así, el mayor golpe recibido en su vida.

Se resguardo en Madrid y se recompuso a su estilo, buscando no ser una copia de Rosario Fernandez. Había aceptado ese compromiso por una razón muy concreta, pero ella no sería la mujer florero que los avaricios Wilson creían haber conseguido.

Consiguió independencia, mientras su padre, ya viudo, luchaba como podía contra el imperio Wilson, imperio del que recibía constantes noticias y que por su compromiso con Francisco, creía que finalmente no actuarían contra sus bodegas. Algo que termino por ocurrir, con Macarena nuevamente callando y aceptando, a pesar de su encuentro en Madrid y a pesar de creer otra vez, que Macarena en verdad la amaba y que solo necesitaba el coraje necesario para enfrentar a su padre y con él, su imperio.

Años después y en esta noche oscura, vuelve a sonreír oyéndolas despedirse para dormir y cuando escucha las pisadas desnudas de Maca hasta el salón, suspira y decidida a mantener sus planes, se regaña, ahora si lo hace, por el deseo que comienza a sentir.

Ese que ha permanecido intacto, rozando lo enfermizo, que brota con violencia ante un cruce de palabras subidas de tono, ante una discusión o simplemente como ahora, por unas pisadas que se acercan pausadas a su habitación.

Años dudando por su juventud, años odiando su falta de coraje, años odiando aquello en lo que se había convertido, le daban el derecho de dejar todo fuera de la puerta y disfrutar dentro, de lo único que siempre las había unido, el deseo físico, infinito y ardiente de una por la otra.

Si alguna duda podía quedarle, de entregarse a ella, sin fingir, queda solventada cuando se despoja de su camisón cara a ella y ella, la nombra. Anna.

Un Anna, que hace estragos en ella, cerca de su cuarta década con demasiado vivido, con mil odios acumulados y su nombre en boca de ella, le continua pareciendo único. Anna, desde la primera vez que la nombre suplicando al hacerla quedarse en bikini para subir al caballo. Anna, ahora frente a ella lo repite, su nombre es pronunciado lento y sus ojos clavados en ella, la estremecen y encienden por igual.

Pero no, se prometió no volver a interpretar los ojos que la miraban devotos, es mentira no hay devoción, solo el ansia de todo Wilson ante un capricho, poseerlo y moldearlo a su antojo. No lo hará, no volverá a interpretar esa devoción como amor, pero si cultivara el toque de narcisismo que alimenta su deseo y placer. Disfrutará de lo único real obtenido de ella, placer.

Uhm...primer gemido que se escapa de su cuerpo cuando Macarena, despojada de la camiseta que cubría su torso, atrapa sus carnosos labios con los suyos mas finos...uhm...segundo, cuando ambos torsos desnudos se encuentran...uhm....tercero, cuando es llevada con urgencia hasta una de las cristaleras del balcón....uhm...cuarto, cuando su labios carnosos ganan la batalla a los mucho mas finos de Macarena y con el terreno ganado, los delinea impartiendo calma al encuentro.

Quiere la excitación que le supone ver sus ojos inyectados en deseo, quiere que sus manos le quemen cada trocito de piel y quiere disfrutar de cada movimiento que le regalara y que excitara a ambas por igual.

No quiere nada fiero o salvaje como otras veces, lo quiere como quiere y sabe como conseguirlo. Conoce y está orgullosa de su cuerpo, no le hace falta que alguien lo alabe, le basta con mirarse a la cristalera que ahora tiene en frente y que Macarena, despojándose del pantalón, le permite ver. Conoce y sabe manejar ese cuerpo hermoso, para causar y recibir excitación, y como sabe lo que quiere, cuando Macarena vuelve a pegarse a ella, eleva los brazos apoyando las palmas de la mano en la cristalera que sirve de sujeción para ambos cuerpos y se expone ante ella, como una venus ardiente, que ordena ser venerada sin necesidad de hablar.

Uhm...quinto, cuando Macarena aprieta su firme y generoso pecho con ambas manos y entierra el rostro entre ambos senos, aspirando fuerte por la nariz. No es cocaína, pero su aroma es terriblemente adictivo para ella como la misma coca.

Una puta diosa, así la definió su hermano y joder, que poco se equivocaba. Una diosa que encorva su cuerpo, mientras ella le aprieta el pecho queriendo retenerlo para siempre en sus manos, haciendo que este aún se muestre mas sugerente y firme.

Uhm...primero, cuando lamiendo su entre pecho, desliza su lengua y labios hacia uno de sus senos y atrapa el pezón que erguido como su dueña, parece esperarla...Uhm segundo, cuando Anna alza su rostro y abre un poco sus piernas sin bajar los brazos...Uhm...tercero, cuando con dolor para sus sentidos se separa centímetros de ella, solo para verla y uhm cuarto y seguido cuando se estira más en esa cristalera y sus ojos, los ojos de Anna ahora la miran con la boca de toda diosa entreabierta....Uhm...quinto, cuando no castiga a sus sentidos con esa lujuriosa separación y se une a ella, en un beso que durará gemidos incontables.

M: Anna

Ahí está, otra vez su nombre llenando su boca, el silencio de la noche y el silencio obligado de su alma. No la dejes hablar, no dejes que sus ojos te convenzan, porque no son reales ni es tu realidad. La realidad es, que a noche su boca se llenaba con otro nombre que no era el tuyo.

Removida por su inoportuna conciencia, esa que a veces parece ir mas en su contra que a favor, se despega de la cristalera y entre caricias dadas y recibidas, llegan a la cama, donde se tumba y vuelve a exponer su cuerpo mirando el blanco techo.

“Tendrás mi cuerpo y aunque sin yo quererlo, tienes algo más de mi, jamas llegaras a saberlo y mucho menos a sentirlo”.




Encerrada entre sus piernas, Macarena trata de infligir al cuerpo expuesto ante ella, todo el placer que es capaz de dar.

Pero se pelean sus sentidos y lo hacen hasta sus dedos y boca. Los ojos no quieren cerrarse ni tan siquiera lo necesario, lo que quieren es contemplarla, llenarse de Anna.

Es una puta diosa, capaz de hacerte perder los sentidos. Los pierde, los está perdiendo. Sus ojos no obedecen, como no lo hace su nariz, oliendo su sexo y los jugos de ambas mezclados en él.

Su cuerpo deslizándose solo milímetros por las blancas sabanas, su mano que baja acariciándose a ella misma, mientras su espalda se encorva cuando la lengua de quien la mira embelesada, acaricia su abultado clítoris en círculos que lo abultan aún mas.

Y su lengua exige mas Anna, quiere su clítoris y quiere sus labios, pero los dedos también participan y también parecen querer mas. No les basta salir y entrar en ella, cuando salen quieren recorrer mas piel y cuando entran, no lo hacen rígidos, buscan y encuentran, y no saben si quedarse o marcharse.

Es una puta diosa, capaz de llevarte a la locura. Si no tenia bastante con sincronizar a cuatro de sus sentidos, se une el quinto a la discordia. Anna enmudece los gemidos que su cuerpo quiere evocar y ella se maldice, por no poder escucharla.

“Dámelo Anna, dámelo, no pido mas que oírte, solo oírte”

Y no lo logra, Anna continua enmudeciendolos y solo deja emitir aquellos que son humanamente infrenables.

“Lo harás, esta noche me conformo solo con oírte y te oiré”

Quiere oírla y quiere hacerlo como aquella primera vez en la cueva, por eso deja de luchar contra sus perdidos sentidos y se olvida del egoísmo que los cinco muestran, para darle el mayor de los protagonismos a su corazón. Ese que egoísta como los sentidos, quiere llenarse de Anna, aunque solo lo haga a través de unos gemidos.

Es una puta diosa, capaz de destruir una familia. Jodete pedazo de hija de puta, la única familia real que has tenido es aquella que ella te ha dado, a minutos, horas o días, breve y centelleante, pero real, hay cosas, gestos y momentos, imposibles de disimular.

“Callate, no es a ti a quien quiero escuchar. ¿Donde estuviste tu?”

Anulada por ti, ¿no lo recuerdas? Me anulaste aquella noche en Colombia, convirtiéndote en lo que eres y en lo que en lo mas profundo de ti, detestas.

“Basta, callate y dejame que la oiga. Es Anna, mi puta diosa”

8 comentarios:

  1. Magnífico!
    Este episódio deixou-me sem fôlego...
    Imprimiste a este momento carregado de erotismo, um ritmo poético carregado de dores e de revoltas silenciadas que dialogam connosco, desvendando-nos pouco a pouco alguns "porquês"... Estou seduzida, Gemo, obrigada por escreveres assim.

    Flechazo1958

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  2. Divina-Wilson
    Uff...
    Un momento intensisimo y las dos luchando..
    una..acallar lo que siente en realidad y la otra..muriendose por oir aquello que tuvo una vez..Un trocito lleno de detalles..de pasion..de lucha..de dejarse llevar...de conquistar..de sufrirde intentar no caer..a pesar de desearlo..de intertar tener lo que ya no existe
    Y al final...tu manera de escribir..tu manera de narrar lo que sienten estas dos mujeres..dos mujeres que estan enamoradas hasta los huesos la una de la otra..pero puede mas lo que paso...y eso es dificil de arreglar cuando hay unos sentimientos tan profundos...Y tu Gemo..tu..que eres de lo mejorcito que he leido yo..aqui y en novelas que he leido...No me cabe duda que acabaras escribiendo novelas niña...Y yo sere la primera en comprarla...seguro...
    Pedazo de trozo Gemo...escribes como los Dioses

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  3. Impresionante trozo,enhorabuena por la historia y por la forma de escibirla.

    Gracias, muchísimas gracias.

    Genu.

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  4. Hay de pasiones a pasiones pero la que sientes estas dos es ya enfermiza...

    Cari.

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  5. JODER!!!!!!!!! que lucha, que dificil, cuando el orgullo o el pasado pesa más, QUE REALIDAD!!!!tan perfecta expresada!!!!!!!!!!
    Se me encoge todo, al leerte DE VERDAD

    GRACIAS ARTISSTAZAAAAA

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  6. Divina-Wilson...
    Como la tuya Cari...como la tuya...jajajajajaja

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  7. Sehhh Divina ... MI gran pasion enfermisa es jugar al ajedrez. Que le voy hacer jajjaja

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  8. como siempre, me dejas sin aliento¡¡¡¡ jejeje
    Besicos desde R. APA

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